Bajo el penoco

Medicina sin dolor

| 2026-10-13 05:55:15

Bolivia enfrenta una paradoja económica: necesita ordenar sus finanzas públicas, reducir el déficit y recuperar la confianza internacional, pero debe hacerlo sin trasladar todo el costo de la crisis a una población ya golpeada por la inflación, la escasez de divisas y el encarecimiento de los combustibles. Según el informe de Oxfam citado por Bloomberg Línea, las medidas de austeridad exigidas al país equivaldrían al 8,5% del PIB hasta 2029, aproximadamente el doble de su presupuesto anual de salud. El problema no es la austeridad en sí misma, sino cómo se aplica. Un Estado que gasta sistemáticamente más de lo que recauda termina comprometiendo el futuro; pero un ajuste basado en recortar indiscriminadamente servicios esenciales también puede profundizar la pobreza y frenar la recuperación económica. Bolivia necesita disciplina fiscal, transparencia y una reducción efectiva del gasto improductivo, los privilegios burocráticos y las distorsiones que alimentan el déficit. El desafío es sanear las cuentas públicas sin asfixiar la iniciativa privada ni sacrificar a quienes menos tienen. La estabilidad económica debe ser el camino hacia la prosperidad, no una condena al empobrecimiento.