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Sábado
 14 de Diciembre de 2019
Santa Cruz
Según la opinión de expertos en justicia y en el sistema penitenciario de Bolivia
Endurecer las penas no es la solución al tema carcelario
No se tienen que llenar las prisiones del país ni que se modifique el Código Penal, son algunas de las propuestas que fueron planteadas por los especialistas.
Lunes,  21 de Marzo, 2016
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En Bolivia la pena máxima de cárcel son 30 años sin derecho a indulto. Hace unos meses, el primer vicepresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, propuso que debido a la actual coyuntura se debería replantear esta figura. "Se tendrían que cambiar las penas, tal vez ya no hablar de una pena máxima de 30 años, sino de una acumulación de penas en aquellos delitos de lesa humanidad, como el feminicidio y asesinato", propuso el legislador.  Ramiro Llanos, exdirector nacional de Régimen Penitenciario, no está de acuerdo con el planteamiento y dijo que ampliando las penas se van a crear más "zombis" en las cárceles y generarían más gastos, debido a que se tendría que aumentar el prediario del recluso, para así mantenerlo hasta su vejez. "Lo recomendable es que exista tratamiento penitenciario y una buena disciplina para que el condenado pueda salir de prisión arrepentido de lo que ha hecho y así poder resarcir de alguna manera el daño que realizó", explicó. 

La solución, trabajar con terapias ocupacionales. El abogado Ciro Áñez destacó que se tienen que trabajar en terapias ocupacionales para los presos, porque la solución al problema no es sumar penas, sino que la persona que ha caído en delito, pueda rehabilitarse y reincorporarse a la sociedad. "Es ahí, dentro de las cárceles, donde falla el sistema penitenciario", señala Áñez.

Llanos también ve que los prisioneros en las cárceles bolivianas casi nunca cumplen su sentencia completa y viven, en algunos casos, con privilegios. "Por ejemplo, el caso del señor Hardy Gómez, condenado a 30 años, que dentro del penal se pudo evidenciar que gozaba de ciertas comodidades como piscina, trago y otros. Entonces lo que debería pasar es que este señor, en vez de vivir con estos lujos, esté arrepentido de lo que hizo. Ese es el objetivo del tratamiento penitenciario que no se da en Bolivia", dijo la exautoridad nacional carcelaria.

En tanto que el senador por Unidad Demócrata (UD), Carlos Pablo Klinsky, coincidió que no existe un buen sistema penitenciario. "Las cárceles bolivianas incumplen con las políticas de rehabilitación y las mismas se han convertido en barrios cerrados. Además, en el país no existe la independencia de los poderes del Estado y así no se puede confiar en el sistema judicial porque se inventan casos, en los cuales se aplica la sentencia máxima a personas inocentes", dijo.

Por eso, resaltó que antes de aumentar las sentencias se deben reforzar las políticas de prevención de delito e impulsar la independencia de los tres poderes del Estado, "garantizando así el derecho de cada persona".

Las penas máximas en otros países. Bolivia no es el único país, de la región latinoamericana, que tiene como sentencia máxima un tiempo determinado de años. Paraguay, Venezuela y Uruguay son países donde la pena máxima también es de 30 años. Por otro lado en Argentina, Brasil, Chile, Perú y México se aplica la cadena perpetua, y en países como Colombia y Ecuador, la acumulación de penas. 

En lo que se refiere a la pena de muerte, esta es una de las sanciones más polémicas que existe, y está aún se ejecuta en algunos estados de Estados Unidos y otros países como China, Irán o Arabia Saudita. "Hablar de pena de muerte en pleno siglo XXI es algo retrógrada, porque existen condiciones y mecanismos para que el preso pueda rehabilitarse. Es un tema muy subjetivo y depende del momento, por ejemplo, la época que se registraron hasta cuatro femenicidios por mes, ahí es cuando la sociedad se vio un poco afectada y como consecuencia surgió ese calor de pedir la pena para contrarrestar un poco esta violencia", indicó Fernando Núñez, decano de Derecho de la UPSA.

Otras problemáticas que se ven en las cárceles. Ramiro Llanos considera que otro de los problemas que se da en las prisiones bolivianas, es que no se separa al convicto por el delito que ha cometido. "Por ejemplo, los femenicidas son personas que han cometido crímenes violentos y se los envía a una prisión normal. Y es así que en esta cárcel violenta se vuelven aún más violentos y así vuelven a las calles", dijo. 

Otro de los factores tiene que ver con los jueces y los beneficios penitenciarios que otorgan. Por ejemplo, a los convictos que trabajan o estudian se les reduce la condena; son dos días de trabajo por uno de cárcel así que si el preso purga una condena de 15 años sale con estas medidas en siete u ocho. "Así es como salen los acusados de violación, narcotráfico y robo agravado. "El problema radica en que nadie revisa si de verdad estos señores han tenido un buen comportamiento y los jueces solo tienen que leer los documentos que les mandan de las prisiones para soltarlos", enfatiza Llanos.

Por ello pidió que sea más estricto en lo que se refiere a los beneficios penitenciarios, y si el convicto quiere salir después de cumplir el 50% de su pena, su comportamiento debe ser verificado. "Se debe probar si ha realizado trabajos o estudiado mientras estaba en el penal o si es que consume alcohol y drogas. En resumen tienen que tener un rol de hogar constituido, recuperar sus valores morales y de convivencia porque en la cárcel es donde, con una buena terapia, se corrige, y si no lo hace la privación de libertad a la que ha sido sometido es una burla", destacó el experto.

El detenido sale más violento. Osvaldo Ulloa, vicerrector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), observó el hecho de que no existe una clasificación por delitos. "Además, no se cumplen las etapas del proceso penal que busca sancionar la ofensa del acusado hacia la sociedad y a su víctima. Por ello es importante que se busque reeducar a esta persona durante el cumplimiento de la sanción porque si no se lo hace puede salir más violenta a cometer más delitos", comentó.

Además, enfatizó que una persona que sale de la cárcel no consigue trabajo con facilidad. "Es ahí que se debe mejorar, corregir esas fallas estructurales que tiene nuestro sistema, y para eso se necesita un mayor presupuesto e inversión por parte del Estado, que es algo que este no proporciona", agregó el académico.  

Mejorar las condiciones internas de los penales. Dentro de este tema; Gustavo Serrano, diputado de UD, dijo que todos los que estén inmersos en la política deben comenzar a trabajar en el tema de la reinserción del preso a la sociedad. "Se deben terminar las operaciones delincuenciales y los cobros indebidos dentro de la cárcel de Palmasola, por ejemplo. También se debe mejorar las condiciones carcelarias para que los derechos de los detenidos sean respetados", puntualizó.

El tema salud, en el penal de Palmasola, es uno de los más preocupantes para el legislador opositor. "Existen personas que se encuentran en estado crítico y ellos no reciben el trato adecuado".