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Martes
 22 de Octubre de 2019
Dia 7
Boliviano y profeta en la tierra de Chopin
Rubén Silva. Su pasión, dedicación y técnica han destacado en el país en el que reside hace 30 años este paceño amante de la música clásica.
Domingo,  7 de Julio, 2019
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Cuando el entonces joven Rubén Silva, sin saber polaco, fue a solicitar una beca para estudiar en Polonia, en la embajada de este país en La Paz entendieron que el músico boliviano quería vender una vaca. La confusión, 30 años después, sigue siendo un motivo de risa para el actual director general y artístico de la Filarmónica Polaca “Sinfonía Báltica”.  Su primer clase musical en este país fue un 1 de octubre de 1978, lo recuerda sin esfuerzos y con mucho entusiasmo.  Desde el principio se destacó como estudiante de dirección musical. Su talento, pasión y técnica musical hizo que los músicos del territorio europeo y de otros continentes aprendieran su nombre. En 2005 obtiene la nacionalidad polaca y con un amplio repertorio sinfónico, de óperas, operetas, zarzuelas y musicales que abarcan desde el periodo clásico hasta el contemporáneo actualmente reside en la ciudad de Słupsk en Polonia, país del compositor y pianista, Frédéric Chopin. Desde este lugar cuenta a El Día su travesía musical. "Es un maestro con mucha sensibilidad, muy emotivo en sus interpretaciones, muy claro en su dirección y un nexo de interacción perfecto entre la orquesta y el solista", lo describe la pianista cochabambina Marianela Aparicio.  

P. ¿Cómo fue su primer contacto con la música?
R: La primera vez que me di cuenta que tenía buen oído fue en el colegio cuando me eligieron cantante del coro. Esto paso en primaria.
 
P. ¿A qué le atribuye tener un buen oído?
R: Por ejemplo en mi familia mi papá, Adolfo Zambrana, que es cruceño, tenía talento para la música. Yo no vivi con mi él así que no sabía. Mi mamá me contaba que el tocaba la guitarra y que tenía linda voz. Cuando lo conocí me dí cuenta que el talento lo había heredado de su parte porque a pesar de que no es un músico profesional es excelente. Ha grabado muchas piezas. Trinidad Trinidad es su composición. 

P. ¿Un director nace o se hace?
R: Como decía mi profesor  don Teofilo Molina en el conservatorio nacional de La Paz: el director nace, no se hace. Y eso es muy cierto porque hay unas habilidades innatas que se debe tener. Recuerdo la primera vez que dirigí a un grupo de guitarristas y el director al término del concierto dijo que lo que más le gusto fue mi papel como director. 

P. ¿Cómo se sentía con la dirección al principio?
R: Siempre muy seguro a pesar de que al principio no sabía de dirección. Tuve dos profesores en La Paz, el maestro Rubén Vartanyan, que era director de la Sinfónica Nacional de Bolivia (SNB) en aquel entonces. Él dio un curso de dirección de orquesta y participe en el. Hizo dos examenes. El primero reprobe y en el segundo se dieron cuenta que algo había en mi y me eligieron entre uno de los mejores del curso. Mi segundo profesor fue Carlos Rosso, también llegó a ser director de la SNB pero estuvo dos años en Polonia. Cuando regreso yo pase clases con él y cuando termine me animó para que me venga a Polonia.

P. ¿Como empezó la travesía para la beca? 
R. Empezó escribiendo una solicitud a la embajada de Polonia en La Paz. Paso el tiempo y no obtuve respuesta. Incluso me olvide. Habrían pasado seis meses y recibí una carta que decía que me esperaban en Varsovia en la Academia de Música Fryderyk Franciszek Chopin. 

P. ¿Cómo fue para un músico boliviano llegar a este país en esta época?
R: Para mi fue fantástico. Llegué cuando Polonia era socialista. Ahora sería un poco más difícil porque se ha convertido es un país de libre comercio y para todo se paga.   Mi suerte también fue que recibí la beca. Al principio fue un golpe muy fuerte. De estar en Bolivia y aparecer en un país totalmente diferente.

P. ¿Se integró rápido?
R: Era joven y estaba hambriento de nuevas experiencias musicales. Me dediqué completamente a la música. Me hice amigos y me integré a la Academia de Música. Además tuve la suerte de que mi profesor hablaba bien el español.  Él viajaba mucho a Argentina y Venezuela a dirigir. No me faltaba a ninguna clase. Además el nivel era mucho más alto que en Bolivia. Trataba de aprovechar todo eso.

Polonia es reconocida por su gran calidad musical ¿Cómo vivió ello?
R: Hay una gran producción de músicos. Cada ciudad, por más pequeña que sea, tiene su orquesta sinfónica. Existen estudiantes, escuelas, academias, conservatorios y universidades que imparten música.

Los músicos son muy capaces. Salen virtuosos que son estrellas mundiales como Cristian Krystian Zimerman, uno de los grandes pianistas. El canto de opera también está a un nivel altísimo al punto de que se presentan en escenarios en Milán, Nueva York y Londres. 

