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 13 de Noviembre de 2019
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Según las previsiones del PGE 2018 recientemente aprobado en la ALP
Aumento, la subvención a los carburantes al 2018 sube en un 4%
Mientras, dentro del mismo componente, los incentivos a los hidrocarburos como reflejan las proyecciones, tienen un incremento del 35%.
Lunes,  11  de Diciembre, 2017
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La subvención a los carburantes es una sangría, es como un cáncer a nuestra economía", admitió hace unos meses atrás, el presidente Evo Morales.  La situación en lugar de bajar, luego de tres años de significativa disminución, ha sufrido un incremento del 4%, según el Presupuesto General del Estado (PGE), presentado ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) y aprobado en grande en la comisión correspondiente de diputados la semana pasada.

Y las cifras son claras. Para el 2018, en lo inherente solo al costo de “la subvención de hidrocarburos, lo que implica la importación de diesel oíl, GLP engarrafado, insumos y aditivos a la gasolina y gas oíl, el Gobierno ha presupuestado Bs 1.874,1 millones, equivalente a $us 269 millones. Con relación a lo previsto en este 2017 que ya termina, hay un incremento del 4%.

"La subvención tiene un incremento, sobre todo con la importación del diesel, dado que gran parte del consumidor de este carburante son las industrias y el sector productivo agrícola del país. Entonces a ellos va nuestro presupuesto para darle el dinamismo productivo que requieren esos sectores", explicó Mario Guillén, ministro de Economía y Finanzas,  en contacto con El Día.
                                             
Una mirada a detalle.  Según el PGE 2018, el total de la subvención  del Tesoro General del Estado (TGN), donde se incluye alimentos, incentivos a los hidrocarburos e importación de carburantes alcanza a Bs 3.758,6 millones, equivalente a $us 540 millones, con un incremento del 17% con relación a lo presupuestado en este 2017.

De ese total presupuestado para la subvención en general para el 2018, los incentivos a los hidrocarburos,  representan el 38,7%. Pero con relación solo a la subvención de carburantes que es de Bs 3.330,4 millones ($us 478,5 millones) dicho incentivo representa el 43,7%. 

El incentivo a los hidrocarburos, es un mecanismo implementado vía decretos a partir del 2014, para dinamizar sobre todo, las actividades exploratorias a la cabeza de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Son recursos provenientes en un 12% de los ingresos del IDH recortado a las gobernaciones del país, según información reflejada durante todo este tiempo por la estatal petrolera.

En ese ámbito, los recursos previstos para los incentivos a los hidrocarburos  para el 2018 tiene un incremento del 35%, con relación a este 2017. De $us 154,6 millones de esta gestión pasó a constituir para el próximo año, un presupuesto de $us 209 millones. 

En lo referente a los carburantes.  El costo de la subvención a los hidrocarburos para el 2018 tiene un presupuesto de Bs 1.874 millones ($us 269 millones).  De ese total, la importación de diesel oíl,  que  alcanza a Bs 1.601,9 millones, ($us 230 millones), representa el 85% de la subvención.

El resto tiene que ver con el engarrafado de GLP, la importación de insumos y aditivos para la gasolina y el gas oíl. 

El presidente Morales, en ocasión de inaugurar la compra de urea de Bulo Bulo, señaló a los productores cruceños que la subvención sigue siendo una “sangría para la economía”, dado que admitió como un retroceso el levantamiento de dicho subsidio el 2011. 

"Hemos retrocedido a nuestra medida. Entre el 2009 y 2016, la subvención a los carburantes de parte del Estado alcanzó a $us 3.500 millones. Entendemos perfectamente que hay que subvencionar, pero exagerar con esa subvención es otra sangría para nuestra economía. Por eso se requiere hacer más ajustes", dijo.
De acuerdo a la información estadística a que tuvo acceso El Día, entre el 2006 y el 2013 el presupuesto para la subvención de carburante llegó a crecer 40 veces más. El 2013, aparejado a la bonanza económica como efecto del superciclo de las materias primas, la previsión tocó el pico más alto al anotar $us 1.060 millones. En cambio, desde el 2014, con la cero importación de gasolina, el presupuesto ha bajado en dos terceras partes en los últimos años siendo el diesel el combustible de mayor importación al país. 

Al respecto, los economistas, Roberto Laserna y Germán Molina, señalan que en tiempo cuando la economía se desacelera y los ingresos se han reducido, es complejo sostener en el largo plazo la subvención así como está ahora. "Aquí el Gobierno está entre la espada y la pared. Cualquier subsidio hoy representa un costo muy alto el mantener el costo del mismo. Más aún cuando ya pasó la bonanza y no hay con qué financiar los subsidios", precisó Laserna.

Molina señala que en un país con bajos ingresos, se hace difícil sostener la subvención a diferencia de la época de bonanza cuando cuyo financiamiento fue hecho con los ingresos del gas. "Ahora que ya no se tiene esos ingresos se hace difícil sostener, cuando quién paga esos gastos son los impuestos de la población. Ante todo eso, no hay otra manera que hacer ajustes, de acuerdo a las leyes económicas", enfatizó el experto.                      

