
Estados Unidos autorizó las visas para que el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, el canciller Abbas Araghchi y otros integrantes de la delegación iraní participen la próxima semana en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, informó este jueves el Departamento de Estado.
Washington confirmó que permitirá el ingreso de la delegación central iraní para la Semana de Alto Nivel, que incluye el debate general de la 81.ª Asamblea General de la ONU. La decisión se fundamenta, según el Gobierno estadounidense, en sus obligaciones como país anfitrión de la organización internacional.
El Departamento de Estado precisó, sin embargo, que la autorización no supone libertad plena de movimiento dentro de Estados Unidos. La delegación iraní estará sometida a restricciones específicas de desplazamiento durante su permanencia en Nueva York.
Además, el grupo tendrá prohibida la compra de bienes de lujo y otros productos, de acuerdo con las políticas establecidas por Washington para este tipo de delegaciones extranjeras.
La delegación que acompañará a Pezeshkian será más reducida que la enviada por Irán el año pasado. Con ello, Estados Unidos busca mantener las condiciones especiales aplicadas a la presencia de representantes iraníes durante las actividades de Naciones Unidas.
La Asamblea General inició su nuevo período de sesiones el 8 de septiembre. El debate general de alto nivel se desarrollará entre el 22 y el 26 de septiembre y continuará el 28, con la participación de jefes de Estado, de Gobierno y otros representantes de los 193 países miembros.
Para Pezeshkian, el viaje representará una nueva oportunidad para intervenir personalmente ante líderes mundiales, en un momento de elevada tensión entre Teherán y Washington. Las relaciones entre ambos países se encuentran deterioradas por las disputas militares, el programa nuclear iraní y la situación en Medio Oriente.
Otro de los principales focos de tensión es el estrecho de Ormuz, corredor estratégico que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por el que transita una parte importante del petróleo y otros productos energéticos destinados a los mercados internacionales.
Las restricciones al tráfico marítimo en la zona han incrementado la preocupación internacional por sus posibles efectos sobre el suministro energético y los precios. A esta situación se suma la actividad de los hutíes en Yemen, grupo respaldado por Teherán, en rutas marítimas vinculadas con Arabia Saudita.
El conflicto también tiene repercusiones en el Bab el Mandeb, paso marítimo situado entre el mar Rojo y el golfo de Adén. La zona constituye otra ruta estratégica para el comercio internacional y ha sido afectada por las tensiones militares de la región.
Washington mantiene además una política de sanciones contra Irán y lo considera un Estado patrocinador del terrorismo. En las últimas semanas, el Gobierno de Donald Trump ha reforzado sus medidas para limitar las fuentes de financiamiento que, según Estados Unidos, sostienen estructuras vinculadas con el régimen iraní.
La autorización de las visas iraníes fue anunciada un día después de que Washington negara el ingreso al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, para participar en la misma reunión. El Departamento de Estado también comunicó restricciones para determinados funcionarios palestinos, mientras Nueva York se prepara para recibir a cerca de 130 jefes de Estado y de Gobierno durante la Semana de Alto Nivel de Naciones Unidas.