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Depresión, cómo apoyar con el cuadro
Acciones. En el proceso es vital el respaldo de las personas.
Miércoles,  19  de Febrero, 2020
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La depresión ya es uno de los grandes males que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo. Cuando la depresión se instala en nuestro entorno y más concretamente afecta a la pareja, la vida en común y la del resto de los miembros de la familia puede verse afectada de forma muy seria. ¿Cómo podemos ayudar y ofrecer nuestro apoyo al otro para facilitar su recuperación?

Evaluar.  Antes de dar ningún paso, se debe identificar si realmente la pareja está afectada por este trastorno o su actitud podría deberse a otros motivos que tienen más que ver con su situación sentimental o personal.

Entre los síntomas que podrían ponernos sobre la pista de un episodio de depresión están la pérdida importante del interés o capacidad de disfrutar de las actividades que normalmente eran placenteras, ausencia de reacciones emocionales ante acontecimientos que habitualmente provocan una respuesta, presencia de enlentecimiento motor, pérdida marcada del apetito, pérdida de peso, notable disminución del interés sexual, sensación de cansancio permanente y diferentes hábitos de sueño. Uno o varios de estos síntomas deberían ser motivo más que suficiente para alertarnos y buscar soluciones. Les dejamos algunos consejos para afrontar la situación.

No personalizar. Es normal sentir frustración e impotencia ante determinados comportamientos de la pareja: está distante, no tiene deseo sexual, no muestra interés por nada ni por nadie. Aunque no lo demuestre se siente vulnerable.

Tampoco hay que sobreprotegerle. Aunque le cueste horrores llevar a cabo las actividades de la vida diaria, no hay que asumir esas funciones por él/ella sino animarle a que las ponga en práctica y se sienta útil.

Sin culpas. Ni es culpa de la pareja estar deprimida ni tampoco de quién está con ella. La depresión escapa al control de quienes la experimentan y los que están cerca de ellos.

No olvidarse del autocuidado. Hay que apoyar al otro pero reservar espacio para uno mismo y seguir cultivando aquellas relaciones y actividades con las que nos sentimos realizados. Si no se está bien difícilmente se puede ayudar a otra persona.

No presiona. Poner fin a una depresión requiere tiempo y puede verse afectada por uno o varios altibajos. Agobiarle no es el camino ni tampoco hacerle creer que no está haciendo nada por salir de su enfermedad.

 

Mostrar empatía. Necesitan comprensión, desahogarse con alguien, sentirse escuchada y no juzgada por sus sentimientos. También conviene ponerse en el lugar del otro para llegar a entenderlo. Los reproches no sirven de nada.

Valorar los avances. Por pequeños que sean debemos reforzar aquellos avances que se produzcan durante la terapia porque son señales de que se va por el buen camino y queda menos para la solución.

No crear falsas expectativas. La solución no llegará en forma de milagro. Hay que entender que será gradual y que a cada persona tendrá sus tiempos para conseguirla. Hay que confiar en el otro, no separarse de su lado.