Bajo el penoco

El verdadero poder

| 2026-09-14 06:05:49

En "La muerte de Iván Ilich", Tolstói retrata con claridad el poder, el placer y los verdaderos propósitos de la burocracia. El mayor deleite del funcionario no es resolver problemas ni hacer justicia, sino generar dependencia hacia los prometidos milagros del gobierno. A Iván Ilich, un magistrado de alto nivel, poco le importa solucionar las cosas; su goce real consiste en saber que vidas enteras dependen de una firma en papel timbrado y que largas filas de ciudadanos deban esperarlo de pie. Aunque su vida familiar es un fracaso y ni siquiera prosperó económicamente porque no sabe administrar nada, se siente realizado por el placer que le da la insensibilidad del poder público. En ese universo, la eficacia y la justicia son secundarias; lo esencial es alimentar el ego del funcionario e inflar la maquinaria estatal. Esa insensibilidad trasciende la literatura y se refleja en realidades actuales. Cuando un gobierno posterga la solución al desabastecimiento de diésel y condena a miles de transportistas a penosas filas de días y semanas, repite la misma lógica descrita por Tolstói: sacrificar el sufrimiento social con tal de preservar el monopolio del poder político.