Tribuna

Deberes de los laicos con la Iglesia universal

Deberes de los laicos con la Iglesia universal
Javier Gómez Graterol - Religioso y periodista | Religioso y periodista
| 2026-09-26 08:12:18

La semana pasada hablé sobre lo que puede hacer un laico en ausencia de un sacerdote, desde un punto de vista ministerial, lo cual deja clara la noción de que no son meros colaboradores del clero. Dada la relevancia del tema anterior, me pareció útil complementar esta exploración dando nociones elementales sobre los deberes de un laico para con su Iglesia. Y enfatizo esto último: su Iglesia, de la cual forman parte y no de una forma pasiva.

Por su pertenencia a la Iglesia, los laicos participan, según su propia vocación, en su misión. Esto implica deberes tanto dentro de la comunidad eclesial como en la vida cotidiana del mundo. Así pues, los deberes que un laico tiene son:

1. Vivir la fe y buscar la santidad.- La oración y una vida conforme al Evangelio sostienen la fidelidad cristiana. Es esencial que los laicos incluyan la oración en su vida cotidiana; la oración personal y comunitaria es clave para fortalecer la relación con Dios.

De igual manera, la fe no debería limitarse a los momentos de culto, sino hacerse vida en todos los ámbitos: la familia, el trabajo, las amistades y las responsabilidades sociales. También están llamados a participar activamente en la vida de la Iglesia, asistiendo a la Santa Misa, participando de la vida sacramental y en los eventos comunitarios. Un laico debe vivir su fe de manera coherente, siendo un ejemplo de la enseñanza de Cristo en su día a día.

«Sean santos en toda su conducta, como es santo aquel que los llamó; porque dice la Escritura: “Serán santos, porque Yo soy santo”» (1 Pe 1, 15-16).

Catecismo de la Iglesia Católica, CEC 2013: «Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Todos son llamados a la santidad».

2. Participar lo más activamente posible en la misión evangelizadora.- Es deber de todos los fieles contribuir al apostolado. Para los laicos, esto incluye dar testimonio de Cristo en sus relaciones y ambientes ordinarios, así como procurar que las realidades temporales —la familia, la profesión y la sociedad— se ordenen según el espíritu del Evangelio.

«Ustedes son la luz del mundo [...]. Hágase ver así la luz de ustedes ante los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos» (Mt 5, 14.16).

CEC 905: «Los laicos cumplen también su misión profética con la evangelización, “es decir, el anuncio de Cristo efectuado con el testimonio de la vida y de la palabra”. En los laicos, “esta acción evangelizadora [...] adquiere una nota propia y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones ordinarias del mundo”».

3. Servir a la Iglesia según los propios dones.- Como ya mencioné en mi anterior artículo, los laicos pueden asumir tareas litúrgicas, catequéticas, pastorales, administrativas o de consejo, según sus capacidades y las necesidades de la comunidad. Sin embargo, estas no constituyen la única forma de apostolado laical: la misión principal se realiza en las estructuras de la vida secular.

«Que cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1 Pe 4, 10).

CEC 910: «Los laicos pueden sentirse llamados o ser llamados a colaborar con sus pastores en el servicio de la comunidad eclesial, para el crecimiento y la vida de esta, ejerciendo ministerios muy diversos según la gracia y los carismas que el Señor se digne concederles».

4. Mantener una relación responsable con sus pastores.- La comunión eclesial exige acoger con obediencia cristiana las decisiones legítimas de los pastores y orar por ellos. Esto también incluye manifestarles sus necesidades y opiniones sobre el bien de la Iglesia, actuando con verdad, prudencia, reverencia y caridad. El Concilio Vaticano II reconoce que los laicos tienen, a veces, el deber de hacerlo cuando sus conocimientos, competencia o prestigio lo aconsejen.

«Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues ellos velan por sus almas como quienes han de dar cuenta de ellas» (Heb 13, 17).

CEC 871 / CIC c. 212 §3: «Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de sus conocimientos, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia».

5. Contribuir a las necesidades de la Iglesia.- Los fieles están llamados a sostener las obras de la Iglesia y el culto divino según sus posibilidades. Esto no significa «pagar» por los sacramentos: las ofrendas son contribuciones para el sostenimiento del servicio eclesial y la caridad, no un precio por bienes sagrados.

Es fundamental que los laicos apoyen a la Iglesia con sus recursos, contribuyendo a las necesidades materiales y espirituales de la comunidad.

«Que cada uno dé como resolvió en su corazón, no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría» (2 Cor 9, 7).

CEC 2043: «El quinto mandamiento (ayudar a la Iglesia en sus necesidades) señala que los fieles tienen la obligación de acudir a las necesidades materiales de la Iglesia, cada uno según sus posibilidades».

6. Formarse doctrinal y espiritualmente.- Los laicos deben esforzarse por conocer mejor su fe a través de la formación catequética, los estudios teológicos y el aprendizaje de métodos de oración, o por cualquier vía de formación que les ayude a profundizar en su fe y a dar razón de sus convicciones en el mundo.

«Estén siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes, pero háganlo con dulzura y respeto» (1 Pe 3, 15-16).

CEC 229: «La fe busca comprender: es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor a Aquel en quien ha puesto su fe y comprender mejor lo que Él ha revelado; un conocimiento más penetrante suscitará a su vez una fe más grande».

7. Servicio a los demás y compromiso con la justicia.- Están llamados a servir a sus hermanos, especialmente a los más necesitados, actuando con caridad y justicia en el entorno social y en el seno de la comunidad parroquial con la que hacen vida.

«En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron» (Mt 25, 40).

CEC 2447: «Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales socorremos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales [...]. Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna».

Es deber central del laico vivir como miembro activo del Cuerpo Místico de Cristo, lo que puede sintetizarse en tres aspectos: cuidar su vida cristiana, servir a la comunidad y llevar el Evangelio a los ambientes temporales donde desarrolla su vida cotidiana.

Dios con nosotros.

Javier Gómez Graterol - Religioso y periodista | Religioso y periodista