Siguenos en:
Lunes
 17 de Febrero de 2020
Editorial
Editorial
El avión
Sábado,  1  de Febrero, 2020
El-avion

El avión retenido recientemente por las fuerzas de seguridad mexicanas, con alrededor de una tonelada de cocaína a bordo, seguramente dará mucho qué hablar en los próximos meses y tal vez años, pues tiene todas las características de un hecho paradigmático, como en su momento lo fueron el caso Huanchaca, el caso “Barbaschocas”, o los narcovínculos, que causaron fuertes remezones en el panorama político.

Estamos hablando del lujoso jet que despegó de la ciudad argentina de Salta con destino a Cozumel, México, donde la Fuerza Aérea lo obligó a aterrizar y descubrió el cargamento valuado en más de 12 millones de dólares.

Lo más sorprendente de este hecho es que los dos pilotos del avión son de nacionalidad boliviana y supuestamente pertenecen (o pertenecieron) a dos empresas muy reconocidas en nuestro medio y que tuvieron un amplio protagonismo durante el Gobierno de Evo Morales. Los ejecutivos de BoA han confirmado que uno de los aviadores fue contratado irregularmente por la compañía y también se han divulgado antecedentes por narcotráfico del que ahora se encuentra detenido.

De acuerdo a las primeras pericias realizadas por la justicia argentina, se ha comprobado que el avión fue minuciosamente revisado antes de partir y se presume que en su trayecto hizo un desvío clandestino hacia algún lugar de Bolivia o del sur del Perú, donde habrían cargado la droga, que fue amontonada en la cabina de pasajeros sin el menor cuidado, pues no estaba oculta en ningún compartimiento especial.

Si bien no se puede asegurar nada todavía y tampoco  sacar conclusiones apresuradas, es necesario investigar a fondo el papel que cumplieron las autoridades argentinas, sobre todo ahora que está en funciones un gobierno que se portó muy complaciente con la promoción del narcotráfico que desplegó durante 14 años el régimen de Evo Morales.

Para el Ministerio de Gobierno de Bolivia no hay duda que la droga es boliviana y que fue cargada en nuestro país y más precisamente en el Chapare, donde las fuerzas de seguridad nacionales no han llegado a ejercer el pleno control de la zona y los narco-cocaleros siguen haciendo de las suyas con sus negocios espurios. En este sentido, es de vital importancia llegar a dar con los dueños de ese gigantesco cargamento, el destino que tenía y obviamente los nexos políticos y las vinculaciones institucionales que pudieron haber intervenido en la operación. No se admite que un avión de ese tamaño pudiera haberse movido dentro del territorio sin la ayuda oportuna de gente de peso que continúa cooperando con la mafia de las drogas.

En relación a la compra del avión secuestrado también hay mucho que aclarar, pues existen versiones periodísticas que señalan que hubo nexos de la cúpula del gobierno anterior en la adquisición de la aeronave. En resumen, el Gobierno, la Policía y la justicia tienen que poner todo de su parte para esclarecer este caso, pues podría mostrar como ninguno hasta qué punto estuvimos de convertirnos en un narco-estado.

Para el Ministerio de Gobierno de Bolivia no hay duda que la droga es boliviana y que fue cargada en nuestro país y más precisamente en el Chapare, donde las fuerzas de seguridad nacionales no han llegado a ejercer el pleno control de la zona y los narco-cocaleros siguen haciendo de las suyas con sus negocios espurios.