
Los expertos en temas petroleros Álvaro Ríos y Fernando Rodríguez advirtieron este domingo que la pérdida de credibilidad y respaldo popular del presidente Rodrigo Paz puede convertirse en un obstáculo para aplicar medidas como el retiro definitivo de la subvención a los hidrocarburos. Ambos coincidieron en que el Gobierno enfrenta ahora un escenario más complejo, con poco apoyo en las calles y un Parlamento atomizado.
Durante su participación en el programa Hagamos Democracia de la red Erbol, los especialistas analizaron la crisis energética y cuestionaron que las principales medidas anunciadas por el Ejecutivo -como una nueva Ley de Hidrocarburos, la intervención de YPFB y la ANH y el compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para eliminar la subvención a los combustibles desde 2027- hayan llegado con retraso.
Ríos sostuvo que Paz asumió el Gobierno sin conocer la verdadera magnitud de la crisis energética y las condiciones en las que recibió el sector de hidrocarburos. Señaló que la situación se refleja actualmente en las largas filas que se forman en distintos puntos del país para acceder a combustibles.
“Si yo hubiera sido presidente, al tercer día hubiera nivelado los precios con un plan de compensación para los más vulnerables, porque la situación es insostenible; y al cuarto día intervenía YPFB, pero no 10 meses después”, afirmó.
El experto consideró que el escenario actual es más complicado porque, en su criterio, las decisiones parecen responder a presiones externas. “La población no siente que hay un gobierno, sino que parece que gobierna el FMI. Entonces eso le va más en contra al presidente Rodrigo Paz y su equipo económico”, sostuvo.
Ríos también cuestionó la situación de YPFB y afirmó que la empresa continúa politizada. Criticó que la estatal vuelva a presentar proyectos de refinación como si fueran iniciativas nuevas, cuando, según recordó, ya fueron impulsados durante las gestiones de Evo Morales, Luis Arce y Jeanine Añez.
“Estamos viviendo de mentiras y seguimos mintiéndole al pueblo boliviano. Ese es el problema”, afirmó.
A su juicio, el Gobierno debió aplicar desde el inicio un paquete de medidas que incluya el retiro de la subvención, una intervención de YPFB y una auditoría profunda para definir el futuro de la empresa estatal.
Ríos también cuestionó qué papel tendrá YPFB ante la caída de la producción de gas y la falta de nuevas reservas. Consideró que, a estas alturas de la gestión, Bolivia debería contar ya con una nueva Ley de Hidrocarburos y una Ley de Electricidad.
“Lo que viene va a ser muy duro, porque las medidas vienen demasiado tarde. El problema debió abordarse muy al principio y voy a decir que sin energía no hay economía. Se puede vivir sin amor, pero no sin energía”, manifestó.
El especialista advirtió además que la crisis puede profundizarse y sostuvo que Paz enfrenta no solo un problema económico, sino también un desgaste político por otros casos que han golpeado a su administración.
En ese contexto, insistió en la necesidad de avanzar con el retiro de la subvención y una reforma profunda de YPFB y ENDE. “Si no hacemos una Ley de Hidrocarburos, una Ley de Electricidad que deje producir nuevamente energía en Bolivia, y si no reformamos a fondo YPFB y ENDE, este país va a ir cuesta abajo, en la rodada, como dicen en Tarija”, afirmó.
Rodríguez: “Rodrigo Paz tiene menos caudal político”
Por su parte, Fernando Rodríguez coincidió en que las reformas llegan tarde y sostuvo que el Gobierno perdió parte del capital político con el que inició su gestión.
“Debía haber sido al comienzo, cuando se tenía la fiesta y las guirnaldas y todavía se tenía el gran apoyo de la población. Hoy en día es bastante más difícil. El sentido común dice que Rodrigo Paz tiene menos caudal político, poco apoyo, las calles están en contra, el Parlamento está atomizado”, afirmó.
Rodríguez consideró que este escenario dificulta la aplicación de medidas estructurales que, además de una nueva Ley de Hidrocarburos, requieren seguridad jurídica y reformas institucionales que permitan atraer inversiones.
Afirmó que Bolivia necesita ofrecer garantías a los inversionistas, incluido el arbitraje internacional, debido a que, de lo contrario, será difícil atraer capitales para recuperar la producción de hidrocarburos.
También cuestionó la situación institucional de YPFB y consideró que la empresa requiere transparencia y una conducción especializada. Criticó que la intervención actual esté a cargo, según dijo, de personas sin suficiente conocimiento del sector y funcionarios designados bajo criterios políticos.
Rodríguez cuestionó además la política aplicada durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) de suministrar gas a ENDE y a la planta de urea y amoniaco a precios subvencionados. En ese contexto, afirmó que “ENDE es el sepulturero de Yacimientos con 10 subsidiarias”.
El especialista pidió al Gobierno presentar planes piloto concretos para transformar el sector de hidrocarburos y evitar que los anuncios queden reducidos a propaganda. “Espero que el Gobierno por lo menos tenga planes piloto para reformar el sector de hidrocarburos y no solamente la propaganda que no le gane a la realidad”, sostuvo.
Importar petróleo para garantizar combustibles
Como alternativa inmediata, Rodríguez planteó importar petróleo crudo para aprovechar la capacidad instalada de las refinerías bolivianas y producir gasolina y diésel en el país.
Según su planteamiento, Bolivia consume alrededor de 88.000 barriles de petróleo por día, mientras que la producción actual rondaría los 22.000 barriles. Por ello, consideró necesario complementar la oferta con importaciones de crudo, principalmente desde Argentina, para garantizar el abastecimiento de combustibles.
Afirmó que una eventual política de importación permitiría producir los carburantes localmente y comercializarlos inicialmente a un precio cercano a Bs 12, para posteriormente avanzar hacia una nivelación con los precios de países vecinos y reducir los incentivos al contrabando.
Rodríguez sostuvo que la crisis de combustibles no se resolverá únicamente con decretos y cuestionó que, pese a las numerosas disposiciones aprobadas por el Ejecutivo, la población continúe enfrentando largas filas para acceder a gasolina y diésel.
“Se está haciendo daño todos los días a la gente que hace filas dos días para conseguir gasolina y trabajar un día”, afirmó.