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Miércoles
 29 de Enero de 2020
Dia 7
2020 es el año electoral de Bolivia
Nueva gestión. Los bolivianos elegirán a las nuevas autoridades nacionales del Órgano Ejecutivo y Legislativo. La Democracia y la transparencia administrativa son las tareas principales de gobernantes.
Domingo,  5  de Enero, 2020
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Aunque aún no se conoce de forma oficial las fechas en las que se llevarán cabo los procesos eleccionarios en el país, no cabe duda que éste 2020, será uno de los años electorales de mayor importancia para los bolivianos y para la misma historia del país.

Primero serán las elecciones nacionales, estas se llevaron adelante en octubre pasado y que fueron anuladas posteriormente tras confirmarse una fraude electoral por parte del partido político Movimiento Al Socialismo (MAS). Luego serán las subnacionales, las mismas que de acuerdo a lo planificado y establecido en las normas, deberían de efectuarse en los meses de marzo o abril próximo.

Migró en busca de atención. Los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), trabajan en la actualidad en definir las fechas que se llevarán adelante los procesos eleccionarios en el país.

La semana pasada las nuevas autoridades del TSE, se reunieron con los vocales de los nueve Tribunales Electoral Departamental (TED) del país.

El encuentro se llevó adelante en la ciudad de Cochabamba y se analizó las posibles fechas para llevar adelante las elecciones.

De acuerdo a lo establecido en la reunión nacional, los vocales del TSE otorgaron a los 9 TED del país un programa borrador para las elecciones, el mismo que deberá ser estudiado en las instancias departamentales.

El presidente del TSE, Salvador Romero, informó que en la semana entrante pondrán a consideración de la Sala Plena del TSE la agenda electoral. Entre el tiempo disponible para llevar adelante las elecciones nacionales se maneja como tentativa el mes de junio, para que la posesión de las nuevas autoridades sean posesionadas de manera oficial en el mes de agosto, precisamente el mes donde se festejan las fiestas patrias de Bolivia.

A las elecciones nacionales se suman los comicios subnacionales para éste mismo año.

La consolidación de las candidaturas. El camino de las elecciones, conlleva la mayor atención de los bolivianos en la consolidación de las candidaturas que se empiezan a cocinar.

La dupla de los líderes cívicos, que llevaron adelante la movilización nacional con el histórico paro cívico de 21 días, ratificó su participación en las elecciones después de varias diferencias que derivaron en su separación. Luis Fernando Camacho y Marco Pumari líderes cívicos de Santa Cruz y Potosí respectivamente, anunciaron su dupla al finalizar el 2019.

Sin embargo, aún quedan las postulaciones de nuevos frentes, aunque algunos ya se han hecho escuchar: Carlos Mesa volverá a candidatear a la presidencia, al igual que Félix Patzi.

Desde el Movimiento Al Socialismo (MAS), también se ha anunciado la presentación de candidaturas, aunque no se definen las personas que conformarán dicho binomio.

Acciones de nueva gestión. Fueron prácticamente 14 años que estuvo en el poder del Gobierno el partido político MAS liderado por Evo Morales, quien ahora se encuentra en calidad de refugiado en Argentina.

El cambio de Gobierno, desde noviembre a la fecha, ha sacado a la luz pública, acciones irregulares cometidas por las anteriores autoridades nacionales.

Pero también, ha traído consigo cambios que algunos sectores sociales ya manifestaron su acuerdo y satisfacción. El nuevo Gobierno que resulte electo en las elecciones nacionales próximo, tendrá como una de las principales tareas, consolidar la democracia y transparentar la administración del país en todas sus instancias gubernamentales.

Nuevas autoridades con tareas decisivas

Luego de que se confirmara el fraude electoral en las elecciones nacionales de octubre 2019, las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) fueron destituidas por el expresidente Evo Morales.

Sin embargo, la conformación de los nuevos vocales del Órgano Electoral, se hizo efectiva con el actual Gobierno transitorio de Jeanine Añez.

Los nuevos vocales deberán asumir sus funciones, con una serie de desafíos, entre ellos está la de otorgar confianza a la población para la ejecución de nuevos procesos electoral y garantizar transparencia en todos.
Los nuevos vocales del TSE, han iniciado sus funciones, trabajando para convocar a las nuevas elecciones nacionales.

Y aunque hasta el momento no se conoce la fecha de los comicios, los vocales están analizando varios aspectos y detalles para llevar adelante el proceso eleccionario.

Puntos de vista

Francisco Solares
Experto en Relaciones Internacionales

La diplomacia boliviana: es ahora el desafío mayor de sus últimas décadas 

Las relaciones entre los Estados son un juego estratégico en la búsqueda constante de poder e intereses complementarios en función a la determinación de sus objetivos. En este nuevo siglo, dichas relaciones tienden a ser más interconectadas sin dejar de lado el interés que motiva su interrelación. Bolivia, es un Estado que se balancea entre una constante inestabilidad política y un intento de búsqueda de destino, esto ha determinado que su proyección internacional no encuentre aún un lugar y un posicionamiento que le permita lograr objetivos integrales.

