
Oficialmente Lula da Silva fue reelegido como presidente de Brasil, tras derrotar a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta realizada este domingo. La victoria fue anticipada por la encuestadora Datafolha y luego confirmada por las autoridades electorales. La diferencia es de más de cuatro millones de votos.
Con el 99,84 % de las urnas escrutada. Lula obtenía el 51,76 y 64,1 millones de votos, mientras que Bolsonaro sacaba 48,24 %, gracias a sus 59,7 millones de sufragios. La jornada electoral ha tenido escenas de caos por la ampliación en dos horas del cierre de los colegios electorales. La decisión la tomó un juez, que ha atendido la petición de la campaña de Lula de ampliar el horario al detectar problemas en el transporte en varios lugares.
Los medios brasileños resaltan que se trata de un resultado histórico ya que nunca un candidato que había perdido en la primera vuelta había obtenido una victoria en el balotaje, desde el retorno de la democracia. Lula, de 80 años, ha participado en siete elecciones presidenciales y este domingo ha conseguido su cuarto triunfo.
El mandatario llegó a la segunda vuelta con la confianza de que su experiencia en disputas electorales podía modificar el resultado de la primera ronda. En la noche del 4 de octubre, después de perder la primera vuelta, reconoció que le había sorprendido el resultado, pero se mostró confiado en darlo vuelta.
Rápidamente el líder del PT movilizó a sus bases e impulsó un paquete de medidas sociales para acortar distancias en la carrera electoral. Su agenda durante la tensa campaña estuvo centrada en los derechos sociales, la inversión pública, la seguridad basada en inteligencia y el control de la deforestación amazónica. Además, presentó la elección como “una defensa de la democracia” frente al posible regreso de la familia Bolsonaro al poder.
Este domingo, de hecho, durante su votación en el estado de San Pablo, el mandatario había dicho que el candidato del Partido Liberal (PL) quería “gobernar con la bandera estadounidense”, y anticipó que los brasileños elegirían un país donde los colores nacionales “sean respetados”.
La izquierda movilizó a sus simpatizantes en actos bajo la consigna “Nunca más Bolsonaro”. Los manifestantes cuestionaron la gestión de la pandemia de covid, que dejó 700.000 muertos, y los recortes a programas públicos durante el mandato del ex presidente. Seguidores de Lula afirman que su victoria preservará las políticas sociales y ambientales de su gobierno, mientras Flávio Bolsonaro había prometido cambios en un escenario atravesado por el aumento del costo de vida y la inseguridad.
“El cambio no es privar a la gente de sus derechos”, respondió Lula a las promesas de su adversario con una advertencia sobre la protección social.