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Editorial
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Desmontando la maquinaria de la maldad
Martes,  26  de Noviembre, 2019
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Muchos reaccionan asombrados por la bajeza moral de quienes nos gobernaron durante los últimos 14 años. Habría que agradecerle a México por haberse convertido en el mejor escenario para que el monstruo enseñe sus garras y tentáculos y muestre además la furia con la que pretendió cobrar venganza de los bolivianos, a través de cercos y atentados terroristas. Buscar la impunidad luego de semejantes brutalidades no es más que un rasgo de la misma aberración con la que se condujo a este país desde 2006.

Lamentablemente la maquinaria propagandística que montó el antiguo régimen y la complicidad de algunos medios de comunicación muy bien remunerados, impidió que la población consiga visualizar con nitidez el aparato de la maldad que ha estado enseñoreándose todo este tiempo y que estaba llegando a extremos oprobiosos. Recientemente se liberó a un joven albañil potosino, detenido durante más de un año por haber gritado “Bolivia dijo No” en un acto en el que estaban presentes los tiranos. No hay que olvidar el caso del médico Jhiery Fernández, condenado 20 años de prisión por una falsa acusación de la que estaban al tanto jueces y fiscales y que actuaron con saña e indolencia simplemente por lavarle la imagen a funcionarios públicos comprometidos con la muerte de un niño que había recibido malos tratos dentro de un orfanato dependiente de la Gobernación de La Paz.

El otro ejemplo de este derroche de crueldad se produjo con el caso Jacob Ostreicher, el ciudadano norteamericano que fue encarcelado, extorsionado, torturado y estafado por un puñado de sicarios que actuaban a nombre de varios ministerios. Tuvo que intervenir un famoso actor de Hollywood, Sean Pean, para frenar el ensañamiento contra el empresario que le reportó varios millones de dólares a los actores intelectuales que quedaron en la impunidad. El estadounidense tuvo que huir pues su búsqueda de justicia y reparación fue imposible, mientras que el reportero que develó todos los detalles de este escándalo fue víctima de represalias que le costaron la vida a su propia madre, un hecho que debe ser esclarecido.

Sería largo de enumerar los episodios que ponen en evidencia el accionar artero del anterior Gobierno, pero ninguno como el “caso Rózsa” para probar cómo se instrumentalizaron las instituciones públicas para ejecutar acciones de terrorismo de estado, comandadas desde el Ministerio de Gobierno, que mandó a policías, militares, fiscales y jueces a perseguir y encarcelar a cientos de personas. Los testimonios son estremecedores sobre los vejámenes y chantajes que sufrieron los acusados durante más de una década.

En los últimos días se ha conseguido la liberación de dos procesados, pero queda mucho todavía por hacer para desmontar esta maquinaria de la maldad que debe terminar con el sobreseimiento de los que fueron sindicados injustamente, la reparación de los daños y por supuesto, el enjuiciamiento y castigo a los autores materiales, a los que armaron esta patraña y a los que en su momento fueron cómplices.

En los últimos días se ha conseguido la liberación de dos procesados del caso Terrorismo, pero queda mucho todavía por hacer para desmontar la maquinaria de la maldad que lo impulsó y que debe terminar con el sobreseimiento de los que fueron sindicados injustamente, la reparación de los daños y por supuesto, el enjuiciamiento y castigo a los autores materiales, a los que armaron esta patraña y a los que en su momento fueron cómplices.