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Lunes
 19 de Agosto de 2019
Policial
La joven de 15 años quedó embarazada para su padre biológico
'Sentía que mi vida no valía nada e intenté hasta quitarme la vida'
Trauma. El padre agresor fue condenado a 25 años de prisión por violar y embarazar a su hija. La niña que nació como consecuencia de los abusos tiene tres años.
Miércoles,  10 de Abril, 2019
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Ref. Fotografia: Trauma. La joven madre vive junto a su hija de tres años.

El solo imaginar que se trata de su propia hermana que nació como consecuencia de la violación que cometió su padre a sus once años la quiebra en dolor, pero por otro lado, la fortalece cuando abraza a su hija que hoy tiene 3 años y le expresa cuánto la ama. Liseth (nombre ficticio) acaba de dar por cerrado un capítulo amargo de su vida que le tocó callar durante siete años soportando abusos, vejámenes, humillaciones y amenazas de muerte por parte de su padre que luego de ser denunciado aceptó su culpabilidad y fue sentenciado a 25 años de prisión por el delito de violación de infante, niño, niña, adolescente. 

Los antecedentes. Su drama se remonta a cuando tenía 6 años y vivían como caseros en una propiedad agrícola del municipio de Mairana, en la provincia Vallegrande. Ante todas las diferencias, discusiones y rabietas de sus padres, ella y sus dos hermanos se criaban con la idea de lo que significaba una familia. 

Meses después, la inesperada enfermedad de su madre acabó arrancándola del seno de su hogar y falleció.

A partir de ese momento, todos sintieron el vacío que dejó la mujer, pues Teodoro tuvo que asumir el rol de padre y madre a la vez. Con el tiempo, el agricultor comenzó a llegar a su casa bebido después de cada jornada laboral. Liseth comenzó a preocuparse debido a que su padre empezó a sentir una atracción hacia ella cuando apenas cumplía los 7 años. 

Sufrió de constantes abusos. En su evaluación sicológica, la víctima recordó que su padre llegó ebrio y ella se encontraba junto a sus hermanos de 8 y 10 años en su habitación jugando. Esa noche, notó algo extraño en él porque se mostró desesperado, entrando y saliendo de su habitación hasta que llamó a sus dos hijos y les encomendó que bajaran a la banda del río por agua. Ambos, obedientes tomaron una linterna y se internaron en las sendas que los conducían monte adentro. 

Teodoro encontró la oportunidad de permanecer solo con su hija y la metió por la fuerza a su cuarto, le sacó su short que tenía puesto para abusarla. Sin embargo, no sospechó que sus hijos retornarían pronto del río.

“Aquel día me soltó porque los sintió llegar a mis hermanitos y me dijo que si yo contaba algo me dejaría en la calle y me mataría”,  fueron una de las primeras advertencias lanzadas. Los días posteriores siguió insistiendo en abusarla hasta que consiguió consumar sus intenciones, dejando traumada a su niña. 

Escapó de su casa. Fueron dos años de tormento y lamentaciones hasta que Liseth cumplió 9 años y le confió su secreto a su compañera Ángela, quien le invitó que se vaya a vivir a casa de ella. Lo que no sospechó, que los padres de su amiga, conocían a Teodoro, a quien le llamaron para contarle que su hija escapó de su casa y la tenían cobijando bajo su techo. Sus amigos se hicieron de la idea que la niña no deseaba vivir con él porque era maltratada y no ahondaron su drama dejándolo pasar sin querer inmiscuirse en el problema. 

El padre a las pocas horas apareció en el inmueble y la llevó de retornó junto a sus hermanos, no obstante castigarla golpeándola y amenazándola que la dejaría en la calle si se atrevía a dejarlo solo. Tres años después, Teodoro y su familia deciden mudarse a la localidad El Tuna. Para ese entonces, Liseth quedó embarazada y el agresor, enterado del hecho y asustado, habla con ella y la lleva al hospital de Vallegrande donde menciona que su hija quedó embarazada para su cortejo y pretendía hacer abortar al bebé porque era joven para ser madre. 

Le niegan el aborto. Los médicos indican que su embarazo estaba demasiado avanzado e intervenirla sería poner en riesgo su vida y anulan cualquier intento explicándole los riesgos. Al año siguiente, Liseth da a una luz una hermosa niña en la maternidad Percy Boland. A su interrogatorio clínico, ella guarda su secreto bajo llave aseverando que fue su enamorado quien la embarazó a su corta edad y su estado pasó desapercibido a extremo que su padre la retiró del hospital a los cuatro días de haber dado a luz. Y en el hospital, no dieron parte a la Felcv ni la Defensoría de la Niñez. Teodoro, su hija, la bebé y sus dos hijos varones deciden vivir en la ciudad donde alquilan dos habitaciones en la zona sur. La joven madre, pensó que el nacimiento de su pequeña iba poner un freno a las agresiones de su padre, pero los abusos continuaron hasta sus 14 años. La menor visita a su tía quien la ve preocupada y le manifiesta, si tenía algún problema y Liseth quebró en llanto contando lo sucedido. La familiar asombrada decide convocar a su hermano mayor, quien molesto acude a la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia de Los Lotes a denunciar a Teodoro y poner en evidencia los vejámenes de que fue objeto su hermana. La fiscal Alejandra Ávalos Soliz, que asumió conocimiento de lo ocurrido y alarmada del drama, decide emitir una orden de aprehensión que se ejecutó el 27 de marzo por la tarde. En su declaración, el hombre de 43 años trató en principio de poner en duda que la bebé nacida del seno de su hija era suya, hasta que aceptó su responsabilidad atribuyendo que lo hizo al calor de las bebidas alcohólicas. ”Reconozco haber violado a mi hija estaba borracho y fue en Mairana, pero yo nunca le hice faltar nada y tampoco a su bebé”, dijo a la fiscal. En relación a que no se dieron cuenta en el hospital, dijo que nadie cuestionó y que la retiró del hospital a los días que dio a luz. 

En contacto con la prensa aseguró, cubriéndose el rostro, que decidió aceptar su condena por el daño que provocó a su hija a quien le desea que supere todo y que rehaga su vida al lado de su niña. 

En cierta oportunidad Liseth confesó que intentó quitarse la vida debido a que ya no soportaba los abusos de su padre. ”Sentía que mi vida no valía nada”, expresó y esto le generó tener desconfianza hacia los hombres. La joven madre vive tranquila junto a su hija. Las visitas a sus hermanos son más frecuentes y trata de rehacer su vida y dejar atrás ese capítulo amargo que le tocó vivir desde sus 7 años. Teodoro fue recluido en el pabellón de Régimen Abierto donde cumplirá su detención durante los próximos 25 años sin derecho a indulto.

3 Hijos
Tiene Teodoro, de los que se hizo cargo cuando falleció su esposa.

6 Años
tenía Liseth cuando su madre falleció y quedó con su padre.

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Redaccion--El-Dia-
Redacción El Día
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