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 17 de Octubre de 2019
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Entrevista: Miguel A. Benavente consultor del BID
Innovar 'Es el único paso para diversificar'
Viernes,  22 de Junio, 2018
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La innovación es una necesidad; no un hobby", así definió Miguel Ángel Benavente, actualmente es especialista líder de la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en ocasión de su visita al país hace un par de semanas. 

A tiempo de calificar que América Latina, en términos de avances en innovación, está muy por debajo de cualquier estimación mundial, en contacto con El Día, aseguró que la única vía para crecer y diversificar la economía, con ello buscar el desarrollo de nuestros países es apostar por el conocimiento y la tecnología.

P. Cuando hablamos de innovación ¿a qué nos referimos?
M.A.B.:  Estamos hablando, precisamente de una forma en que los países, las empresas y las personas, logran desarrollar nuevas ideas, conceptos, servicios,  productos que mejoran su calidad de vida. Es decir que generan valor a otros y ellos aprecian ese valor y por lo tanto hay una interacción entre esas cosas nuevas.

P. ¿Cómo estamos como Latinoamérica en innovación?
M.A.B.: La mayoría de los países de la región no solo está mal, está muy mal. Todos los indicadores asociados a estas actividades: gasto en investigación y desarrollo, número de patentes que se desarrollan, número de científicos por 100 mil habitantes, número de empresas con base tecnológica que se crean, en fin, el aparato productivo como está estructurado está muy retrasado. Desde los ingresos percápita más altos que es Chile y Panamá hasta los más bajos, incluido Haití y otros, muestran que están muy retrasados.

P. ¿Cómo cataloga a Bolivia?
M.A.B.: Está de la media tabla para abajo. Hay ciertas dimensiones que Bolivia ha desarrollado de manera interesante como la agroindustria, innovación de procesos y en temas extractivos. Obviamente si uno quiere diversificar su canasta productiva exportadora, requiere trabajar y moverse mucho aguas arriba: más conocimiento; y aguas abajo: articulando con otras cadenas del valor.

P. ¿Y cómo se debe encarar este tema en América Latina? 
M.A.B.: En realidad hay varios tipos de innovación, una de ellas efectivamente son nuevos productos, en esa dimensión claro que si: América Latina en términos relativos está al debe (en deuda). Pero también hay mucha innovación de procesos, como hacemos lo que hacemos, en forma barata, más eficiente, muy amigable con el medio ambiente, más inclusión del pueblo originario. 

P. ¿Cuál sería la estrategia?
M.A.B.: La idea es: qué estrategia tenemos para el futuro de nuestros países que tenemos recursos naturales, que tenemos una heterogeneidad sociocultural, que  tenemos una mirada de mediano y a largo plazo. Debemos ver en la innovación como una solución adicional que nos permite el  desarrollo y de transformación integral a futuro.   

P. 4. Estado, sector privado y la academia ¿están conectados?
M.A.B.: Menos de lo que se podría esperar, sobre todo del sector privado. Evidentemente esta triple hélice: entre un sector público, el sector académico y científico, y el sector privado, requiere una articulación con recursos adecuados para que esto funcione. Quién finalmente implementa esta acción, en base a una confianza, en los incentivos económicos y una estrategia común entre estos tres jugadores, es el sector privado. En ese ámbito, los vínculos fuertes entre esos tres, siguen rezagados.

P. ¿Los gobiernos están conscientes de que hay que innovar?
M.A.B.: Yo diría más que  el gobierno, las sociedades en su conjunto no están conscientes de esto. La innovación para que tenga fuerza necesita formar parte del ideario colectivo de la sociedad. El Estado es un jugador importante, pero los privados también, el mundo científico, los trabajadores y la sociedad en su conjunto, forman parte de ese ideario colectivo. Todos están conscientes de alguna manera de cómo nos afecta. Los temas de salud, educación, transporte, entre otros forman parte también de ese ideario colectivo. Eso requiere liderazgo en cada una de las hélices. En eso como América Latina estamos muy retrasados.

P. ¿Cuán vital es la educación para innovar?
M.A.B.: Es muy importante, pero no en la educación tradicional de  la formación primaria, secundaria y superior, sino también  en tipos de competencias y destrezas que se requieren. Como por ejemplo en trabajo en equipo, trabajo en red, tolerancia al riesgo, entre otros son partes de la competencia que se requieren para la innovación. 

7. ¿En qué medida influye el salto tecnológico que vivimos?
M.A.B.: Es una fuente muy interesante lo que está ocurriendo en otros lados que están siendo muy bien aprovechados. En el caso de América Latina hay problemas que son nuestros, como los problemas de desastres naturales, el tema sustentable medioambiental que ameritan crear soluciones de nosotros mismos. Debemos aprovechar por un lado de la revolución tecnológica que ocurren en otros lados, pero generar soluciones nosotros mismos para innovar.

P. ¿Puede citar tres limitaciones que hacen inviable innovar?
M.A.B.: Primero entender que esto es una necesidad, no es un hobby; no se puede tomar a la innovación como una alternativa sino como un camino para transformar, hay que hacerlo. Segundo limitante, es un tema de coordinación donde todavía hay rezago entre los distintos jugadores que ya hemos descrito. Y tercero, es la falta de gente para hacer este proceso de la innovación, en todas las dimensiones. Luego viene el tema financiero, pero eso llega cuando se tiene gente preparada para el desafío.

P. ¿El financiamiento no es importante?
M.A.B.: Es importante pero no es el más prioritario. La gente normalmente confunde, la causalidad es al revés. Principalmente se busca saber por qué estamos haciendo eso y cuáles son los pasos para superar esa necesidad de supervivencia de la empresa, por ejemplo, en términos de sustentabilidad. Para jugar con la sustentabilidad y el desarrollo, primero necesariamente hay que pensar en la innovación que implica toda una coordinación entre esas tres hélices. Lo demás, el financiamiento, se gatilla en función a todo ello. 

P. ¿Qué sugiere a los gobiernos como el nuestro para innovar?
M.A.B.: Primero: no entrar  en la desesperanza y la ansiedad; este problema es largo. Segundo: construir sobre lo que se ha hecho antes, casi todo se ha hecho bien, pero necesitamos trabajar sobre eso. Tercero: incorporar otros jugadores a esta discusión, el mundo privado es clave para este proceso, incorporar en su forma como la Cainco, no como una agrupación de empresarios particular sino con una visión más colectiva. El mundo laboral es muy importante en este proceso y el mundo científico también. Hay que generar espacio de conversación entre todos y mano a mano para ponerse de acuerdo de mediano y a largo plazo. Ojo que debe ser una apuesta larga y no pretender de borrón y cuenta nueva cada que entre un nuevo gobierno.

P. ¿En qué medida los jóvenes, cuyos recursos humanos son bien aprovechados para innovar?
M.A.B.: Sin duda los jóvenes son el potencial de la innovación. El emprendedor nuevo tiene base tecnológica asociado al riesgo y a la innovación. En eso se debe trabajar y aprovechar de manera coherente y complementaria.    

'Por definición, no hay una manera de diversificar sino es innovando. Para ello hay que moverse mucho aguas arriba: más conocimiento; y aguas abajo: articulando con otras cadenas del valor'.