
Estados Unidos enviará a Oriente Medio un tercer portaaviones y entre 9.000 y 10.000 militares adicionales, en el mayor refuerzo reciente de sus fuerzas en la región, según funcionarios estadounidenses citados por The Wall Street Journal y The Associated Press. Los nuevos efectivos y buques llegarán durante las próximas semanas, en un contexto de creciente tensión con Irán.
El despliegue incluye el portaaviones USS Theodore Roosevelt, que zarpó de San Diego el domingo, y el Grupo Anfibio de Preparación USS Makin Island, integrado por tres buques que transportan infantes de Marina. En total, la flota movilizada lleva más de 7.000 marineros y unos 2.000 Marines.
Con la llegada de estas unidades, Estados Unidos contará con tres grupos de portaaviones en Oriente Medio. Actualmente se encuentran en la región el USS George H.W. Bush y el USS George Washington. El refuerzo también elevará a más de 20.000 el número de marineros e infantes de Marina estadounidenses desplegados en la zona, además de cientos de aeronaves.
La movilización ocurre mientras el presidente Donald Trump endurece sus advertencias contra Irán y las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas. Trump rechazó recientemente una propuesta iraní relacionada con la reapertura del estrecho de Ormuz y ha dejado abierta la posibilidad de intensificar los ataques después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
La tensión aumentó además tras el incidente registrado en un vuelo de Flydubai con destino a Israel, en el que el copiloto apuñaló al capitán e intentó tomar el control de la aeronave. Trump afirmó que los primeros indicios apuntaban a una posible participación iraní, aunque la investigación continúa. “Los van a golpear muy duro”, advirtió el mandatario si se confirma esa conexión.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó por su parte que los investigadores consideran que el sospechoso pudo haber sido objeto de un proceso de “adoctrinamiento islamista y radical”. Hasta ahora, las autoridades no han presentado públicamente pruebas concluyentes que establezcan una responsabilidad directa del Gobierno iraní en el incidente.
El refuerzo militar estadounidense se produce además en medio de una guerra que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán. El conflicto ha afectado el tráfico y las exportaciones de energía a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas.
La concentración de fuerzas estadounidenses añade una nueva dimensión al conflicto mientras Washington mantiene abiertas distintas opciones frente a Teherán. Trump ha señalado que podría ordenar nuevos ataques y ha vinculado sus decisiones con las negociaciones y la evolución de la situación en la región, mientras el despliegue del tercer portaaviones refuerza la capacidad militar estadounidense para actuar en Oriente Medio.