Mañana domingo, Brasil sabrá, con bastante probabilidad, si desde el primero de enero de 2027 el país va a bailar al ritmo del forró (la música base de la campaña del presidente Lula) o al del sertanejo (la del senador Bolsonaro hijo).
En un período de campañas donde ingerência y corrupção han
sido palabras continuas y hasta Nossa Senhora Aparecida ―patrona y parangón del
inmenso país mestizo― ha sido mentada y vapuleada a diestra y siniestra. Los
dos contendientes ―Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Nantes Bolsonaro― van por
dos concepciones opuestas de Brasil.
Lula da Silva (81 años) va por su cuarta elección (había
terciado infructuosamente en 1989, 1994 y 1998) tras su victoria en 2002,
en 2007 y en 2022, tras que fuera suspendidos los cargos por corrupción, entre
otros, que lo tenían en prisión. (No es menor detalle que fue condenado y
estuvo preso por el escándalo Odebrecht y la Operación Lava Jato, condenado por
el Juez Sérgio Moro, pero el juicio fue anulado en 2021 y pudo terciar en
las elecciones del año siguiente, cuando ganó al entonces presidente Jair
Bolsonaro por 50,9 % versus el 49,1 % de los votos).
A diferencia del presidente Lula, el senador Flávio
Bolsonaro (45 años) va por la posta de su padre Jair.
Esta elección, con 13 candidatos de todo el arco político e
ideológico (ultraizquierda hasta derecha radical), tiene varias características
significativas: Más que en las de 2018 que ganó Bolsonaro padre (con 13
candidatos también y bajo el escándalo que llevó al impeachment de la
presidente Rousseff), en ésta se define el modelo ―populismo con
socialdemocracia de Lula o liberal de mercado con Bolsonaro― y la alineación
del país ―con el trumpismo o frente al trumpismo y cargando con el fracaso de
los gobiernos de izquierda en la Región. (No es menor que el Foro de São Paulo
que el fundara con Castro el Mayor y en el que Chávez campeó, ya es un recuerdo
venido a menos, sobre todo porque el expresidente mexicano López Obrador, aprovechando
la muerte de Castro y de Chávez y el encarcelamiento de Lula, creara “su” Grupo
de Puebla, despartidizado; López Obrador ya está lejos del Poder en México con
su heredera Sheinbaum queriendo llenar per se su espacio y mientras su
movimiento MORENA no está en el mejor período).
Para no dilatar pronósticos, las encuestas de septiembre
afinaron los resultados para la primera vuelta que venían desde 2025 incluso,
brindando que el promedio de las diez encuestadoras principales que las votaciones
en primera vuelta tendrán tres liderazgos: Lula ―el 38,76 %―, Bolsonaro ―el
34,93 %― y los indecisos: el 6,96 %. Los otros 11 candidatos giran
mayoritariamente entre el 1 % y (en un caso) el 11 % ―habiéndose movido mucho
los resultados―, cayendo en la irrelevancia de disputarse entre todos el
(aproximado de estadístico encuestal) el 19,35 % de todos los votos posibles.
No haré cábalas de quien será el mínimo tercero real.
Para segunda vuelta, indefectiblemente será Lula da Silva y
Bolsonaro. Las cinco encuestas que en septiembre analizaron intenciones para
segunda vuelta dieron, en promedio, el 44,74 % para Lula y el 44,9 % para
Bolsonaro (promedio del 0,7 % a favor de Lula algunas y del 0,65 % para
Bolsonaro), con margen promedio del 2,24 %: Es decir, cualquier podría ganar,
sobre todo si logra arañar del 10,6 % promedio de indecisos.
Esperemos la música… y las alianzas de segunda vuelta. No soy fan de Bolsonaro pero menos lo soy de Lula.