
El primer ministro británico, Andy Burnham, abrió este miércoles la posibilidad de que el Reino Unido estudie en el futuro un eventual reingreso a la Unión Europea, aunque evitó pronunciarse sobre cuál de las alternativas de relación con Bruselas considera preferible.
En declaraciones a la BBC, Burnham señaló que el país podría mantener su situación actual, regresar a la unión aduanera o avanzar hacia el Mercado Interior europeo. También incluyó entre las opciones la posibilidad de “ir a por todas”, en referencia a un eventual retorno del Reino Unido a la UE.
El primer ministro evitó, sin embargo, comprometerse con alguna de esas alternativas. Su posición supone un cambio respecto de las líneas rojas mantenidas por el anterior Gobierno laborista, que descartaba tanto el reingreso en la UE como la incorporación a la unión aduanera o al Mercado Interior.
Burnham ya había expresado una posición favorable a un eventual retorno. En marzo de 2024, cuando todavía era alcalde de Mánchester, declaró a EL PAÍS que confiaba en que las próximas generaciones pudieran volver a incorporar al Reino Unido a la Unión Europea.
Ahora, desde Downing Street, el primer ministro enfrenta un escenario político diferente. El debate sobre el Brexit continúa siendo un asunto sensible y cualquier iniciativa para modificar la relación con Bruselas podría reabrir las divisiones políticas que marcaron el referéndum de 2016 y los años posteriores.
Durante el último tramo del Gobierno de Keir Starmer, Londres comenzó a reconocer con mayor claridad algunos de los efectos económicos atribuidos al Brexit y planteó avanzar hacia un mayor alineamiento con las normas comerciales europeas. Sin embargo, el laborismo mantenía como límites el rechazo a regresar a la UE y a incorporarse plenamente a la unión aduanera o al Mercado Interior.
Burnham ha dejado ahora claro que no considera necesariamente permanentes esas restricciones. Londres y Bruselas, entretanto, todavía no han fijado oficialmente la fecha de una reunión pendiente para avanzar en cuestiones prácticas de su relación, aunque medios británicos apuntan al 20 de noviembre como posible fecha.
El principal interrogante es si el Gobierno británico llevará a esa futura reunión un proyecto de acercamiento a largo plazo que pueda incluir el reingreso en la UE o si la declaración de Burnham forma parte de un proceso de revisión política cuyo resultado será mantener el actual vínculo con el bloque.
La posibilidad ya generó reacciones entre los sectores contrarios a modificar el resultado del Brexit. El diputado conservador Alex Burghart acusó a Burnham de intentar reabrir las disputas de aquella etapa y sostuvo que el Gobierno no debería atribuir sus decisiones económicas a una votación celebrada hace una década.
También el partido Reform UK, de Nigel Farage, rechazó la posibilidad de un acercamiento a Bruselas. Richard Tice, número dos de la formación, calificó la iniciativa como una “traición” y acusó al primer ministro de intentar regresar a la UE “por la puerta de atrás”.
Burnham, por su parte, ha defendido que las encuestas muestran que cerca del 60% de los británicos considera que el Brexit ha provocado más perjuicios que beneficios desde su implementación. Esa percepción constituye uno de los argumentos utilizados para justificar una revisión de la relación con la Unión Europea.
La propuesta también recibió señales favorables desde Europa. El presidente francés, Emmanuel Macron, respondió con un “Welcome back” y afirmó que un eventual movimiento británico hacia el regreso sería una buena noticia para el Reino Unido y para Europa. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también respaldó la posibilidad y sostuvo que España recibiría favorablemente un eventual retorno británico al bloque.