Siguenos en:
Martes
 20 de Agosto de 2019
Dia 7
La batalla continúa
Objetivo. Los esfuerzos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida para poner fin a la epidemia no han disminuido. Bolivia mantiene un compromiso.
Domingo,  11 de Agosto, 2019
La-batalla-continua

Era el año 1981 y el periódico estadounidense The New York Times mencionaba la aparición de un extraño tipo de cáncer que había sido diagnosticado en 41 hombres homosexuales. “Ocho de las víctimas murieron en menos de 24 meses después del diagnóstico”, citaba el artículo. Un par de años después, dos científicos franceses, Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, del Instituto Pasteur de París, anunciaron el descubrimiento del lymphadenopathy-associated virus (virus asociado a la linfoadenopatía), posteriormente conocido como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). De esta manera comenzaba la historia de la que sería considerada una de las pandemias más mortales de la humanidad. Hoy, a 38 años de su primera aparición, el número de muertes relacionadas con el virus ha ido en descenso. No obstante, todavía queda mucho por hacer en el camino hacia un mundo libre de la epidemia. En esta edición, un reportaje que profundiza sobre el estado del VIH en territorio nacional.

Incremento en la tasa de nuevos contagios 
Hace poco más de dos semanas, una noticia ocupó las portadas de varios medios de comunicación. Luego de que se hiciese público el último informe anual del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), distintos medios hicieron énfasis en el crecimiento del 7% que presenta América Latina sobre la tasa de nuevos contagios por VIH. Sin embargo, esta no fue la única cifra que alarmó a centenares de personas. Y es que el reporte también muestra que, durante el periodo 2010-2018, la tasa de nuevos contagios anuales del virus creció un 34% en Chile, 22% en Bolivia y 21% en Brasil y Costa Rica.

Cuando se le consulta a la presidenta de la Red Nacional de Personas Viviendo con el VIH/Sida (Redbol), Violeta Ross, la razón por la que Bolivia figura entre aquellos países cuya tasa de nuevas infecciones se ha incrementado, ella lo adjudica al acceso que tienen hoy los bolivianos a las pruebas de VIH. “Es probable que estos casos sean personas que adquirieron el VIH hace cinco años o más. Las palabras claves son ‘nuevos casos diagnosticados’. Son casos antiguos que finalmente estamos encontrando”, expresa Ross.

De manera similar, Roxana Salamanca, responsable técnica del Programa Nacional del VIH/Sida, explica que la oferta de diagnóstico temprano en el país y la implementación de estrategias de búsqueda permitió registrar un aumento de nuevos contagios. “Esto no significa un retroceso, más bien es un avance, ya que al encontrar pronto los casos se puede iniciar el tratamiento de forma más oportuna, favoreciendo la supresión de la carga viral y reduciendo así la posibilidad de transmisión”, considera Salamanca. 

Pero, ¿cuánto significa realmente este incremento? Según los datos oficiales que maneja el programa de las Naciones Unidas, en el año 2010, la tasa de nuevas infecciones anuales de VIH en el país era de 1100 personas aproximadamente. Para el año 2014, esta cifra ascendía a 1300 y en 2018 llegó a las 1400.

¿En qué punto se encuentra Bolivia?
A diferencia del resto de los países, los primeros casos de la epidemia en Bolivia tuvieron lugar mucho después de que el virus se propagase por el resto del globo. Los niveles más altos de transmisión se dieron en la década de los 90, lo cual podría explicar el incremento en la tasa de casos diagnosticados registrado al comienzo del siglo. Y es que de las 37,9 millones de personas que vivían con VIH hasta el año 2018 en todo el mundo, 22 mil se encontraban en el país. 

No obstante, aunque la cifra parezca menor en comparación a la cantidad de personas que viven con VIH en el planeta, debe tomarse en cuenta la posible existencia de bolivianos que desconozcan su condición como portadores del virus, lo cual es, desde ya, un obstáculo para el objetivo global de poner fin a la epidemia.

A ello también se suma la cantidad de individuos que reciben tratamiento antirretroviral en el país. De acuerdo con registros de ONUSIDA, hasta el año 2018 un aproximado de 9.865 personas portadoras de VIH (45% del total) accedían a este tratamiento, cuyo fin es reducir la concentración del virus en el cuerpo a tal punto que no se pueda detectar. De esta manera, las personas seropositivas pueden llegar a tener una vida más larga y sana, además de reducir el riesgo de transmisión.

Esa es la razón por la que instituciones como Igualdad LGBT, Redbol y el Ministerio de Salud se esfuerzan por encontrar a la mayor cantidad de portadores del VIH. Un diagnóstico temprano conlleva a una recepción del tratamiento más oportuna, lo que contribuye a mejorar la calidad de vida de este  grupo de la población. De esta manera es posible efectuar un mejor control sobre la epidemia que ha tomado la vida de 770 mil personas este último año.

Grupo de población clave, en el centro de atención
Trabajadores sexuales, usuarios de drogas inyectables, presos, hombres homosexuales y personas transgénero forman parte de lo que se considera poblaciones vulnerables. Es decir, debido a la discriminación, criminalización y la estigmatización de estos grupos sociales, se obstaculiza el acceso de los mismos a los servicios de prevención del VIH. La gravedad del asunto es tal, que en el informe global presentado por ONUSIDA se menciona que el 40% de las nuevas infecciones de VIH registradas en Latinoamérica se dieron en hombres homosexuales u hombres que tienen sexo con hombres (HSH). 

