Clepsidra

Constitución inconstitucional

Constitución inconstitucional
Álvaro Riveros Tejada | Columnista
| 2026-09-23 03:44:16

El título de la presente entrega, so pena de reflejar una absoluta incongruencia, expresa una verdad incontrastable al atender los fundamentos jurídicos e históricos que el jurista y exministro Carlos Sánchez Berzaín expuso en la conferencia denominada “Bolivia: Constitución del Estado Plurinacional es nula”, dictada el pasado 16 de septiembre en el Instituto Interamericano para la Democracia, en Miami, EE. UU. Su tesis sostiene que el texto constitucional aprobado en 2009 estaría invalidado desde su origen, siendo la única salida real para Bolivia la restitución de la Constitución Política republicana de 1994.

Según Sánchez Berzaín, todo se origina con la Ley 2410 de Necesidad de Reforma Constitucional, promulgada el 8 de agosto de 2002 por el expresidente Jorge Quiroga Ramírez, con la curiosa observación de que este dejó la Presidencia el 6 de agosto de 2002, es decir, dos días antes de la fecha de promulgación de la norma mencionada. Razón suficiente, según esta tesis, para establecer que esta vileza fue el fundamento sobre el cual se construyó el proceso de reforma constitucional de 2009 y la base de todos los actos delictivos que se cometieron en su nombre.

De allí en adelante, la tesis central del conferencista gira en torno a una brillante e impecable conclusión: que la llamada Constitución del Estado Plurinacional nació muerta y que cualquier intento de reformarla equivaldría, en sus propias palabras, a “hacerle una transfusión de sangre a un cadáver”.

En varias oportunidades hemos coincidido en señalar los objetivos del Foro de São Paulo, falaz inductor del tantas veces mencionado Socialismo del Siglo XXI, como el de instituir, en todos aquellos países donde gobernó, el modelo dictatorial cubano, sustituyendo elementos esenciales de la democracia por terrorismo de Estado, concentración de poder, impunidad y una dictadura electoral donde el pueblo vota, pero no elige. Asimismo, una abierta porosidad con las actividades del narcotráfico, que promueve actividades criminales como el sicariato y otras.

Los resultados de esta pandemia, hábilmente importada de España por garzones y zapateros desde hace más de un cuarto de siglo, han sumido a los países donde se estableció en la más infame pobreza y desesperación, como es el caso de Cuba, donde todavía gobierna desde hace 67 años; Venezuela, que fue el Hada Madrina de esta francachela durante más de 26 años; así como Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros, donde ha llevado a los ciudadanos, especialmente a la generación más joven, a la sumisión, a la impotencia y a percibir esta infamia como algo normal.

Finalmente, dicho planteamiento, que merece toda nuestra atención, añade que naciones como Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otras, cuyas estructuras jurídicas violan la libertad y los derechos humanos y carecen de Estado de derecho, suponen una separación e independencia de poderes; sin embargo, obstaculizan la libre organización política y generan toda una suerte de vicios que han institucionalizado el fraude electoral.

De la exposición de Sánchez Berzaín se concluye que el solo hablar de la reforma de una carta magna nula sería irracional, proponiendo concretamente que el Poder Ejecutivo emita un decreto supremo, el Legislativo una ley y el Poder Judicial un auto supremo que reconozcan la nulidad existente y declaren la vigencia de la Constitución republicana de 1994. “La vigencia de la Constitución de la República es una urgencia”. En nuestra modesta opinión: una magnífica solución para nuestra actual Constitución inconstitucional.

Álvaro Riveros Tejada | Columnista