Un ejemplo de esto en el campo de las relaciones internacionales, fue la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado, donde la visión y ejecución tradicional de la Diplomacia tuvo un cambio radical. La denominada Diplomacia de los Pueblos estableció nuevos parámetros y condicionantes para la interrelación y el posicionamiento internacional el cual no tuvo efectos positivos para los intereses del Estado, el mayor de sus pecados estuvo centrado en la ideologización extrema de objetivos y acciones, lo cual trajo consigo el establecimiento negativo de un eje asistémico de países antidemocráticos.

La caída y ruptura abrupta del régimen autoritario de Juan Evo Morales está demostrando un viraje clave en el establecimiento de objetivos y acciones diplomáticas anteriormente pretendidas a un elevado costo político, un costo político no solo para el Estado sino para un gobierno de transición que ha tomado las riendas del control y del poder en medio de aplausos y desconocimientos.

He ahí el desafío político permanente para el 2020 que tiene el nuevo gobierno, ese desafío de lograr un contundente reconocimiento, apoyo y cooperación internacional.

Este desafío diplomático a nivel regional traerá ineludiblemente situaciones de conflicto y tensiones multilaterales, el eje de los Estados antidemocráticos del socialismo progresista tratare de ejercer presión y aplicar acciones desestabilizadoras indirectas a los cual los organismos regionales como la OEA deberán establecer una postura clara tomando en cuenta la fragilidad institucional y la tensa situación en Bolivia. La tensión bilateral y la demanda ante la Corte Penal Internacional que hoy se observa con México puede representar solo el inicio de varios conflictos e impasses diplomáticos con otros Estados. El camino es complicado, Bolivia no podrá superar sola esta arremetida de poder, la colaboración y apoyo internacional a partir del Grupo de Lima y el resto de algunos de los países de la OEA son claves ganar las batallas diplomáticas.

 

Punto de vista

Renzo Abruzzese
Analista Político

La bolivia heredada  por evo morales ahora se enfrenta a nuevos desafíos para el 2020


Acabamos de cerrar un ciclo que probablemente se aperturó en 1952 con la Revolución Nacional. Fin de una época. El país que heredamos de Evo Morales enfrenta el desafío de diseñar un Estado acorde con la vorágine de un mundo convulsionadamente cambiante y una sociedad que apenas sale de un largo periodo caracterizado por la imposición autoritaria de un gobierno despótico, racista y discriminador. La democracia boliviana enfrenta su más compleja reconstrucción republicana.

La Bolivia que estrena una democracia ciudadana será totalmente diferente a la que experimentamos en los 37 años que van desde la recuperación de 1982. Fraccionada, dividida por falsas barreras de raza y cultura. Apoyada en una economía frágilmente estable y en gran medida subvencionada, los desafíos serán sin duda enormes. Se suma a ello la pertinaz resistencia de los sectores más retrógrados y dictatoriales que acompañan la figura del caudillo derrotado enfrentada a una profunda conciencia ciudadana que tiene claro que la única forma de ser que aceptamos, es la manera democrática de su existencia.

La necesidad de unas elecciones libres y transparentes en el periodo post-evo suponen una recomposición del campo político. Nuevos protagonistas, nuevas lecturas y una visión aun confusa le otorgan al 2020 una importancia sin precedentes en la historia moderna de Bolivia. Las correlaciones de fuerzas se han centrado en dos componentes claramente definidos: la fuerza antidemocrática del lado del MAS, y las democráticas del lado de la oposición. En esta, Mesa parece acumular las mejores oportunidades gracias a la acumulación política que le valió enfrentar en primera línea al caudillo Morales en las elecciones anteriores, y el MAS, re-leer la sociedad boliviana o perecer bajo el peso de la historia.

Tanto en el campo democrático como en el campo de la actual oposición masista, tensiones de naturaleza centrípeta se dinamizan peligrosamente alejando las necesarias condiciones de unidad y convergencia que, eventualmente, podrían alterar el poder, la legitimidad y las posibilidades de gobernabilidad del próximo gobierno. La Bolivia del año 2020 será una Bolivia de grandes tensiones y la búsqueda desesperada de un espacio de estabilidad que permita reconstruir la institucionalidad democrática y confiar en el futuro. Al tratarse de un momento de inflexión histórica entre una época (la iniciada en 1952) y otra (la iniciada con el derrocamiento de Morales), quienes asuman el mando, (suponiendo que no sea el caudillo) deberán lidiar con la necesidad de construir una Bolivia a la altura del siglo XXI.