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Editorial
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Malos momentos para los negocios
Jueves,  25 de Abril, 2019
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Los argentinos tienen fama mundial de buenos vendedores. Ellos lo saben bien y hasta se ríen de los trucos que suelen usar para atrapar a sus clientes. El cómico costumbrista, Luis Landriscina, dice que los mejores son los carniceros, capaces de convencer con un “ñervo” a la ama de casa más exigente. El humorista Roberto Moldavsky cree que aquella es una herencia de sus paisanos israelitas cuya comunidad en Buenos Aires es la segunda más grande después de Nueva York. El presidente Mauricio Macri bien podría decir que fueron los italianos –como sus ancestros-, los que más influyeron en esta virtud y pueda que tenga razón después de lo que acaba de hacer con el presidente Morales.

Hace unos días, nuestro mandatario viajó al vecino país para hablar de temas bilaterales, entre los que debía estar, por supuesto, el ineludible asunto energético y más concretamente, la millonaria deuda que mantienen los argentinos con Bolivia por la venta de gas. El problema no sólo fue soslayado casi por complejo de la agenda, sino que el presidente se vino con juguete nuevo, un avión de uso militar valuado en 12 millones de dólares, uno de los primeros que podría adquirir el país como parte de pago del gas, que por cierto, es exportado de acuerdo a nuevas condiciones según una adenda recientemente incluida en el contrato.

El nuevo acuerdo prevé nuevas condiciones, precios más altos y una mayor estabilidad en las entregas de gas, que le permitirán a los argentinos contar con el fluido boliviano en las épocas de mayor necesidad y no tener que recurrir a otros proveedores, lo que podría representar un ahorro de alrededor de 460 millones de dólares hasta el 2026. El problema es que Bolivia ha estado atravesando serios problemas para cumplir con los volúmenes contratados tanto con Argentina como con Brasil, país que le aplicó recientemente una multa de 107 millones de dólares por el incumplimiento. Lo complicado de la adenda firmada con Argentina es que establece penalidades similares en caso de fallas.

Otro aspecto del acuerdo es el intercambio de gas, no sólo por aviones (faltaba más), sino también por gasolina y diésel producidos en refinerías que posee la empresa argentina YPF en el norte del país muy cerca de la frontera.

Hasta ahí todo va bien, pero sólo en los papeles, pues para cumplir con Brasil, al que le seguimos fallando con la mitad de los envíos y con Argentina, con el que ni siquiera cumplíamos en las condiciones anteriores, Bolivia necesita que la Pachamama comience a sonreírle, como lo sugirió hace unos meses el vicepresidente García Linera. El drama es que después de varios anuncios de localización de nuevos megacampos, los resultados siguen desalentadores.

Para seguir con las celebridades argentinas, la famosa conductora de televisión Mirtha Legrand siempre repite una frase: “Cuando te ven mal, te tratan mal” y la verdad es que en este momento Bolivia no está en las mejores condiciones para salir victorioso de los negocios y lo más probable es que nuestros vecinos nos sigan metiendo juguetitos... tal vez algunos espejitos, como pasó alguna vez.

Bolivia ha estado atravesando serios problemas para cumplir con los volúmenes contratados tanto con Argentina como con Brasil, país que le aplicó recientemente una multa de 107 millones de dólares por el incumplimiento. Lo complicado de la adenda firmada con Argentina es que establece penalidades similares en caso de fallas.