Enfoque Internacional

¿Nos quitará el trabajo la IA?

Enfoque Internacional | | 2026-11-07 08:34:33

Crece el temor de que la inteligencia artificial (IA) reemplace a los seres humanos en todo tipo de empleos. Como ocurre con cada revolución tecnológica, muchos piensan que provocará una pérdida masiva de puestos de trabajo. Sin embargo, numerosos economistas discrepan. La historia demuestra que los avances tecnológicos no necesariamente generan desempleo.

La mayoría de la población de los países occidentales trabajaba antiguamente en la agricultura. La aparición de tractores y otras tecnologías redujo drásticamente la necesidad de mano de obra en el campo, pero no provocó desempleo masivo. Por el contrario, hoy tenemos una población mucho mayor, más empleos, salarios más altos y mejores condiciones de vida.

Las revoluciones tecnológicas han tenido, en general, el mismo resultado: mayor productividad, prosperidad y empleos mejor remunerados. El nivel de vida actual es, en buena medida, consecuencia de esos avances. No hay razones suficientes para suponer que esta vez será diferente.

Pero supongamos que los más pesimistas tienen razón y que la IA provoca una pérdida importante de empleos. ¿Cuáles desaparecerán primero? Probablemente no serán los que generan mayor valor, sino aquellos que pueden reemplazarse fácilmente y cuya contribución a los resultados de una empresa es marginal.

Existen dos categorías especialmente vulnerables. La primera es la burocracia empresarial: puestos dedicados a elaborar procedimientos, llenar formularios, producir informes, recopilar estadísticas y controlar indicadores de desempeño. Son funciones destinadas principalmente a supervisar y administrar los procesos productivos, pero que no participan directamente en la creación de valor.

La segunda categoría corresponde a lo que el antropólogo David Graeber denominó «trabajos inútiles» (bullshit jobs). Se trata de empleos cuya existencia resulta difícil de justificar porque no contribuyen realmente a los resultados de una organización. Algunos se crean por vanidad de los directivos, para satisfacer sus caprichos o mantener asistentes y cargos innecesarios. En lugar de ser actividades productivas, representan una forma de consumo de los recursos de la empresa.

La IA puede sustituir rápidamente muchas de estas funciones. Permitirá recopilar información, elaborar informes, controlar procesos y calcular indicadores de rendimiento de manera automática. Incluso podrá supervisar el desempeño de los propios directivos, reduciendo la posibilidad de utilizar los recursos empresariales para satisfacer intereses personales.

Esto no significa que toda la burocracia sea inútil. Parte de ella es necesaria para administrar una organización. Sin embargo, existen estructuras excesivas, procedimientos obsoletos y puestos creados por inercia que podrían desaparecer sin afectar la producción.

Recursos humanos, administración, secretaría y otras áreas podrían experimentar importantes transformaciones. Muchos trabajadores serán reemplazados por sistemas de IA capaces de realizar las mismas tareas con mayor rapidez, precisión y a una fracción del costo.

Este proceso tendrá dos consecuencias. Primero, empresas más eficientes, menores costos, mayor competencia y precios más bajos para los consumidores. Todo ello puede traducirse en mayor productividad, crecimiento económico y mejores niveles de vida.

Segundo, quienes pierdan sus empleos tendrán que buscar nuevas oportunidades. La transición no será sencilla, pero una economía más productiva también abre espacios para nuevas actividades. Allí desempeñarán un papel fundamental los emprendedores, capaces de identificar necesidades y transformar recursos y conocimientos en nuevos negocios.

En definitiva, el futuro no consiste en conservar puestos de trabajo innecesarios, sino en liberar recursos humanos y económicos para actividades que realmente generen valor.

Bylund - Instituto Mises