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Miércoles
 18 de Septiembre de 2019
Dia 7
¡Qué llueva! Abuela Grillo
Colectivo. Un grupo de ilustradores y artistas visuales realiza una feria de arte para recaudar fondos para ayudar a Chiquitos en base a un mito indígena.
Domingo,  1 de Septiembre, 2019
¡Que-llueva!-Abuela-Grillo

La Abuela Grillo, un ser mítico del oriente de Bolivia al que se le atribuye la facultad de crear lluvias, es el símbolo de una iniciativa solidaria de ilustradores del país con los voluntarios que combaten el fuego y los animales amenazados por los incendios en la Chiquitania boliviana.

"¡Qué llueva!" es el nombre de la feria de arte gráfico que se realizó este sábado en La Paz, donde varios ilustradores han puesto su arte y la Abuela Grillo su fuerza para despertar la solidaridad ante los incendios que han arrasado centenares de miles de hectáreas de bosque y pastizales en la Chiquitania, en la oriental Santa Cruz.

Solidaridad con creatividad. "Hemos invitado a varios autores, tanto de Bolivia como de afuera, para que manden ilustraciones alrededor de la temática del incendio en la Chiquitania, pero también relacionados a la Abuela Grillo", explicó a Efe el ilustrador boliviano Joaquín Cuevas, uno de los promotores de la iniciativa.

La Abuela es el símbolo porque la tragedia en la Chiquitania ha coincidido con el décimo aniversario del cortometraje protagonizado por ella que Cuevas y otros artistas bolivianos realizaron dentro de un proyecto con el danés The Animation Workshop. La figura de la Abuela Grillo existió desde siempre en la mitología de los indígenas ayoreos que habitan en Santa Cruz, con la creencia de que cuando canta, "llueve, y eso tiene que ver con el sonido de los grillos cuando es época de lluvias", indicó Cuevas.

Proyecto audiovisual. Hace diez años, los ilustradores que participaron en el proyecto danés la colocaron en el imaginario colectivo boliviano con el cortometraje "Abuela Grillo".

El filme, coproducido por The Animation Workshop, las productoras locales Nicobis y Escorzo y la Comunidad de Animadores Bolivianos, vincula la leyenda ayorea con la llamada "guerra del agua", un conflicto social que en el 2000 derivó en la expulsión de Bolivia de una multinacional del agua por una subida de tarifas.

Para el corto, "se ha la querido reflejar como un espíritu más boliviano", por lo que fue diseñada tomando elementos de las "cholitas", las aimaras de La Paz, las quechuas de Potosí y las guaraníes del Chaco.

Por ello, la ilustración es la de una anciana de tez morena con el cabello recogido y un par de antenas como las de los grillos, vestida con un traje parecido al de las guaraníes y con una especie de "aguayo", un tejido típico andino de colores, en la espalda.

Según Cuevas, los autores del corto se juntaron estos días para planificar alguna actividad con motivo del décimo aniversario, cuando pasó lo de los incendios "en medio de estas reuniones y entonces dijimos que es más urgente hacer algo relacionado a esto". Así surgió la idea de hacer la feria, en la que se busca recaudar dinero para apoyar las acciones contra el fuego en la Chiquitania mediante la venta de afiches con diversos diseños, incluidos varios de la Abuela Grillo.

En uno de ellos aparece flanqueada por indígenas combatiendo el fuego con la lluvia y en otro la dibujaron con un casco de bombero dirigiéndose a las zonas incendiadas junto a otros voluntarios.

Este último fue creado por Miguel Mealla, que "ha sido bombero voluntario muchos años" y que suele representar en sus ilustraciones los actos valerosos de los bomberos en catástrofes o accidentes, explicó Cuevas.

Los afiches tienen un coste equivalente a dos dólares y el 100 por ciento de la recaudación mediante su venta se destinará al refugio de animales Senda Verde y a la compra de material de trabajo para los bomberos, indicó Cuevas

Libro de carvalho sirvió de inspiración

Un texto que rescata esta leyenda es "Seres sobrenaturales y mágicos de Bolivia", del boliviano Homero Carvalho, que se refiere a la Abuela como "la creadora de las lluvias".

A su paso, hacía nacer "ríos, arroyos y lagunas", ayudando a fecundar la tierra con esa agua, aunque a veces "se descuidaba o se dormía" y ocasionaba inundaciones que hacían enojar a los ayoreos, quienes le expulsaron de sus parajes por ello, según el texto.

"Un día la Abuela desapareció hasta que llegó la gran sequía y los ayoreos tuvieron que convocarla para que los visite nuevamente e hiciera llover, haciendo que la tierra vuelva a producir y los animales vuelvan a procrear", señala el libro.

 

Gina Baldivieso/EFE eldia@eldia.com.bo
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