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Dia 7
La latina que inspiró el Principito
Salvadoreña. A partir de sus memorias, se deduce que la obra estrella de Antoine de Saint-Exupéry es un reflejo de su tormentosa relación con su esposa Consuelo Suncín-Sandoval.
Domingo,  4 de Agosto, 2019
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Aunque algunos la veían como una seductora cazafortunas, lo cierto es que la salvadoreña Consuelo Suncín-Sandoval Zeceña supo conquistar el corazón de Antoine de Saint-Exupéry hasta tal punto que fue quien inspiró "El principito". Para muchos críticos, la obra maestra de la literatura que escribió De Saint-Exupéry no es más que un relato de su atormentada relación matrimonial que duró 13 años y en la que su mujer es la rosa. Incluso la misma Consuelo escribió en 1945, uno año después de la desaparición del escritor, "Memorias de la rosa", un manuscrito sobre la relación de la pareja que permaneció oculto por décadas y fue hallado por casualidad varios años después de su muerte en 1979 y publicado en el año 2000.

Un alma libre
Consuelo Suncín-Sandoval Zeceña nació en Armenia, El Salvador, en 1901. Provenía de una familia acomodada, dueña de tierras y cafetales en su ciudad natal, y recibió educación en el exterior, específicamente en San Francisco, en Ciudad de México y en Francia. Se dedicaba a la pintura y a escribir poesía. Cuando conoció a Saint-Exupéry, en 1930, ya era una mujer divorciada y viuda. Es por eso que fue etiquetada como "amoral" en los círculos aristócratas franceses a los que pertenecía su futuro marido.

La escritora francesa Marie-Helene Carbonel, autora de la biografía "Consuelo de Saint-Exupery, una novia vestida de negro" le contó a BBC Mundo en 2013 que tuvo acceso a cartas y documentos personales de la salvadoreña en los que revela detalles ficticios y mitos alrededor de su persona para lograr ser aceptada. 

Ceremonia ancestral
Consuelo conoció a Antoine de Saint-Exupéry en la capital argentina, en 1930. Él trabajaba allí como piloto comercial de servicios de mensajería. Y el flechazo fue instantáneo. Al año siguiente, ambos se casaron ella se convirtió en la condesa Consuelo de Saint-Exupéry. Pero pese a sus encantos, Consuelo tuvo muchas dificultades para que los franceses la aceptaran. Y el rechazo también venía de la familia aristocrática de su marido.

En los manuscritos de Consuelo "Memoria de la rosa", la salvadoreña hace un amargo recuento de los 13 años de matrimonio con el escritor francés. Allí, ella cuenta que Antoine de Saint-Exupery era un hombre egoísta, infantil, cruel, que tenía numerosas amantes y que la relación entre ambos era tormentosa. "El libro es una confesión sobre su relación, y provocó una conmoción porque Saint-Exupéry era considerado un santo", opinó Marie-Helene Carbonel.

A partir de esta confesión, muchos críticos creen entonces que "El principito" es una alegoría de la propia vida de Saint-Exupéry, de sus incertidumbres y su búsqueda de paz interior.

Óscar René Oliva/EFE eldia@eldia.com.bo