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Republicanos evitan culpar a Trump por derrota electoral

El presidente estadounidense atribuyó el revés en las elecciones de medio mandato a la guerra con Irán y al aumento de los combustibles. Mientras crecen las divisiones internas, los dirigentes republicanos temen cuestionar al mandatario.

Internacional | Agencia | 2026-11-05 22:12:44

La histórica derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas de medio mandato del 3 de noviembre abrió una disputa interna en Estados Unidos, donde dirigentes y legisladores comenzaron a buscar responsables del resultado, aunque sin atreverse a señalar directamente al presidente Donald Trump. El mandatario, por su parte, rechazó asumir responsabilidades y atribuyó parte del revés electoral a las consecuencias económicas de la guerra con Irán.

El vicepresidente J. D. Vance fue uno de los primeros en pronunciarse sobre los resultados y responsabilizó al conflicto con Irán por el incremento de los precios de la gasolina, un factor que habría influido en el voto de castigo contra el oficialismo. En un mensaje publicado en la red social X, sostuvo que cualquier discusión sobre el futuro del partido debía comenzar por reconocer el impacto de esa guerra.

Trump respaldó públicamente las declaraciones de su vicepresidente y admitió que el conflicto provocó un aumento temporal de los combustibles. Sin embargo, defendió la decisión de enfrentarse a Irán y aseguró que volvería a actuar de la misma manera para impedir que ese país desarrolle armas nucleares. «Lo creo», respondió cuando le preguntaron si consideraba que la guerra había valido la pena.

El mandatario también intentó distanciarse de la derrota al recordar que no figuraba personalmente en las papeletas electorales. «Si hubiera estado en la boleta, hubiéramos ganado», afirmó, en una declaración que refleja su estrategia de desligarse de los resultados pese a haber convertido la campaña en un plebiscito sobre su gestión.

La derrota provocó preocupación entre los republicanos, que perdieron al menos siete escaños en el Senado y afrontan un retroceso de grandes dimensiones en la Cámara de Representantes, donde todavía quedaban decenas de resultados por definir. El balance amenaza con dejar al partido sin capacidad de controlar el Congreso durante los dos últimos años del mandato presidencial.

El líder republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, anunció que no buscará continuar al frente de la bancada en el nuevo Congreso. Mientras tanto, otros dirigentes comenzaron a discutir en privado las causas del fracaso electoral, aunque públicamente evitaron cuestionar a Trump, cuya influencia continúa condicionando las decisiones del partido.

El artículo de The New York Times, según recoge EL PAÍS, describe las dificultades de los republicanos para reconocer la responsabilidad del presidente. La resistencia a cuestionarlo recuerda lo ocurrido después del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, cuando varios legisladores que inicialmente condenaron sus acciones terminaron evitando una ruptura definitiva con el mandatario.

La publicación también recuerda que Trump tuvo dificultades para conducir a su partido en las elecciones de medio mandato de 2022. En aquella ocasión, los republicanos consiguieron una victoria mucho más limitada de lo esperado, pese al desgaste del entonces presidente demócrata Joe Biden y al contexto de elevada inflación.

Los resultados actuales representan un retroceso significativo frente a los antecedentes históricos. Desde la presidencia de Lyndon B. Johnson, el partido que ocupa la Casa Blanca había perdido, en promedio, 45 escaños en la Cámara de Representantes y cinco en el Senado durante las elecciones intermedias. En esta oportunidad, las pérdidas republicanas podrían superar esos registros.

El avance demócrata también se reflejó en las elecciones estatales, con resultados que ampliaron su presencia en territorios tradicionalmente republicanos. Según el recuento citado por EL PAÍS, los demócratas podrían alcanzar el gobierno de hasta 30 de los 50 estados, mientras que Texas registró un avance opositor que modifica el panorama político de uno de los principales bastiones conservadores.

La nueva composición del Congreso limitará la capacidad de Trump para impulsar su agenda legislativa durante los próximos dos años. Los demócratas tendrán mayores posibilidades de bloquear iniciativas del Ejecutivo, intensificar las investigaciones parlamentarias y ejercer control sobre las decisiones de la Administración.

El resultado también abrió anticipadamente la discusión sobre la sucesión de Trump y el futuro del movimiento que lleva su nombre. J. D. Vance aparece entre las figuras con aspiraciones de proyectarse hacia las elecciones presidenciales de 2028, en un escenario donde los republicanos deberán definir si mantienen la actual estrategia política o buscan una nueva conducción.

Sin embargo, la derrota demócrata de 2024 demuestra que los resultados electorales no garantizan tendencias permanentes. Mientras Estados Unidos entra en una nueva etapa de confrontación política, Trump afrontará un Congreso con mayor presencia opositora y un partido obligado a revisar las consecuencias de su liderazgo.