Brasil llega a una segunda vuelta que confirma la profunda polarización de su sociedad. Flávio Bolsonaro, heredero político de Jair Bolsonaro, obtuvo una estrecha ventaja sobre Luiz Inácio Lula da Silva, en una elección marcada por la tensión económica, escándalos de corrupción y una fuerte disputa ideológica. El resultado demuestra que la derecha conserva una enorme capacidad de movilización. El balotaje del 25 de octubre será, por tanto, mucho más que una elección entre dos candidatos. Será una confrontación entre dos proyectos de país y dos visiones sobre el papel del Estado, la economía y las relaciones internacionales. Lula busca prolongar el ciclo de la izquierda; Flávio pretende recuperar para la derecha el poder que perdió su padre. Para América Latina, el desenlace tendrá especial importancia. Brasil es la mayor economía regional y su orientación política influye inevitablemente en sus vecinos. La estrecha diferencia de la primera vuelta anticipa una campaña intensa, donde los votos de los candidatos eliminados serán decisivos. Brasil volverá a escoger entre dos polos claramente