Una situación invariable.  El panorama, en los últimos años, en términos de consumo de diesel  en el país no ha variado significativamente. De acuerdo a la información que posee El Día, se mantiene la tendencia desde el 2015 cuando un estudio reveló que el sector petrolero es el que absorbe el 25% del producto, seguido por el transporte con un 21,5%,  la construcción 15,3%, la electricidad con el 14,75%, y en quinto lugar la agricultura con el 14,17%.

"Muchos, a veces equivocadamente, confunden que todo el diesel subvencionado va al agro, pero como podemos darnos cuenta, nuestro sector no pasa del 15%. Son otros los sectores más beneficiados con la subvención", respondió Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
El intento por liberar la subvención a lo largo del periodo del gobierno de Evo Morales fue vano, cuando el 2011 una medida considerada “el gasolinazo”, por una presión social de diferentes sectores de la población, quedó revertida hasta siempre. 

A excepción de Venezuela donde la subvención al diesel es del 100%, el precio promedio a nivel mundial, con datos al 4 de diciembre fue de 0,99 centavos de dólar por litro. Tomando ese parámetro, en Bolivia subvenciona $us 0,49 centavos por litro, al vender el producto para consumo interno en $us 0,50 centavos.

El beneficio de los subsidios no es a la población

Expertos. El diesel, representa el 85% de todo lo presupuestado para la subvención. En ese ámbito, el beneficio en términos de consumo va directamente a sectores corporativos como el transporte, la industria, la electricidad y el agro. Según los expertos, paradójicamente el mayor beneficiario de dicho subsidio no necesariamente es la población o el habitante común. Sin embargo, es esa población, que con sus impuestos paga dicha subvención.

Más aún, en época de vacas flacas, los recursos del Tesoro dispuestos en los presupuestos para sostener la subvención son salvadas con el pago de impuestos que hace la población. 

Otro de los aspectos que destaca el economista, Germán Molina, es que liberar los subsidios por ahora es muy peligroso para la economía por los efectos que pueda generar.

"Subir a precios reales el litro de diesel, es decir a un dólar, evidentemente los precios de los sectores productivos van a subir y dejarán de ser competitivos. Eso requiere un programa de ajuste económico".

Panorama

Política. La medida de la subvención, sobre todo al diesel, la gasolina y el gas licuado fue implementada en el gobierno de Hugo Banzer Suárez en la década de los '90 del siglo pasado. La referencia histórica dice que  nació como una medida política para controlar la inflación y la recesión económica y la crisis en general. 

Con el paso de los años sostener la medida se  constituyó en un gasto a “fondo perdido” de la economía nacional pero al mismo tiempo como un mecanismo de incentivo para sectores productivos del país con el fin de dinamizar iniciativas orientados a mejorar los rendimientos y la competitividad de los productos, sobre todo de exportación.

Sectores. El agro cruceño, a quienes los analistas ven como uno de los beneficiarios del subsidio, se considera un sector que menos se beneficia del uso del diesel al constituir apenas el 15% del consumo del producto. Bajo esos antecedentes, Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente, señala que la gran preocupación exigida al Gobierno es más bien cómo generar condiciones adecuadas para una mayor inversión en la producción y la liberación de las exportaciones, sumada a nuevos mercados. "No es el agro, el principal consumidor de diesel. El sector lo que pide son políticas inherentes a seguridad jurídica, condiciones para invertir y mercados y liberación para las exportaciones. En ningún momento pedimos que nos incrementen los subsidios", precisó.

Ampliación. Como efecto de la caída de los ingresos, la subvención como componente del PGE 2018, se ha incrementado aún más los incentivos a los hidrocarburos,  los mismos se han creado para atraer inversión en exploración de nuevos campos gasíferos.

Punto de vista

'Ahora es difícil sostener los susbsidios existentes'

Roberto Laserna
Economista y analista 

"La subvención en la situación actual es tan compleja y hay varias aristas en el análisis de fondo. Uno es que el aumento de los precios de los hidrocarburos y la falta de líquidos en el país, cuya producción es mínima y por consiguiente hay que importarlos como en el caso del diesel. 

Al obtener buenos precios por el gas no parecía mucho  problema el utilizar parte de los ingresos del gas en la subvención e importación del diesel, para satisfacer una demanda interna de sectores como los agroindustriales cruceños y el transporte que son los que más combustibles consumen .

En un contexto así, normalmente se crean problemas en el largo plazo, aunque en el corto plazo se resuelven problemas. Eso provoca a que el Gobierno ahora tenga la enorme dificultad de no saber cómo sincerar la economía. 

Ahora, cuando se presentan situaciones como el que tenemos, un altísimo déficit fiscal, el costo de reducir subsidios se hace demasiado alto. Aquí estamos entre la espada y la pared: cómo mantener subsidios y una economía mentirosa o sincerar la economía forzando a una más productiva de los mercados. 

El momento es difícil, dado que no hay con qué financiar esos subsidios, dado que es alto el déficit fiscal por encima del 8% del PIB, es fácil el 20% de nuestros ingresos. Para ello, o no lo gasta o se prestan dinero de otras fuentes. Es una situación difícil más aún cuando el Gobierno no parece tener la voluntad de hacerlo".