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 10 de Diciembre de 2019
Internacional
Por primera vez
Cristina admite corrupción
Argentina. Varios exmiembros de su gabinete son investigados.
Domingo,  19 de Junio, 2016
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Cristina Kirchner quebró este fin de semana un método de hacer política que duró doce años. En su texto de Facebook sobre los millones voladores de José López aceptó que esa plata podía ser resultado de negocios de corrupción de alguien que fue uno de sus más leales funcionarios.

La expresidente jamás había siquiera dado a entender, en público, que alguien que trabajaba para ella había caído bajo la tentación de enriquecerse gracias a su cargo.

Notable enriquecimiento de kirchneristas. Ayer, en un sentido, el kirchnerismo cambió para siempre. Su líder, que intentó mantener un discurso de haber gestionado la Argentina con equipos impolutos y transparentes, ya no ocultó más esa fantasía. Desde exsecretarios a ministros nacionales, e incluso la propia expresidente, se enriquecieron de forma notable durante los años en los que ocuparon puestos públicos.

¿Por qué, si es inocente como jura serlo, el diputado Julio De Vido no pide él mismo que le quiten los fueros para que la justicia allane sus propiedades en las que nada malo podría encontrarse? Negarse a ese hecho no suena a conducta de quien fue ejemplar en su contabilidad y ética cobrando sueldos estatales durante 30 años.

La presión dio resultados. La presión interna de los militantes del FPV. La evidencia de los hechos. Aquella fortuna de José López volando por el aire en una madrugada en la que Dios y la Fe se entremezclaron con la Policía Bonaerense; en la que en una cuadra del inabarcable conurbano se cruzaron un denunciante llamado Jesús con millones de dólares húmedos de un exfuncionario paranoico y armado generaron un cambio en el discurso de la jefa. Sus consecuencias pueden ser impredecibles. Cristina Fernández de Kirchner aceptó ayer que uno de los suyos seguramente sea un corrupto. Por primera vez.

Cristina nunca defendió en público al procesado múltiple Amado Boudou. No lo ayudó con una sola palabra de aliento en cuatro años.

Pero los Kirchner no lo pacificaron con algún alivio verbal a su favor.

EFE eldia@edadsa.com.bo