Internacional

Milei equipara el socialismo con el fascismo en la Cumbre Iberoamericana

El presidente argentino cuestionó las agendas progresistas que avanzan en Europa, sin mencionar directamente a Pedro Sánchez. El mandatario español respondió que los gobernantes deben unir y no confrontar, y reivindicó el respeto a las diferencias.

Internacional | Agencia | 2026-11-05 22:15:41

El presidente de Argentina, Javier Milei, aprovechó su intervención en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada este jueves en Madrid, para lanzar un duro cuestionamiento ideológico contra el socialismo y la socialdemocracia, a los que equiparó con el fascismo. Aunque evitó mencionar directamente al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, sus declaraciones fueron interpretadas como una crítica a las posiciones políticas del mandatario anfitrión.

Citando al escritor y diplomático español Salvador de Madariaga, Milei afirmó que «el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía». Según argumentó, ambas corrientes concentran en manos del Estado el control de las decisiones individuales y utilizan la dependencia económica como instrumento de dominación política.

«Esta equivalencia entre socialistas y fascistas no es casual: comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento», sostuvo el mandatario argentino ante los representantes de los países participantes.

Milei también cuestionó las agendas progresistas que, según dijo, están ganando terreno en Europa. «Como dije días atrás, aquí en Madrid, esa pretensión sigue viva en agendas que se denominan progresistas», manifestó, en alusión a sus anteriores declaraciones críticas contra el Gobierno de Sánchez.

El discurso se produjo después de que el rey Felipe VI, al inaugurar el debate plenario, pidiera a los mandatarios «ceñirse a la partitura» y mantener el espíritu de consenso que debe caracterizar a la diplomacia multilateral. Sin embargo, el presidente argentino mantuvo su exposición ideológica, aunque evitó los insultos personales que había dirigido a Sánchez durante una visita anterior a Madrid, el 21 de octubre.

El presidente español optó por no responder directamente durante la sesión plenaria. En su intervención final agradeció la participación de los asistentes y, posteriormente, durante una rueda de prensa, señaló que los gobernantes deben trabajar para unir y no para confrontar entre Estados. «El insulto no forma parte de mi forma de hacer política. El respeto, aunque tengamos ideas diferentes, me parece primordial», afirmó.

La relación entre ambos mandatarios ya había experimentado episodios de tensión. Durante su anterior visita a España, Milei calificó a Sánchez de «impresentable dictador, corrupto y autoritario». Esta vez, aunque mantuvo sus críticas al socialismo, evitó dirigirle ataques personales.

La presencia del mandatario argentino también estuvo marcada por gestos diplomáticos que anticiparon posibles fricciones. Milei llegó a Madrid el miércoles, pero no asistió a la ceremonia inaugural de la cumbre ni a la cena de gala en el Palacio Real, debido a que se reunió con Santiago Abascal, dirigente del partido español Vox y aliado político suyo.

Además, el presidente argentino decidió no participar en el denominado retiro, un almuerzo privado en el que los mandatarios intercambian opiniones sin la formalidad de las sesiones públicas. Su intervención había sido previamente preparada por escrito para evitar improvisaciones que pudieran generar nuevos enfrentamientos.

Ninguno de los otros presidentes participantes respondió directamente a las declaraciones de Milei. En cambio, las intervenciones buscaron destacar los puntos de encuentro entre gobiernos con profundas diferencias ideológicas, como los de Brasil, Cuba, Chile y El Salvador.

En su discurso de cierre, Felipe VI defendió el valor del diálogo internacional y sostuvo que la Cumbre Iberoamericana representa un contrapunto frente a un escenario geopolítico dominado por los bloques, la rivalidad y la competencia. «La diplomacia multilateral sigue teniendo sentido», afirmó el monarca.

La reunión dejó en evidencia las diferencias ideológicas que atraviesan América Latina y Europa, pero también la intención de los participantes de preservar los espacios de diálogo. Milei mantuvo su confrontación discursiva contra el socialismo, mientras Sánchez evitó profundizar el enfrentamiento y reivindicó el respeto como principio de las relaciones entre gobiernos.