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La OTAN advierte a Rusia que responderá a cualquier ataque

La Alianza promete neutralizar cualquier agresión, mientras la Unión Europea incorpora casi 1.600 personas y entidades a su lista de sancionados. Las amenazas de Donald Trump de suspender el suministro de armas e inteligencia a Ucrania aumentan las tensiones entre Washington y sus socios europeos.

Internacional | Agencias | 2026-10-12 22:54:00

El comandante supremo aliado en Europa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el estadounidense Alexus Grynkewich, advirtió este lunes que la Alianza responderá ante cualquier ataque contra uno de sus miembros. La declaración se produjo en medio de la escalada de operaciones rusas contra Ucrania, las denuncias de ataques híbridos en territorio europeo y las crecientes diferencias entre Estados Unidos y sus aliados sobre cómo poner fin a la guerra.

“Si alguien es tan insensato como para atacarnos, lucharemos”, afirmó Grynkewich durante un foro de seguridad celebrado en Varsovia, Polonia. El jefe militar sostuvo que la organización está preparada para detener cualquier ofensiva, impedir que el agresor alcance sus objetivos y garantizar que un ataque contra cualquiera de sus integrantes resulte inútil. Aunque no mencionó directamente al presidente ruso, Vladímir Putin, sus declaraciones estuvieron dirigidas al Kremlin.

La advertencia coincide con una creciente preocupación europea por las operaciones que atribuye a Rusia, entre ellas incursiones de drones en espacios aéreos aliados, ciberataques, sabotajes y campañas de desinformación. Los gobiernos europeos temen que estas acciones se intensifiquen durante el próximo ciclo electoral, mediante intentos de interferir en los procesos políticos y debilitar la confianza en las instituciones democráticas.

Mientras la OTAN refuerza su mensaje de disuasión militar, los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) acordaron incorporar cerca de 1.600 personas y entidades vinculadas al entorno del Kremlin a su lista de sancionados. Se trata de la mayor ampliación de estas medidas desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, según la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.

La mayoría de los nuevos sancionados están relacionados con la industria militar rusa. Aproximadamente la mitad mantiene vínculos con la cadena de producción de misiles balísticos empleados en los ataques contra Ucrania. Las medidas incluyen la congelación de activos en territorio comunitario y la prohibición de viajar a la Unión Europea, con una vigencia prevista de tres años. También alcanzan a empresas proveedoras de componentes para misiles, drones y aeronaves militares.

Kallas defendió el endurecimiento de las restricciones y pidió a Washington que aumente la presión económica sobre Moscú. “Si queremos acabar con esta guerra, la única manera de lograrlo es ejerciendo más presión sobre Rusia”, sostuvo en Luxemburgo. La responsable europea cuestionó, además, el anuncio de un supuesto alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania, al señalar que hasta ese momento no se había observado su cumplimiento.

La posición europea contrasta con las últimas decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado con suspender el suministro de armamento a Kiev si el Gobierno de Volodímir Zelenski no detiene sus ataques contra las instalaciones energéticas rusas. Según informaciones publicadas por el Financial Times, Washington también habría advertido a funcionarios europeos y ucranianos sobre la posibilidad de interrumpir el intercambio de información de inteligencia, una medida que, según CNN, forma parte de las presiones estadounidenses.

Ucrania depende de las capacidades militares estadounidenses, especialmente de los sistemas de defensa antiaérea Patriot, esenciales para interceptar misiles y proteger ciudades e infraestructuras. Parte del armamento es financiado por los aliados europeos y Canadá mediante el programa PURL, coordinado por la OTAN. Según datos citados en el reportaje, el mecanismo había movilizado más de 6.000 millones de euros hasta julio, con una participación española de aproximadamente 150 millones.

Trump también ha cuestionado públicamente el liderazgo de Zelenski y afirmó que Ucrania necesita un nuevo presidente para poner fin al conflicto. El viernes, además, anunció un acuerdo con Putin para facilitar la liberación de miles de barriles de diésel ruso destinados a los mercados internacionales y ordenó levantar las sanciones estadounidenses aplicadas a ese combustible desde abril de 2022. La decisión ha generado críticas entre gobiernos europeos que consideran necesario mantener las restricciones para limitar los recursos disponibles para la maquinaria militar rusa.

La ministra de Exteriores de Suecia, Maria Malmer, expresó su rechazo al acuerdo energético entre Washington y Moscú y reclamó que los países europeos mantengan el apoyo a Kiev, independientemente de las decisiones estadounidenses. También pidió estudiar el uso de activos rusos congelados para financiar la asistencia a Ucrania. Las diferencias se producen en un contexto de preocupación por el encarecimiento de los combustibles y sus efectos sobre la economía estadounidense, un asunto que ha ganado relevancia en la campaña previa a las elecciones legislativas de medio mandato.

Además de las sanciones económicas, la UE prepara nuevas medidas contra las estructuras de desinformación y propaganda vinculadas al Kremlin. Kallas informó de que se estudian restricciones adicionales para diplomáticos rusos, una reducción de los visados turísticos concedidos a ciudadanos de ese país y la prohibición de entrada en territorio comunitario para antiguos combatientes rusos. Los Veintisiete también buscan mantener el aislamiento deportivo de Rusia y Bielorrusia, al considerar que las competiciones internacionales no deben servir para normalizar la invasión.

La combinación de advertencias militares, sanciones económicas y disputas diplomáticas refleja la creciente fragmentación de la estrategia occidental frente a Moscú. Mientras la OTAN insiste en que responderá a cualquier agresión contra sus integrantes y la UE busca limitar los recursos rusos, las amenazas de Trump sobre la ayuda a Ucrania introducen incertidumbre sobre la continuidad del respaldo estadounidense. La evolución del conflicto dependerá tanto de las operaciones militares sobre el terreno como de la capacidad de Washington y sus aliados europeos para mantener una posición coordinada.