Siguenos en:
Viernes
 20 de Septiembre de 2019
Policial
Envenenó a sus cuatro hijos y los apuñaló
Lloró y pidió perdón a Dios, envenenó a sus cuatro hijos y los apuñaló
Infanticidio. El asesino intentó quitarse la vida lanzándose desde un puente y sobrevivió a su intento suicida.
Miércoles,  4 de Septiembre, 2019
Lloro-y-pidio-perdon-a-Dios,-enveneno-a-sus-cuatro-hijos-y-los-apunalo
Ref. Fotografia: Dolor. Los cuatro menores fueron encontrados sin vida recostados en una habitación y tapados con una colcha hasta el pecho.

Su situación económica en su hogar se hacía cada vez insostenible desde que decidió no trabajar. Su esposa Guadalupe A. R., tomó las riendas trabajando en doble turno para poder subsistir junto a sus cuatro hijos de 3, 5. 9 y 15 años. El hecho de vivir en casa de su cuñado en Valle Sánchez aminoraba los ingresos pero no alcanzaba y siempre terminaban con deudas. Esta situación acarreó serias fisuras en su matrimonio y eran motivos de discusiones constantes con su pareja.

En el último altercado que ambos sostuvieron, la mujer dejó en claro que si no colaboraba en los gastos, se iría a vivir junto a sus cuatro hijos a un lote que su padre tenía planificado regalarle.

Estas palabras calaron hondo en el orgullo de Wálter Ruperto Monasterio Villarroel, quien acorralado por perder a su familia erró el camino de una solución y planificó envenenar a sus hijos con raticida, para, según él, demostrarle a su mujer que no podía vivir alejado de ellos.

Instinto asesino. Horas antes del fatal desenlace que conmocionó a toda la ciudadanía (30 de agosto), Wálter se levantó temprano ya con su instinto asesino de lastimar a su esposa por la advertencia vertida de su alejamiento. 

Se embarcó en un truffi desde Valle Sánchez hasta el mercado Los Pozos cargando una máquina de tapizar y otra de hacer empanadas que comercializó en la zona de los cachivacheros. 

No obstante, se dirigió hasta una iglesia por la avenida Cañoto, donde se hincó llorando ante la imagen de Cristo y le pidió que lo perdonara por lo que iba a hacer, debido a que no quería perder su hogar ni a sus hijos.

Pesé a ello continuó con su macabro plan, caminó hasta el mercado Florida donde compró pescado y luego retornó a Los Pozos en busca de raticida (veneno para ratas) para darle a sus hijos. 

En principio, Wálter imaginó que sus hijos iban a morir con el veneno pero su intento hizo poco efecto, así que tomó el cuchillo de cocina y los apuñaló uno a uno en el estómago hasta dejarlos desangrar en su cama.

Los asesinó al medio día. En su declaración, puntualizó que sus hijos se veían contentos aquel fatídico día.

Su madre se encontraba en el trabajo e imaginó que sería un día común y corriente como otros. Para llevar adelante su macabro plan, Wálter compró soda para diluir el veneno que jamás hizo efecto. Su hijastra de 15 años a quien mató de último, opuso resistencia y enfrentó a su padrastro pero este la golpeó con una botella y un varilejo en la cabeza y posteriormente la apuñaló de la misma manera que a sus hermanitos, en el estómago hasta que murió desangrada.

Consumado su delito, acomodó dos camas en una habitación donde acostó a los cuatro y los tapó con una colcha hasta el pecho. Wálter señaló que luego, para acabar con su vida puso tachuelas en un vaso, lo mezcló con detergente y lo ingirió pero no murió. “Intente hasta hacerme pasar corriente con un cable pelado en el cuello pero no pude matarme”, dijo en su declaración.

Hizo un video para su esposa. Después tomó su teléfono celular y con voz llorosa grabó un video dirigido a su esposa mostrando a sus niños muertos y justificando que tenía temor de perder a sus hijos y por eso decidió matarlos. A las 15.00 abandonó su inmueble, pegó llave a sus puertas y abordó un trufi que lo dejó en el 4to anillo de la avenida El Cristo. Allí dudó un poco su afán suicida, pero se acercó hasta la baranda del túnel y se lanzó pero solo se provocó lesiones en la pierna porque fue inmediatamente auxiliado por transeúntes. Un efectivo policial de la Unidad Operativa de Tránsito, Erick Magdiel Choque acudió hasta el sitio y convocó la asistencia inmediata de una ambulancia. En ese momento, todos imaginaron que se trataba de un intento de suicidio más sin saber la motivación, pero entre sus pertenencias le encontraron un papel escrito que decía textualmente: “Maté a mis hijos y a mis entenados, porque me los querían quitar. Valle Sánchez Aqualand”. Este mensaje alertó de que no se trataba de un simple intento de suicidio, sino encerraba un drama familiar que tuvo un fatal desenlace con las muertes de cuatro inocentes hermanos.

Contó en detalle. En la clínica Kamiya hasta donde fue auxiliado, Wálter Ruperto continuó vociferando arrepentido que había acabado con la vida de sus hijos. “Los apuñalé a todos porque no morían con veneno”, decía mientras era cuestionado por un familiar de su accionar. “Me cansé de ser bueno”, aquí la justicia no sirve, me iban a quitar a mis hijos con jueces”, decía en la clínica el infanticida. Por cuestiones económica, el detenido fue trasladado hasta el hospital San Juan de Dios donde este fin de semana la juez de Warnes, Ruth Guerra, ordenó su reclusión en el penal de Palmasola, imputado por los delitos de infanticidio y feminicidio.

Pese a que el detenido aceptó someterse a un proceso abreviado para aceptar 30 años de cárcel, su defensa vio por conveniente rechazar el pedido del Ministerio Público.

Aceptó ser condenado. Wálter Ruperto Monasterio Villarroel aceptó ayer someterse a un procedimiento abreviado de 30 años de prisión y fue trasladado hasta el juzgado de Ruth Guerra quien determinó sentenciarlo. El hombre llegó hasta Warnes en silla de ruedas y escoltado. Al culminar su audiencia cautelar fue trasladado de inmediato hasta la cárcel de Palmasola.

6 Años 
de convivencia familiar llevaba el hombre con su pareja.

2 de los cuatro
niños, era hijos propios de Wálter. Los otros, sus entenados.


"Walter es un monstruo vestido de oveja"

Guadalupe Paola Abelo Rojas, madre de los niños asesinados, calificó de ‘monstruo vestido de oveja’, a su pareja Wálter Ruperto que peló las uñas para matar a sus dos hijos biológicos con el argumento de que temía perderlos. La mujer resaltó que la realidad fue otra, él se sentía acorralado al ser presionado para que buscara trabajo para sacar adelante a la familia. En julio del año pasado, el hombre fue denunciado en la Policía de Warnes por supuesta violencia doméstica lo que obligó a la mujer que se alejara de él por un tiempo. Después, Wálter pidió perdón y convenció a Guadalupe que le diera una oportunidad para que viera a sus hijos y que todo cambiaría. Pero a los meses el conformismo volvió a hacer presa fácil del hombre y comenzaron nuevamente los problemas familiares./E.D.

 

Acerca del autor:
Redaccion--El-Dia-
Redacción El Día
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día