Bajo el penoco

Morir antes que privatizar

| 2026-09-28 00:11:00

Bolivia prefiere el colapso fiscal antes que admitir que el Estado es un pésimo empresario. Convertimos el fetiche estatista en un mito destructivo: defender lo público a costa de subsidiar elefantes blancos, encubrir quiebras técnicas y dilapidar los recursos del país. Mantener empresas estatales deficitarias no es soberanía; es una tara ideológica que confunde propiedad pública con patria y celebra el fracaso como heroísmo. El Decreto Supremo 5727 lo demuestra: ordena reorganizar o liquidar empresas quebradas, pero prohíbe tajantemente privatizarlas. Preferimos tragar deudas millonarias antes que abrir la puerta al capital privado. Este orgullo absurdo por quebrarlo todo destruye la economía y lo pagan los ciudadanos con impuestos e inflación para financiar un Estado inútil. No nos falta riqueza ni talento; nos sobra una soberbia ideológica que elige la miseria colectiva antes que el libre mercado. Es hora de romper esta tara: si una empresa estatal solo produce pérdidas, privatizarla o cerrarla sin complejos no es vendepatria, es simple sentido común.