Editorial

Una vueltita por Expocruz

Algunos están sorprendidos con la participación en Expocruz de una cabaña ganadera de Huarina, localidad del Lago Titicaca, a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz...

Editorial | | 2026-09-24 08:17:31

Algunos están sorprendidos con la participación en Expocruz de una cabaña ganadera de Huarina, localidad del Lago Titicaca, a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz. Tal vez recordemos ese nombre por algún bloqueo, un conflicto o algún episodio violento, de esos que nos tiene acostumbrados el Altiplano, pero nunca por ser la sede de una empresa dedicada a la crianza de extraordinarios ejemplares Pardo Suizo y Simmental, dos de las grandes razas bovinas europeas. Son animales de 1.200 kilos y al verlos, muchos se preguntan ¿acaso puede existir ganadería de ese nivel en esos parajes fríos y de gran altitud? Claro que sí y no sólo en La Paz, sino también en Oruro, Potosí y prácticamente en cualquier lugar de la región andina.

En algunos casos, los andes tienen mejores condiciones que el oriente, el Chaco o la Amazonia para criar ganado de alta genética. Tienen agua en abundancia, el clima frío es ideal para las razas europeas que producen la mejor carne y mayor volumen de leche, hay menor presencia de parásitos, y de yapa, es el único lugar de Bolivia donde crece el mejor forraje, la alfalfa, responsable de que Argentina tenga una de las mejores ganaderías del mundo.

Si todo es perfecto ¿por que no funciona la ganadería en occidente como pasa en Santa Cruz o en el Beni? Es aquí donde surge el debate sobre el dichoso “modelo”, que los intelectuales andinocentristas se niegan a entender.

El modelo cruceño permite que personas de cualquier parte del planeta y del país tengan la libertad de invertir en cualquier negocio y nadie se lo impedirá. En Santa Cruz hay menonitas, japoneses, rusos, argentinos, colombianos, brasileños con grandes extensiones de tierra produciendo. Y cuando hablamos de los inmigrantes del interior del país, el abanico es aún mayor, hecho imposible de pensar las comunidades de raigambre indígena y campesina en el occidente, donde se ha impuesto una cultura del aislamiento por factores tradicionales, sindicales y por que han sido capturados por mafias políticas que los tienen castrados económicamente.

Esa superchería a la que llaman saberes ancestrales, mezclada con la mentalidad que introdujo la revolución de 1952 y últimamente, la influencia del masismo, introdujeron una tara en la gente de esas regiones, según la cual “lo poquito” es mejor, pese a que Bolivia tiene un territorio inmenso inexplotado, deshabitado y con gran potencial productivo. En occidente, cualquiera que tenga más de 10 ó 20 hectáreas de tierra es un gamonal, un terrateniente, un vendepatria, al que hay que combatir y avasallar. Los ayllus y toda una serie de instituciones retrógradas alimentadas por nefastas ONGs, les han metido en la cabeza, que los campesinos no pueden ser propietarios plenos y mucho menos de algo grande, hecho que quedó palpable con la férrea oposición a la ley que permitía que pequeños productores puedan crecer y obtener créditos bancarios.

El que no entienda el modelo cruceño y su antítesis, el lastre del estatismo y la hegemonía de las mafias políticas que reinan en los andes, es porque no quiere o su mala fe no se lo permite. A todos ellos les conviene darse una vueltita por Expocruz.

El que no entienda el modelo cruceño y su antítesis, el lastre del estatismo y la hegemonía de las mafias políticas que reinan en los andes, es porque no quiere o su mala fe no se lo permite ir más allá de sus camisas de fuerza mentales. A todos ellos les conviene darse una vueltita por Expocruz.