
Las autoridades francesas han condenado el "desorden" y la violencia vividos en el marco de las multitudinarias protestas celebradas este sábado en las principales ciudades del país para denunciar la mala situación de la educación pública, el elevado coste de la vida y la violencia policial de las últimas semanas, una jornada que se ha saldado con 1.800 detenidos y más de 500 agentes heridos, según datos del Gobierno galo.
El Ministerio del Interior ha reconocido a las 550.000 personas que se manifestaron por toda Francia. "Al margen de estas marchas, unos vándalos optaron por la violencia" y "se ensañaron con los edificios públicos al servicio de los ciudadanos, como los ayuntamientos o las prefecturas, pero también con numerosos comercios que fueron atacados, saqueados, algunos incluso incendiados".
El Gobierno ha condenado estos hechos: "¡Nada justifica estos actos!" y ha destacado la labor de las fuerzas de seguridad y bomberos movilizados "a veces poniendo en riesgo su propia seguridad".
Solo en París se han contabilizado 720 arrestos, de los cuales 517 han derivado en detenciones, correspondientes a 171 menores de edad y 346 mayores de edad.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, ha denunciado en redes sociales agresiones a las fuerzas del orden, así como atentados contra instituciones edificios públicos y comercios, y ha señalado que, "lamentablemente", el balance sanitario ofrecido es solo provisional.
Núñez ha responsabilizado de estos delitos a "varios miles de individuos de la ultraderecha" a los que, más tarde, se habrían sumado "delincuentes" que "saquearon y devastaron" numerosos establecimientos en ciudades como París, Marsella, Lyon, Burdeos, Rennes, Estrasburgo, Grenoble, Niza, Limoges "y muchas otras".
"La República no cederá nada a aquellos que quieran imponer el desorden y la violencia", ha concluido el ministro en línea con las palabras del presidente Emmanuel Macron, quien ya advirtió ayer de que los responsables de los disturbios serán "perseguidos y castigados". Macron ha anunciado que se dirigirá a la nación a las 20.00 horas del domingo.
En este contexto, el ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, ha dado este mismo sábado instrucciones a las fiscalías francesas para que soliciten prisión provisional para los responsables de ataques a la Policía o edificios públicos. Además, el recuento de las televisiones públicas TF1 y LCI eleva a 615 los comercios saqueados o atacados en todo el país.
Unas 550.000 personas han participado en las movilizaciones celebradas este sábado a lo largo y ancho de Francia, según la estimación de las autoridades. La Confederación General del Trabajo (CGT), el principal sindicato francés, ha elevado a más de 800.000 la cifra de asistentes.