Editorial

El factor Jhonny de la política boliviana

Hay que tener cuidado con lo que la clase política hace con Jhonny Fernández. Su ingreso en Palmasola puede provocar satisfacción entre quienes padecieron su gestión...

Editorial | | 2026-11-02 08:31:42

Hay que tener cuidado con lo que la clase política hace con Jhonny Fernández. Su ingreso en Palmasola puede provocar satisfacción entre quienes padecieron su gestión, pero también debería encender una alarma. El problema no termina con un político entre rejas, eso no es novedad, sino con lo que sucede después: ¿se esclarecen los hechos, se recupera el dinero público, se impide que la historia vuelva a repetirse? ¿O simplemente asistimos a otro capítulo del interminable y grotesco espectáculo de la política boliviana?

Jhonny Fernández es un personaje que permite entender una de las características más desconcertantes de la política criolla: la capacidad de sobrevivir frente a sus nefastas acciones como servidor público. ¿Qué clase de sociedad permite que un político tan oscuro siga siendo una opción después de acumular semejante prontuario?

La respuesta está en una forma de hacer política, donde la vergüenza no siempre es un costo electoral, sino que puede convertirse en un credencial de supervivencia.

Jhonny Fernández merece un análisis que vaya más allá de la celebración de su caída. Si las acusaciones se prueban, deberá responder ante la justicia. Si hubo daño económico, el Estado debe recuperar los recursos. No basta con encarcelar a un exalcalde mientras las obras siguen inconclusas y los ciudadanos continúan pagando las consecuencias. La cárcel, por sí sola, no repara una ciudad ni devuelve el dinero desaparecido.

Si se cumple el patrón o se repite el “factor Jhonny”, el ex alcalde podría terminar convertido en una especie de arquetipo del político boliviano. No necesariamente el más preparado ni el más honesto, sino el que mejor representa la capacidad de sobrevivir, reciclarse y volver a empezar. En Bolivia hemos visto dirigentes cuestionados que regresan, partidos desacreditados que se reorganizan y discursos agotados que reaparecen con otro envoltorio. El caso de Evo Morales, cuya trayectoria siempre ha estado marcada por su estrecha vinculación con el narcotráfico, también demuestra hasta qué punto una base organizada puede convertirse en plataforma de poder nacional, incluso cuando sus dirigentes acumulan graves cuestionamientos.

Cuidado con creer que el problema está resuelto porque Jhonny está preso. Dentro unos años, si las condiciones políticas se lo permiten, podría reaparecer con otro discurso, una nueva alianza y renovadas promesas. Incluso podría volver a disputar la Alcaldía. No sería la primera vez que la política boliviana resucita a sus propios protagonistas.

La política boliviana no necesita monumentos para sus protagonistas más resistentes. Necesita instituciones que funcionen, justicia sin selectividad y ciudadanos que aprendan a distinguir entre un dirigente popular y uno que merece gobernarlos. Porque el verdadero factor Jhonny Fernández no es Jhonny. Es un sistema que permite que personajes como él sigan teniendo futuro político.

La política boliviana no necesita monumentos para sus protagonistas más resistentes. Necesita instituciones que funcionen, justicia sin selectividad y ciudadanos que aprendan a distinguir entre un dirigente popular y uno que merece gobernarlos. Porque el verdadero factor Jhonny Fernández no es Jhonny. Es un sistema que permite que personajes como él sigan teniendo futuro político.