
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció este viernes (23.10.2026) el comienzo de una operación militar a gran escala en Cisjordania ocupada, que incluirá la evacuación forzosa de residentes de barrios palestinos, registros casa por casa y la demolición de infraestructuras, tras el ataque a tiros cerca de Hebrón que dejó cinco heridos israelíes.
"Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)
entrarán en los barrios de donde surgieron los terroristas, evacuarán a los
residentes, registrarán casa por casa y desmantelarán la infraestructura terrorista",
afirmó Netanyahu en un videomensaje, en el que aseguró que el Ejército está
preparando para una operación "a una escala no vista desde la Guerra de
los Seis Días", en 1967.
También anunció el cierre de Hebrón y de la
localidad vecina de Yalyilia, y afirmó que su Gobierno estudia aplicar la misma
estrategia en otras ciudades.
El primer ministro prometió además reforzar la
infraestructura de los asentamientos israelíes en Cisjordania - ilegales según
el derecho internacional-, y aseguró que su Gobierno está estableciendo y
regularizando más de cien nuevas comunidades en este territorio.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz,
que visitó Hebrón junto a Netanyahu, anunció a su vez en un comunicado que el
barrio del que procedían los atacantes será evacuado y que se destruirá la
infraestructura que Israel considera terrorista, "siguiendo el modelo
aplicado en el campo de refugiados de Yenín".
El ataque que desencadenó la nueva respuesta
militar tuvo lugar este viernes en el cruce de Judea, cerca de Hebrón. Según
una fuente militar israelí consultada por EFE, los atacantes llegaron armados
con un fusil M16 y una pistola y abrieron fuego contra varios israelíes.
Soldados israelíes abatieron a dos de ellos, mientras el Ejército continuaba
buscando a posibles implicados.
Los servicios de emergencias atendieron a
cinco heridos, dos en estado crítico, uno con heridas moderadas y otros dos
leves, trasladados a hospitales de Jerusalén.
Katz aseguró que los atacantes pertenecían a
una célula de Hamás procedente de Hebrón y que pretendían perpetrar una masacre
de gran envergadura contra civiles. El grupo islamista palestino -que es
considerado una organización terrorista por Israel, EE. UU., la UE y otros
países- celebró el ataque e hizo un llamamiento a nuevos tiroteos contra
israelíes, pero no se lo atribuyó.
El anuncio de la operación coincide con la
recta final de la campaña para las elecciones nacionales israelíes programadas
el próximo martes, y se produce en medio de acusaciones de la oposición sobre
el uso político de la seguridad.
El jueves, el dirigente opositor Gadi Eisenkot acusó al ministro de Defensa de desviar responsabilidades políticas al advertir de posibles ataques iraníes durante la jornada electoral. Otros líderes de la oposición israelí, como Yair Lapid y Yair Golán, también cuestionaron las declaraciones del Gobierno y alertaron de posibles operaciones militares con fines electorales.