
Ucrania lanzó nuevos ataques de largo alcance contra instalaciones militares y energéticas en varias regiones de Rusia, en una jornada en la que el Kremlin advirtió que Kiev deberá afrontar las consecuencias de sus operaciones contra territorio ruso.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, informó que durante la madrugada sus fuerzas atacaron dos instalaciones de defensa ubicadas en las regiones rusas de Tula y Vorónezh.
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) también atacó objetivos vinculados con la infraestructura petrolera en la región de Krasnodar, según informó Zelensky. La ofensiva incluyó además instalaciones utilizadas para el lanzamiento de drones en Kaluga y Oriol.
Las operaciones alcanzaron asimismo posiciones en Briansk y un objetivo situado en el mar Negro, de acuerdo con el reporte del mandatario ucraniano, quien presentó los ataques como una respuesta a los recientes bombardeos rusos contra ciudades de Ucrania.
Zelensky afirmó que las operaciones fueron realizadas después de nuevos ataques rusos contra Kiev y Járkov, que dejaron varios muertos y decenas de heridos. El presidente ucraniano sostuvo que Moscú debe detener la escalada del conflicto.
Los ataques ucranianos contra objetivos situados lejos de la línea del frente se han convertido en una operación recurrente durante los últimos meses, a medida que Kiev amplió su capacidad para utilizar drones y otros sistemas de largo alcance contra instalaciones estratégicas rusas.
Entre los antecedentes figura un ataque contra una planta de procesamiento de gas en Novi Urengói, ubicada a más de 3.000 kilómetros de la línea de combate, lo que evidencia el alcance geográfico que han adquirido las operaciones ucranianas.
La estrategia ucraniana también ha generado reparos en Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, propuso a Zelensky reorientar sus ataques hacia otro tipo de objetivos, en un contexto marcado por la escasez de combustible y el aumento de precios asociado a los daños registrados en el suministro energético ruso.
En respuesta a los ataques contra su infraestructura energética, el presidente ruso, Vladímir Putin, firmó un decreto que restringe la divulgación pública de información relacionada con el sector energético del país.
La disposición limita la publicación de estadísticas aduaneras, volúmenes de procesamiento de combustible, funcionamiento de refinerías, identidad de compradores, precios de venta y medios de transporte utilizados, salvo la información que las propias empresas decidan divulgar.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Ucrania tendrá que pagar un precio por las acciones desarrolladas durante los últimos meses. Moscú sostiene que cualquier eventual negociación debe contemplar garantías para su seguridad y evitar nuevos ataques contra territorio ruso.
En paralelo, continúan los esfuerzos para reactivar las conversaciones destinadas a buscar una salida al conflicto. Zelensky informó sobre una propuesta estadounidense para retomar las negociaciones a tres bandas, posiblemente en Emiratos Árabes Unidos, mientras permanecen pendientes cuestiones como la central nuclear de Zaporiyia, las garantías de seguridad para Ucrania y el control de los territorios ocupados durante la guerra.