
La subasta de objetos pertenecientes a George Michael, fallecido en diciembre de 2016, desató una controversia familiar antes de concretarse. La disputa involucra a los familiares de Siobhan Bailey, quien trabajó como asistente personal del cantante durante aproximadamente dos décadas y reunió numerosos recuerdos relacionados con su carrera artística.
La colección está compuesta por 32 artículos que reflejan
diferentes etapas de la trayectoria del intérprete británico, conocido por su
paso por el grupo Wham! y por su posterior éxito como solista. Los objetos
fueron puestos a disposición del público mediante una subasta organizada por la
casa especializada Sworders.
Entre las piezas incluidas figuran discos de oro y platino
obtenidos por sus logros musicales, fotografías, carteles promocionales,
entradas originales de conciertos y ejemplares de discos firmados por el
artista. Estos elementos representan parte del legado profesional que Michael
construyó durante su carrera.
Sin embargo, el artículo que concentra mayor atención es una
guitarra Gretsch Synchromatic, instrumento utilizado por el cantante durante la
grabación de “Faith”, uno de sus temas más reconocidos. La pieza fue valorada
entre 60.000 y 120.000 libras esterlinas, equivalentes aproximadamente a entre
71.000 y 142.000 euros.
De acuerdo con las estimaciones difundidas por Sworders
antes de la venta, la mayoría de los objetos no superaba las 500 libras,
equivalentes a unos 600 euros. La diferencia de valoración convirtió a la
guitarra en el elemento más destacado de la colección y en una de las piezas de
mayor interés para los admiradores del músico.
La polémica, no obstante, no está relacionada únicamente con
el valor económico o sentimental de los recuerdos. El origen de la colección y
las circunstancias en las que pasó a manos del viudo de Bailey provocaron el
desacuerdo de los familiares de la antigua asistente, quienes cuestionan la legitimidad
moral de la operación.
Bailey falleció en 2014 a causa de un cáncer, cuando
atravesaba un proceso de divorcio de su esposo. La separación todavía no se
había formalizado legalmente al momento de su muerte, una circunstancia que
posteriormente tuvo consecuencias sobre la propiedad de los bienes que había
acumulado durante su vida.
Según la información difundida por la BBC y recogida por
RPP, Siobhan no dejó un testamento antes de morir. Por esa razón, su esposo
heredó legalmente todas sus pertenencias, entre ellas la colección de recuerdos
relacionados con George Michael, pese a que la pareja se encontraba en medio de
una ruptura matrimonial.
La situación generó indignación en Gerald Bailey, hermano de
Siobhan, quien decidió intervenir directamente ante la casa de subastas. El
familiar envió una carta a Sworders para solicitar que se suspendiera la venta
de los artículos o, como alternativa, que se retirara el nombre de su hermana
de los folletos y materiales publicitarios del evento.
Gerald considera que utilizar la identidad de Siobhan para
promocionar la colección resulta vergonzoso y deshonroso. Su rechazo no se
limita a la comercialización de los objetos, sino que también cuestiona la
manera en que se está presentando públicamente el vínculo de su hermana con el
patrimonio artístico del cantante.
El hermano de Bailey sostiene que, si ella hubiera
sobrevivido a la enfermedad, sus pertenencias nunca habrían terminado en manos
de su esposo, debido a que el divorcio era prácticamente inevitable. Desde su
perspectiva, la situación actual no representa las decisiones que su hermana
habría tomado respecto a sus bienes personales.
La controversia coloca en el centro de la discusión tanto la propiedad legal de los recuerdos como el valor sentimental que estos representan para los familiares de quienes los conservaron. Mientras la subasta organizada por Sworders reúne piezas vinculadas con una de las etapas más recordadas de la música británica, el desacuerdo familiar mantiene abierta la polémica alrededor de su comercialización.