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Editorial
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El inicio de una nueva década
Viernes,  10  de Enero, 2020
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Hay muchos afectos a la numerología en el mundo y también los aficionados a las cábalas. No son pocos los que creen que el año 2020 puede traer alguna carga mística o algo parecido, mucho más cuando se trata del inicio de una nueva década.

A estas reflexiones se le ha sumado la interrogante sobre el futuro de los países de América Latina, que han iniciado nuevas etapas políticas en los últimos años. El caso más emblemático es el de Bolivia por la singularidad del cambio producido, pero no olvidemos que Argentina acaba de iniciar un nuevo periodo electoral y tanto Brasil como México y Colombia llevan poco tiempo con nuevas administraciones. Casi todas son la expresión de giros ideológicos significativos y en la mayoría de los casos en la dirección opuesta al populismo que estuvo dominando la región durante el nuevo milenio.

Precisamente con el nuevo siglo surgieron algunos pronósticos auspiciosos y no se equivocaron los que anticiparon un excepcional periodo de vacas gordas, de lejos superior al que se vivió en los años 70. En aquellos tiempos fueron las dictaduras militares los que echaron todo por la borda y en el último caso, fueron los regímenes populistas los que se dedicaron a derrochar, a saquear y a endeudar, tres verbos que anticipan un futuro negro, si es que todavía no se considera suficientemente oscuro lo que está ocurriendo en Venezuela.

En efecto, ya se habla de una nueva década perdida, tal como pasó con los años 80 que tuvimos que dedicar a reparar los daños que habían dejado los militares.  En este caso, las consecuencias del desmadre socialista ya empezaron hace más de cinco años, los datos hablan por sí solos y el prestigioso economista colombiano José Antonio Ocampo lo resume en un breve párrafo: “América Latina ha sufrido su quinquenio de peor desempeño desde la Segunda Guerra Mundial. En los cinco años perdidos anteriores el crecimiento anual del PIB promedió el 1,2%. En 1980-1985 –los peores cinco años de la crisis de deuda–, el crecimiento promedio representó el 0,7%. En los últimos cinco años, alcanzó apenas el 0,4%. Dejando de lado a Venezuela, el crecimiento promedio del PIB de América Latina aumenta, pero solo el 1% por año”.

En consecuencia, todos los factores están dados para el pesimismo, pues en nuestro continente, tanto los periodos de bonanza como los tiempos de crisis están marcados por condicionantes externos, que en este momento no son nada favorables. A esto se agrega, como dijimos, la necesidad de reconstruir tanto las economías como el sistema democrático, afectado por la híper corrupción y el desmantelamiento institucional, especialmente de la justicia, que incide en la inseguridad jurídica que inhibe las actividades productivas. En el caso boliviano el reto es muy grande, pues además del contexto global, estamos rodeados de vecinos que enfrentan serios problemas.

Ya se habla de una nueva década perdida, tal como pasó con los años 80 que tuvimos que dedicar a reparar los daños que habían dejado los militares.  En este caso, las consecuencias del desmadre socialista ya empezaron hace más de cinco años.