
La Unión Europea (UE) pidió este lunes avanzar hacia la celebración de elecciones libres y transparentes en Venezuela, tras el regreso de la líder opositora María Corina Machado, recibida por miles de simpatizantes el domingo en las calles del país. Estados Unidos, por su parte, advirtió que será necesario reformar la infraestructura electoral venezolana para garantizar comicios confiables.
El portavoz de Relaciones Exteriores de la UE, Anuar El Anuni, afirmó que el retorno de Machado representa una oportunidad para impulsar un diálogo inclusivo entre las autoridades y los distintos sectores políticos. El objetivo, señaló, debe ser avanzar hacia elecciones libres y justas que permitan recuperar la legitimidad democrática.
Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 y dirigente del partido Vente Venezuela, regresó después de casi un año en la clandestinidad y de varios intentos frustrados de entrar al país. Su llegada movilizó a miles de seguidores, que la recibieron con consignas de libertad y exigencias de elecciones presidenciales para 2027.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo que Venezuela necesita transformar su sistema electoral antes de convocar a las urnas. Según afirmó, la infraestructura vigente ha estado diseñada para facilitar el fraude, por lo que será necesario reconstruir las instituciones encargadas de organizar y supervisar las votaciones.
Rubio aseguró que Washington había comunicado semanas atrás a las autoridades interinas venezolanas que Machado debía tener derecho a regresar a su país sin ser hostigada. También señaló que las negociaciones impulsadas por Estados Unidos entre el gobierno de transición y parte de la oposición buscan crear las condiciones para celebrar elecciones lo antes posible.
El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que el proceso requiere estabilizar la economía, reconstruir las instituciones judiciales y electorales y garantizar un espacio abierto para la actividad política. Entre las posibilidades que se analizan figura la creación de un nuevo Tribunal Supremo y, posteriormente, la renovación del Consejo Nacional Electoral.
El retorno de Machado, sin embargo, no fue resultado directo de las negociaciones auspiciadas por Washington, según el analista político Benigno Alarcón Deza, fundador del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello. A su juicio, la opositora regresó por decisión propia, lo que convierte su llegada en un acontecimiento decisivo para el proceso de transición.
La dirigente tampoco forma parte de la mesa de diálogo entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y otros sectores opositores. Su movimiento cuestiona la representatividad de esas negociaciones y reclama un cronograma electoral concreto. Henry Alviarez, coordinador nacional de Vente Venezuela, afirmó que Machado busca promover un acuerdo de unidad nacional y presionar para que se establezca una fecha para los comicios.
La transición venezolana continúa marcada por una compleja distribución del poder. Mientras Estados Unidos mantiene una influencia decisiva sobre el proceso político y respalda a la administración interina, el aparato chavista conserva el control de instituciones estatales y capacidad para condicionar el ritmo de las reformas. Las fuerzas opositoras, por su parte, buscan convertir su respaldo popular en una participación efectiva en las decisiones políticas.
La presión sobre Washington también aumenta por la movilización ciudadana que acompañó el regreso de Machado. Laura Cristina Dib, directora del programa de Venezuela de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), sostuvo que la sociedad venezolana demanda una transición creíble, garantías electorales, liberación de presos políticos, levantamiento de inhabilitaciones y renovación de las autoridades electorales.
El regreso de la opositora también plantea interrogantes sobre la posición del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha respaldado a Delcy Rodríguez y cuestionado anteriormente la capacidad de Machado para gobernar. Rubio atribuyó el retorno al contexto de las negociaciones políticas, aunque el partido de la dirigente no participa en ellas. La Casa Blanca no había aclarado públicamente el alcance de su intervención en el regreso.
El principal desafío será convertir la movilización popular en cambios institucionales verificables. Analistas advierten que el impacto democrático del retorno dependerá de que Machado pueda recorrer el país, reunirse libremente con sus seguidores y participar en el debate político sin restricciones. La definición de un calendario electoral, la independencia de los organismos electorales y las garantías para la oposición serán claves para determinar si Venezuela avanza hacia una transición democrática efectiva.