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Editorial
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El retorno a la flora
Lunes,  30 de Septiembre, 2019
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La tragedia ha golpeado a la flora y la fauna nativa del bosque chiquitano y a otras importantes ecorregiones. A raíz de los incendios forestales, el fuego ha consumido casi cuatro millones de hectáreas con una voracidad y magnitud nunca vistas en el país, dejando tras de sí dolor y desolación, impotencia y desesperanza, pero sobre todo muerte. Cuando todo se aplaque, habrá que pensar en el retorno de esa flora, al menos se espera que vuelva lo más parecido a la que se fue. La tarea se presenta sumamente compleja, porque lo es. No se trata del simple acto de sembrar árboles, de reforestar por reforestar. El asunto va mucho más allá porque abarca también otras áreas. Para que retorne el bosque, por ejemplo, hará falta estudiar con profundidad y actuar.
 
De verdad, hay mucho por delante. En primer lugar, habrá que decidir qué es lo que se pretende hacer. Será suficiente con solo reforestar?  O de verdad la tarea desafiante será la restauración del bosque y otras ecorregiones? Sin duda, la palabra de los expertos en el terreno pesará más que el sentimiento genuino de la gente por volver a ver las tonalidades increíbles del bosque chiquitano, con todos los ecosistemas que se han perdido o deteriorado y, con ellos, las especies animales y vegetales que le han dado su sello característico a cada una de las ecorregiones afectadas. Recomponer esos nichos ecológicos no será coser y cantar, sino una tarea sumamente compleja y de largo aliento, de enorme paciencia y de duro y exhaustivo control y seguimiento.
 
Conviene advertir que los resultados también se verán en un indeterminado número de años. Resulta sensato, entonces, empaparse de lo que significa cada acción. La reforestación por sí sola impone nuevos escenarios que antes no existían. Ello significa que los partidarios de la reforestación, con la mejor de las intenciones, quieren volver a ver vida forestal, sin detenerse a pensar qué tipo de vida. Lo que pasa es que antes no habíamos sufrido destrucción de tal magnitud que nos haga pensar en la restauración, que es la recuperación de las funciones ecosistémicas no solo del bosque devastado, sino del conjunto destruido. Para ello, cabe plantearse estrategias, aplicar los principios y criterios para el desarrollo de planes y programas.
 
En suma, proyectos o actividades de restauración de los ecosistemas forestales y los otros de vegetación silvestre, además de la fauna nativa de las ecorregiones afectadas por los incendios. Resulta ilustrativo mencionar que los daños alcanzan no solo a los ecosistemas que comprenden no solo al bosque seco chiquitano, sino también a la selva amazónica del departamento, los humedales, el cerrado y las transiciones entre ecorregiones. En definitiva, restaurar una gama de áreas que exige la participación de biólogos, ingenieros ambientales, ingenieros forestales, veterinarios, ambientalistas, comunarios, autoridades pertinentes de bosques y tierra, departamentales y nacionales. Todo un conjunto de especialistas para enfrentar un enorme reto.
 
Si se pretende restaurar lo dañado, urge se plantee la participación de quienes conocen no solo la problemática sino las características de cada ecosistema vegetal y animal en cada una de las ecorregiones. Si se mira bien, deviene en tarea gigantesca que exige también enorme desprendimiento y convicción profesional. Sin duda una planificación estratégica con recursos suficientes facilitaría el inicio de las actividades. Además, se hace preciso evitar el manoseo político de este ineludible emprendimiento, porque distorsiona objetivos y pone en riesgo lo importante, que no es otra cosa que aplicar los principios de restauración basados en evidencia científica y práctica que proporcionan orientaciones en ámbito legal, político y de planificación.

Se hace preciso evitar el manoseo político de la restauración de los ecosistemas en cada ecorregión afectada, porque distorsiona objetivos y pone en riesgo la aplicación de los principios de restauración basados en evidencia científica y práctica que proporcionan orientaciones en el ámbito legal, político y de planificación.