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Editorial
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Conciencia democrática
Sábado,  28 de Septiembre, 2019
Conciencia-democratica

El Órgano Electoral Plurinacional recibirá hasta mañana domingo las excusas para no ejercer como Jurado Electoral en los comicios generales de octubre. La normativa señala que los ciudadanos que se encuentren impedidos de actuar como jurados electorales pueden recurrir a las cuatro causales que la normativa atiende dentro de los marcos legales para ese efecto. Conviene señalar que el derecho y el deber de ser Jurado Electoral, debe ejercerse desde la óptica de la conciencia democrática. La importancia y la responsabilidad de ese rol en las elecciones es invalorable, porque se constituye en una muestra de la voluntad popular de vivir en democracia y hacerla cada vez más perfectible. En Bolivia este reto exige voluntad, porque vigilar el correcto ejercicio del sufragio universal requiere asumir con entereza y sentido cívico el honor de ser Jurado, por el mandato de la ley.
 
Por tanto, resulta hasta obvio que los ciudadanos elegidos al azar para que las elecciones generales discurran sin problemas, tendrán para sí la enorme responsabilidad de gestionar las mesas electorales con la mayor convicción posible de que en sus manos está que el voto ciudadano se deposite en las ánforas dentro de un proceso transparente, pacífico, disciplinado y de elevada madurez ciudadana. Sin duda, las autoridades electorales dispondrán de los mecanismos de control y de instrumentos legales para que el sufragio se convierta en una auténtica fiesta democrática sin violencia. En esa perspectiva y en el contexto de un ambiente electoral tranquilo, también el escrutinio y el llenado de planillas correspondientes deberían derivar en un trámite sin subterfugios, de modo que las papeletas y el informe de los jurados electorales lleguen sin trabas a la Corte Electoral Departamental
 
Tan importante proceso merece se valore como corresponde. Por ello, resulta sensato admitir que ejercer de jurado electoral deviene no solo en una cuestión de derecho ciudadano, sino también en un deber civil y en una muestra de conciencia democrática. El parámetro de tales características llega a ser la cuantía de excusas de jurado electoral que se registre. Cuantas menos excusas quizás pueda deducirse que la ciudadanía está adquiriendo mayor conciencia de la vigencia de la democracia. Por el contrario, una cifra ascendente de excusas explicaría un desinterés ciudadano por el sistema de derecho; una especie de auto-marginación que afecta la participación ciudadana y debilita el ejercicio de la democracia inclusiva. Por donde se vea, conviene recordar que democracia es participación plena y las elecciones la manifestación ciudadana de su libre voluntad de elegir a sus autoridades.
 
Las excusas, sin embargo, pueden ser válidas y evidentes. Es el caso de los enfermos. Por si las dudas, está por medio el certificado médico. Las embarazadas suelen tener impedimentos lógicos. También se puede justificar con el comprobante de atención médica. Los casos de fuerza mayor, como desastres, incendios, inundaciones pueden justificarse también sin mayores problemas mostrando documentos o evidencias. En los casos fortuitos, como los accidentes, también rige como evidencia el certificado médico. Otra cosa son los cambios de destino de los uniformados, los viajes imprevistos, que se pueden demostrar con documentos. La causal de ser dirigente político es explicable, no puede ser juez y parte en una mesa electoral. En fin, la ley es clara y los veredictos para aceptación o rechazo de excusas suele ser inapelable, porque desde la óptica legal se basan en el sentido común.
 
Están obligados a excusarse los que prestan servicios de emergencia del sector público y están impedidos de asistir a su recinto electoral. Pero los que buscan excusarse sin mayor motivo suelen ser ciudadanos cuya disminuida conciencia democrática les impide aceptar el valioso rol que les ha tocado representar en tiempos de democracia. No obstante, todavía queda la opción de demostrar a las nuevas generaciones la importancia de la participación consciente en cada justa democrática. Los jóvenes tienen el derecho de saber que la democracia ha sido una conquista colectiva de la sociedad boliviana. El deber de las nuevas generaciones está en hacer de la democracia boliviana un ejercicio cada vez más perfectible. Para ello, se hace preciso que la conciencia democrática, que nace en el seno familiar y en la sociedad en su conjunto, les permita construir libres, una patria grande cada vez mejor.

El deber de las nuevas generaciones está en hacer de la democracia boliviana un ejercicio cada vez más perfectible. Para ello, se hace preciso que la conciencia democrática, que nace en el seno familiar y en la sociedad en su conjunto, les permita construir libres, una patria grande cada vez mejor.