P. ¿Cómo logra destacarse en este ambiente musicalmente muy competitivo?
R.: Es el talento, el amor y la dedicación a la música y como  decía Ludwig van Beethoven, un 10% talento y 90% trabajo. Yo comencé a sobresalir desde el principio y me refiero desde las primeras lecciones que tenía de dirección de artista. Era famoso por ser muy bueno como estudiante de dirección.   

P. ¿Cómo influyó el ser boliviano?
R: Eso les gustaba mucho. Se habla de que nosotros los latinoamericanos tenemos temperamento, fuego y pasión. Para ellos es algo muy interesante porque es otra manera de ser, de sentir la música y dirigir. Además que tenía buena técnica. No tenía problemas con las orquestas y me entiendo con los músicos siempre con respeto. 
  
P. Ser director de orquesta polacas siendo extranjero ¿como se vive esto?
R: Siempre van a preferir que un director sea polaco, pero lo que me gusta de este país es que saben apreciar. Cuando alguien es bueno no les importa su nacionalidad. Gracias a eso pude estar a cargo de varias compañías. Este último cargo que ocupo lo gane por concurso. Fuimos doce personas que nos presentamos y gane.

P. ¿Por qué se quedó en Polonia?
R: Como fui laureado en un concurso comenzaron a invitarme a dirigir. Eso hizo que me quedara porque yo quería volver a Bolivia. Además un día el director de la Cámara de Varsovia me invitó a que trabaje con ellos, ese fue mi primer trabajo como director.  

P.¿Talentos bolivianos que destaque? Ha invitado a Marianela Aparicio a tocar con usted
R: Me gusta mucho tocar con Marianela. Ella puede competir con pianistas de alta calidad. Aquí hay pianistas que dan miedo, es increíble el nivel de la pianística. El hecho de que haya invitado a tocar a Marianela significa que es muy buena. Es una persona entregada y con talento. 

P. ¿Cómo ve el desarrollo de la música en Bolivia?
R: Hay mucha gente con talento pero no existe la tradición y parece que al gobierno no le importa. En todo este tiempo no se han preguntado por mi trabajo. Por ejemplo, aquí en Polonia si un polaco sale afuera y triunfa, después lo reciben con muchos honores y reconocen su trabajo. Yo llegué a Bolivia a dirigir pero gracias a amigos como Freddy Terrazas.

Biografía

Rubén Silva nació en la ciudad de La Paz. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música guitarra clásica, piano y percusión  continuando luego sus estudios musicales y de dirección de orquesta  en la Universidad Católica Boliviana. Sus maestros fueron Alberto Villalpando, Carlos Rosso y el director armenio Rubén Vartanyan. En 1975 debutó como director de orquesta del Conservatorio y fundó una Orquesta Sinfónica Juvenil junto a miembros del llamado "Taller de Música” de la Universidad Católica Boliviana bajo la tutela de Rosso.

En 1978 obtuvo una beca en Varsovia brindada por el gobierno polaco en la Academia Fryderyk Chopin de Música para estudiar dirección orquestal. Durante los 5 años de estudio trabajó con el gran director polaco Stanislaw Wislocki. En 1983 fue laureado en el Concurso Internacional G. Fitelberg en Katowice. El mismo año se clasificó entre los finalistas del Concurso Internacional RTV de Budapest.

Desde 1983 ha sido director estable de la Ópera de Cámara de Varsovia. De 1991 a 1994 director Artístico de la Opera Estatal de Wroclaw. De 1995 a 1997 director artístico de la Filarmónica de Koszalin. Paralelamente fue director artístico de la Ópera de Cracovia. Desde 1997 colaboró con el Teatro "Roma” de Varsovia, con la Ópera de Cámara en Belgrado y de forma permanente con el Teatro Musical de Gliwice. En el año 2000 fundó Filarmónica Juvenil de Varsovia con la cual trabajó por varios años.

En 2005 fue nombrado nuevamente director artístico de la Filarmónica de Koszalin, un cargo que ocupó hasta 2013. Desde el año 2008 entra en colaboración con la Orquesta Sinfónica de Colombia en Bogotá dirigiendo varios conciertos y representaciones de las más famosas Zarzuelas españolas como “La Tabernera de del puerto”, "Luisa Fernanda” y “La del Soto del Parral”.

En 2009 fue  nombrado primer director invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia. De 2011 a 2013 estuvo como  director musical del Gran Teatro de Lodz y desde 2013 Silva llegó  a ser el director artístico de la Ópera de Cámara de Varsovia cargo que ocupó hasta el 2017.

En 2018 gana por concurso el puesto de director general y artístico de la Filarmónica Polaca “Sinfonía Báltica” en la ciudad de Słupsk – Polonia cargo que ejerce en la actualidad.

Permanentemente participa como director invitado de la mayoría de las orquestas sinfónicas polacas y entre ellas con las más destacadas como la Orquesta Sinfónica Nacional de la Radio Polaca,  la Filarmónica Nacional de Varsovia y con la Filarmónica de Cracovia.

Además de su participación con orquestas polacas ha actuado en el extranjero en varios festivales europeos y en Japón, ha dirigido  conciertos en la mayoría de los países europeos, así también como en el Líbano y América latina . El 2012 fue distinguido con la Cruz de Oro al Mérito por autoridades polacas.