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Editorial
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El MAS, la pandemia y la reactivación
Martes,  30 de Junio, 2020
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E l MAS obstruye el desembolso de varios préstamos que el país necesita con urgencia para salvar vidas e iniciar cuanto antes un plan de reactivación de la economía que ayude a mitigar el impacto que dejará la pandemia en el país y que podría llegar al 6 por ciento de contracción del Producto Interno Bruto (PIB). 

Varios economistas renombrados en Bolivia, coinciden en que la inyección de capitales externos es la tabla de salvación que impedirá la profundización de la crisis que se traducirá en la pérdida de empleos, destrucción del aparato productivo, incremento de la pobreza y la agudización de los problemas sociales.

Los expertos coinciden en que la situación no es tan dramática como la pintan algunos y que alrededor de dos mil millones de dólares serían suficientes, no sólo para evitar mayores complicaciones, sino también, para reducir la duración del periodo recesivo. La ventaja es que desde el punto de vista del equilibrio macroeconómico, Bolivia todavía está en condiciones de afrontar estos compromisos, de tal manera de evitar echar mano a las reservas, tocar los fondos de pensiones y mucho peor, pensar en una devaluación.

Los organismos internacionales conocen perfectamente esa situación y por eso es que raudamente han acudido a tirarle el salvavidas a nuestro país, actitud muy distinta al proceder del partido del cocalero, cuyo obstruccionismo deaña a los más pobres, los desempleados, los que viven del día a día y los que han perdido oportunidades por culpa de la pandemia.

En este momento no se puede confiar en los sectores tradicionales del país. La recesión que vive el mundo ha reducido la demanda de hidrocarburos y minerales y, para colmo, Bolivia vive un bajón productivo de gas, como consecuencia de la destrucción de la industria que perpetró el régimen del cocalero, cuyo legado ha sido bajar las inversiones a mínimos históricos y dejar los yacimientos prácticamente secos. En esas circunstancias, dinamizar el sector será una tarea ardua y de largo alcance.

Supongamos que el MAS asume esa posición por razones absolutamente legítimas en el campo político. Planea volver al poder después del 6 de septiembre y asumir como nuevo gobierno la reactivación del país. La otra excusa que pone es evitar que los actuales administradores del Estado se roben la plata, hecho que también puede hallar un cierto grado de coherencia. Lamentablemente al cocalero no le ayudan los antecedentes, pues durante 14 años, su gobierno literalmente no hizo otra cosa que saquear las arcas estatales y algo peor, a financiar con dinero propio y prestado, un derroche nunca antes visto en obras inútiles, proyectos fantasmas, elefantes blancos y toda una serie de gastos injustificados. 

Los créditos asumidos y que consolidaron la deuda externa más grande de la historia nacional, están pendientes de pago aunque no se sabe el destino que tuvieron. Una de las misiones actuales precisamente, es escudriñar qué ocurrió con decenas de proyectos  que están en manos de empresas chinas, cuya suma asciende a más de 3.200 millones de dólares. Un virtual retorno del MAS a la conducción no haría más que agravar este sombrío panorama.

Al cocalero no le ayudan los antecedentes, pues durante 14 años, su gobierno literalmente no hizo otra cosa que saquear las arcas estatales y algo peor, a financiar con dinero propio y prestado, un derroche nunca antes visto en obras inútiles, proyectos fantasmas, elefantes blancos y toda una serie de gastos injustificados.