Por supuesto, Bolivia no es la excepción. La responsable técnica del Programa Nacional del VIH/Sida confirma que la epidemia en el país está concentrada en poblaciones clave, principalmente HSH y mujeres transgénero. “Son poblaciones de difícil acceso por múltiples causas, sobre todo por el estigma y la discriminación. Esta población no acude fácilmente a los centros de salud, razón por la que existe una mayor probabilidad de transmisión debido a un mayor riesgo de tener casos cautivos”, sostiene Salamanca.

A razón de ello, desde el año 2014 se están implementando en el país estrategias comunitarias para mejorar el alcance en estos grupos poblacionales. Al menos así lo indica Salamanca, quien afirma que ampliar la estrategia de búsqueda permite encontrar casos nuevos. Por su parte, Igualdad LGBT destaca que, gracias a la cooperación internacional, se pudo identificar más casos en este grupo de la población. “Contamos con 6 centros comunitarios en Santa Cruz, Cochabamba, Sucre, La Paz, El Alto y Oruro donde las poblaciones GBT y HSH acceden permanentemente a atención médica integral de ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), apoyo psicológico y pruebas rápidas de VIH y Sífilis. También se cuenta con 4 unidades móviles en el eje troncal”, cita el comunicado. 

No obstante, la fundación considera que en el país hace falta acceso a los servicios de salud con enfoque en poblaciones vulnerables, además de financiación y políticas públicas que fortalezcan la atención en salud de este grupo social.

Es necesario reforzar las medidas de prevención
Cada tanto somos testigo de algunas de las campañas de prevención contra el VIH que se realizan en la región. Desde actividades de sensibilización puestas en marcha en centros educativos, hasta la entrega gratuita de condones con motivo de las fiestas carnestolendas. Pero, ¿son estas las únicas maneras de prevenir nuevos contagios por el virus?
De hecho, la Red Nacional de Personas con VIH/Sida de Bolivia no considera que exista una política de prevención en VIH. Con ello coincide la fundación Igualdad LGBT, quienes a su vez sostienen que el Estado no tiene una política de prevención con énfasis en poblaciones vulnerables. La presidenta de Redbol asegura que las actividades de prevención que se realizan en el país son dos: la prueba del virus a mujeres embarazadas y a trabajadoras sexuales. “Actualmente las poblaciones expuestas al virus (hombres que tienen sexo con otros hombres y mujeres transgénero) tienen acceso a la prueba de VIH solamente a través de la Unidad Móvil, la cual es financiada por el Fondo Mundial”, expone Ross.

En cambio, la responsable técnica del Programa Nacional del VIH/Sida asevera que existe una estrategia de prevención primaria basada en la oferta de pruebas rápidas, uso consistente de condón y estrategias de sensibilización que deben ser fortalecidas a nivel departamental y municipal. Además, afirma que todos los servicios de salud del sistema público deben ofertar la prueba de VIH según el nivel de atención.

“El tratamiento y monitoreo clínico actualmente es garantizado para todas la personas que viven con VIH y es cubierto por fondos del Tesoro General de la Nación en el territorio nacional. Se accede al mismo en los centros de primer nivel de atención diferenciada que se encuentran a nivel nacional”, revela Salamanca.

Sin embargo, entre las peticiones que realiza Redbol para el control efectivo de esta epidemia se encuentra el incremento del número de centros que ofrecen la prueba y su tratamiento antirretroviral. Asimismo, la activista plantea el acceso al auto test para venta libre en farmacias y propone que los menores de 18 años tengan acceso a la prueba sin el consentimiento de padres o tutores.   

Nuevas medidas para hacerle frente
Una de las observaciones más agudas realizadas al programa de prevención sobre VIH establecido por el Estado, fue el hecho de que el mismo consistiese en intervenciones “tradicionales”. Es decir, pruebas de VIH, consejería y entrega de condones.

“Necesitamos ir más allá con las estrategias de prevención. Desde el año 2012, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud recomiendan una prevención combinada (biomédicas, comportamentales y estructurales) que incluya la PrEP (Profilaxis Pre Exposición) y PEP (Profilaxis Pos Exposición)”, analiza Igualdad.

Ambos métodos son utilizados en numerosos países alrededor del globo como una medida más de prevención contra el VIH. El primero, la PrEP, es recomendada para aquellas personas que están expuestas a un alto riesgo de contraer la infección por el virus, puesto que la ingesta diaria del medicamento reduce las posibilidades de contraerlo. Por otro lado, la PEP consiste en la ingesta de medicamentos poco tiempo después de haber sido expuesto al VIH, con el fin de prevenir la infección por el virus. Para que tenga efecto, la administración de la dosis debe comenzar dentro de las 72 horas de la posible exposición.

100 Mil
Nuevas infecciones de VIH se registraron en Latinoamérica durante el año 2018. 

Silvia Fernandez T. sfernandez@eldia.com.bo
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día