La justicia no avanza porque anda buscando nuevos derechos qué satisfacer, cuando en realidad se trata de necesidades y de caprichos que los progres inventan para vivir a costa de los que trabajan y producen. Si de verdad quisiéramos modernizar la justicia, habría que incorporar nuevos delitos al Código Penal, porque hay conductas que deberían estar bajo sospecha. Por ejemplo: ser tonto útil y trabajar gratis para quienes saben perfectamente el daño que hacen; ser políticamente correcto hasta el absurdo, aun cuando la realidad exige llamar a las cosas por su nombre; indignarse selectivamente según quién cometa la barbaridad; defender al corrupto porque es “de los nuestros”; cambiar de principios según la encuesta; hablar de economía sin entender cómo se forma un precio; prometer lo imposible durante una campaña; culpar eternamente al gobierno anterior; crear comisiones para resolver lo que ya tiene solución; confundir opinión con razón; exigir libertad propia y censura ajena; predicar austeridad viajando en primera clase y descubrir la moral solo cuando conviene.