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Las legumbres y los gases
Consumo. Esta semana se celebra el Día Mundial de las Legumbres.
Miércoles,  12  de Febrero, 2020
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Son muchas las ventajas de incluir las legumbres a la dieta de una forma más frecuente. Aunque, también, nos permite hablar de la estrecha relación que tienen con los gases. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirma que "el consumo de legumbres ha disminuido debido al cambio de hábitos alimentarios". Sin embargo, es un alimento que contiene "alrededor del doble de la cantidad de proteínas que se encuentran en los cereales de grano entero como el trigo". Además, posee un bajo contenido en grasas. Por todo esto, se recomienda que las legumbres estén más presentes en la dieta tanto de los adultos como de los niños. Pero, la relación que tienen las legumbres y los gases es lo que provoca que su consumo no sea tan frecuente. Afortunadamente, existen formas de evitarlos.

Ricas en fibra. Primero, es conveniente dejar claro que no todas las personas experimentan gases al consumir legumbres. Esto dependerá de cómo el cuerpo asimile los componentes responsables de causar las flatulencias. También, no todas las legumbres provocan la misma sensación de malestar.  La Fundación Española de la Nutrición (FEN) señala que las legumbres y los gases están relacionados debido a su contenido en hidratos de carbono que son de digestión lenta. Esto genera una sensación de pesadez que suele acompañarse de hinchazón y gases. También, las legumbres son ricas en fibra. Aunque esto es beneficioso, ya que favorece la eliminación de los gases, su consumo en exceso puede causar este efecto secundario tan desagradable. Elegir otro tipo de legumbres o reducir las porciones puede ser de ayuda. Otros elementos que hacen que las legumbres y los gases estén relacionados entre sí son "componentes poco deseables como los oligosacáridos". Estos suelen causar flatulencias. Se consideran antinutrientes y la FAO los define como "sustancias que reducen la capacidad del cuerpo de absorber los diferentes minerales que contienen".

Qué hacer para evitarlo. Se debe poner en remojo las legumbres durante más de 24 horas antes de cocinarlas, germinar las legumbres hidratándolas durante seis horas y colocándolas, después, en una bolsa o tarro. También se puede esperar a que broten, al menos 1 cm y fermentar las legumbres poniéndolas en remojo con vinagre o limón. Se debe sacar la cáscara o pelar las legumbres (proceso de pilado). Posteriormente, pueden ponerse en remojo. Con estos cuatro métodos, se reducen las posibilidades de que las legumbres causen gases. De esta forma, podremos consumirlas sin temor a sufrir esa incómoda distensión abdominal acompañada de flatulencias que pueden ponernos en un compromiso si estamos en el trabajo u otro lugar público.

3,3% de proteínas aporta en consumo de  legumbres.