Sectores de la izquierda se refieren siempre al Fondo Monetario Internacional (FMI) como el villano de la economía mundial: un organismo imperialista que impone ajustes, provoca pobreza y abandona a los más vulnerables. Sin embargo, el más reciente ranking de sus principales deudores plantea una pregunta indiscreta: ¿por qué tantos países vuelven una y otra vez a pedirle dinero? Argentina encabeza la lista, con 56.800 millones de dólares, seguida por Ucrania, Pakistán, Egipto y Ecuador. También aparecen Costa de Marfil, Ghana, Bangladesh y Kenia. Todos ellos arrastran viejos y muy graves problemas fiscales, pobreza y dificultades estructurales y pese a que consiguen repetidamente nuevos préstamos, jamás ponen en orden sus cuentas. Estos países han sido gobernados por décadas por ideologías de izquierda, regímenes populistas y dictaduras estatistas. El largo historial de endeudamiento de Argentina está vinculado a gobiernos peronistas, tan admirados por la izquierda y el progresismo. El FMI merece críticas cuando sus recetas fallan, pero qué decimos de los que despilfarran recursos, administran mal y nunca resuelven sus problemas.