Los países africanos han conseguido un logro importante: que la ONU recomiende usar mapas que muestren a África con su verdadero tamaño, ya que el tradicional diseño del mapamundi lo hace ver mucho más pequeño. Los gobernantes de aquellos parajes, en su mayoría tiranos de la peor especie, están súper contentos. Los dictadores y demagogos de todos los tiempos siempre han convencido a los pueblos, que la grandeza de un país se mide por la cantidad de kilómetros cuadrados. Rusia es el mejor ejemplo: nunca parece tener suficiente territorio y por eso invade a sus vecinos para seguir agrandando su mapa sin importar el costo. África tiene naciones que están entre las más extensas, aunque también alberga algunos de los países más miserables del planeta. Si el tamaño fuera sinónimo de verdadero orgullo, Japón, Suiza, Luxemburgo, Dinamarca o Singapur tendrían que sentirse acomplejados con sus territorios tan pequeños, pese a que su gente ostenta los niveles de vida más altos de la orbe. Bolivia puede brotar pecho con su enorme territorio, más grande que el de muchos países europeos. Tal vez por eso no se preocupa por otros detalles como la salud, la educación o la calidad de vida de la gente.