Ojo Centinela

Entre el like y la verdad: el periodismo resiste a la IA y a la viralidad

Entre el like y la verdad: el periodismo resiste a la IA y a la viralidad
Roberto Méndez - Periodista | Periodista
| 2026-09-29 00:30:00

Errores que se viralizan en segundos, una Inteligencia Artificial descontrolada, tiktokers e influencers que ganan terreno y que a su vez se ven envueltos en narcotráfico o acoso, frente a un periodismo en crisis de valores: estos fueron los temas abordados en el XII Ciclo de Estudios Especializados de la Comunicación, "Ética, Poder", un evento académico de relieve nacional e internacional organizado por la Asociación Boliviana de Investigadores de la Comunicación (ABOIC), en alianza con la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), y realizado en Tarija del 22 al 24 de septiembre.

La digitalización ha traído problemas complejos. Antes, si un periódico se equivocaba, el error duraba 24 horas: se pedían disculpas al día siguiente o el papel se usaba para envolver en el mercado y todo moría ahí, sin mucho impacto. Hoy, ese error se sube a las redes y la gente lo comparte 10 mil veces en 5 minutos; encima lo comenta un influencer que no terminó el colegio, lo amplifica un político, lo llora alguien en WhatsApp y queda para siempre indexado en Google como verdad. Y el error ya no es error: es una sentencia parecida a la muerte civil.

A la viralidad se suma la Inteligencia Artificial (IA), a la que se han referido el papa Francisco, y ahora León XIV, con claridad: la IA nos está deshumanizando, pues no es solo una herramienta, sino una máquina que puede activarse de manera independiente, que aprende a mentir mejor que nosotros y que crea rostros, voces y noticias que nunca existieron.

En la encíclica Magnifica Humanitas, presentada en mayo de 2026, el Papa pidió "desarmar" la IA para evitar que los algoritmos dominen a la humanidad y criticó la concentración del poder tecnológico en pocas manos. Lo hizo a propósito de varios ejemplos en los que la IA actuó de forma autónoma, sin recibir ninguna orden humana.

¿Y qué hacemos nosotros? Le ponemos filtro, le pedimos que nos haga la tesis, que nos escriba la nota, que nos invente la fuente. Le estamos entregando el alma a un algoritmo que no tiene alma.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa decía que vivimos en la llamada "civilización del espectáculo", pero ahora los expertos hablan de "modernidad líquida", donde nadie cree en nada: ni en los políticos, ni en las instituciones, ni en las personas. Todo se derrite: el dato, la fuente, el compromiso. Nada es sólido.

Frente a eso aparece el llamado periodista, que así se autodenomina, con un celular en la mano, listo para transformarse mañana en un tiktoker bailando por un like. Y llegamos a la tiranía más cruel de todas: la del like. El like dicta qué es noticia. Si no tiene likes, no existe; si no es viral, no es importante. Por eso dejamos que rompan el tipoy cruceño o nos tomamos fotos con la hermana de Marset.

Mientras tanto, el periodista serio que investigó tres meses una corrupción en una alcaldía tiene 50 likes. El tiktoker que se cae de una silla gritando "¡Noticia de último momento!" tiene 2 millones. Hemos cambiado la libreta por el ring light o aro de luz; la verificación por el trend o tendencia; la verdad por el engagement, el nivel de conexión emocional que una audiencia tiene con una marca, producto o contenido en los medios digitales.

Ahí es donde el periodismo debe volver a ser lo que siempre fue: la piedra en el zapato del poder. No el animador del poder. No el vocero del alcalde. No el amigo del ministro. La piedra. Esa que molesta, esa que incomoda, esa que no deja caminar tranquilo al que miente.

El desafío en estos tiempos digitales es entender que la IA no es enemiga, pero tampoco colega. Es una herramienta. Se puede usar para transcribir, buscar datos o traducir. Pero la pregunta, la duda, la sospecha, la calle, la fuente humana que te dice "apaga eso y te cuento la verdad"… eso no lo hace una IA. Eso lo hace un periodista de carne y hueso.

Roberto Méndez - Periodista | Periodista