
Fernando Cerimedo no tenía un cargo formal en el Gobierno de Rodrigo Paz, pero, según fuentes consultadas por el portal Brújula Digital, hasta el mismo día del atentado contra Nadia Beller continuaba actuando como un hombre con acceso directo al poder. El lunes 16 de agosto, horas antes del ataque, todavía enviaba mensajes a funcionarios para impartir instrucciones, de acuerdo con personas que conocieron de cerca su actividad dentro del Ejecutivo.
La versión contradice las declaraciones de autoridades del Gobierno que han intentado minimizar la presencia y la influencia que Cerimedo tuvo dentro del Ejecutivo.
La cercanía de Cerimedo con el presidente Rodrigo Paz se conoció desde antes de la posesión presidencial. Durante la campaña electoral, el argentino llegó a Bolivia para trabajar en comunicación política y redes sociales. Su presencia se hizo pública a través de fotografías y videos en los que aparecía junto a Paz y su entorno.
Uno de esos registros lo mostró junto a la familia del presidente en el restaurante La Suisse, en el Green Tower, después de la segunda vuelta y antes de la posesión. Posteriormente, su participación en la campaña fue confirmada públicamente. Cerimedo fue un actor central de la transición del mando presidencial.
Tras la posesión, el 8 de noviembre de 2025, incrementó su presencia en el entorno presidencial y apareció en fotografías y videos junto a Paz, ministros y la esposa e hija del presidente, incluso durante viajes internacionales del mandatario.
A diferencia de otros asesores políticos que mantienen un perfil discreto, Cerimedo exhibía públicamente su cercanía con el presidente. Utilizaba su cuenta de X para polemizar con opositores, entre ellos el exjefe del MAS, Evo Morales, y para cuestionar a otras figuras políticas.
Para demostrar lo indiscreto que es Cerimedo, el periodista Carlos Valverde reveló recientemente en Brújula Streaming que Cerimedo le había dicho que consideraba que Paz era un “lerdo”.
Cercanía con la familia Paz
Según tres personas que trabajan o trabajaron hasta hace poco en el Ejecutivo dijeron a Brújula Digital que parte de la influencia de Cerimedo en el Gobierno se explica por su relación con Catalina Paz, hija del presidente. Catalina participó en cursos online de comunicación política y redes sociales impartidos por Cerimedo antes de la campaña presidencial de 2025. Cerimedo era casi un mentor para la hija del presidente.
Se cree que fue el equipo de Cerimedo el que encontró los mensajes considerados racistas de X (Twitter) que el entonces candidato a la vicepresidencia junto a Tuto Quiroga, JP Velasco, había enviado hace años. Ello cambió la dinámica de la campaña y le permitió a Paz retomar la iniciativa electoral, haciendo que subieran notablemente los bonos de Cerimedo.
Una vez posesionado Paz, Cerimedo se convirtió en una persona cercana a la familia presidencial. “Era como parte de la familia, como un miembro más”, dijo una fuente gubernamental.
Cuando Paz todavía vivía en un departamento en la zona de La Florida, antes de trasladarse a la residencia presidencial, Cerimedo desayunaba diariamente allí junto al presidente y su hija Catalina, según las fuentes. En esas reuniones se tomaban decisiones relacionadas con el inicio de la gestión gubernamental.
Las fuentes consultadas señalaron que, después de la posesión, las atribuciones de Cerimedo fueron aumentando hasta alcanzar un nivel de influencia superior al de varios ministros. Primero solo supervisó la campaña comunicacional, para después convertirse en el representante del presidente en el Gobierno.
De acuerdo con una declaración atribuida al exministro de Trabajo, Edgar Morales, Cerimedo incluso intervenía en el nombramiento o destituciones de autoridades, incluidos viceministros.
Según Nadia Beller, el entonces ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, fue el único integrante del gabinete que no aceptó la injerencia de Cerimedo.
Un intermediario para llegar al presidente
Las fuentes consultadas sostuvieron además que el presidente del Senado, Diego Ávila, amigo de Paz desde hace años, llegó en determinado momento a comunicarse con Cerimedo para poder acceder al mandatario. Según esa versión, al inicio del Gobierno Ávila se comunicaba directamente con Paz para coordinar actividades políticas, pero posteriormente el contacto pasó por Cerimedo.
Una de las fuentes relató también que Lupo llegó a reclamar a Paz por la presencia del asesor argentino, al considerar que su influencia lo había convertido en una suerte de “virtual jefe de Gobierno”. El presidente respaldó al argentino.
Cerimedo, según las fuentes, tenía una oficina en el piso 23 de la Casa Grande del Pueblo, donde se encuentra el despacho presidencial. Según esa versión, otros ministros debían pasar por él para acceder al presidente.
Las fuentes afirmaron que Cerimedo también podía ingresar al Palacio de Gobierno por el acceso reservado al presidente y a los ministros, utilizando un vehículo pagado por el Gobierno. Los viceministros, según esa fuente, utilizaban otro ingreso.
El mismo día de la firma del acuerdo con la COB, y horas antes de la dictación del estado de excepción, una persona que habló con Brújula Digital dijo que vio a Cerimedo almorzar en el restaurante Tinto de La Paz junto a los ministros Fernando Aramayo y José Gabriel Espinoza. Se saludaron tan efusivamente que quien los vio pensó que era cumpleaños de alguno de ellos. Aparentemente estaban celebrando el acuerdo con la Central Obrera.
La relación con Beller
No se conoce con precisión cuándo comenzaron su relación Cerimedo y Beller. Ambos, sin embargo, coincidieron en los actos de posesión presidencial del 8 de noviembre. Beller fue invitada al cóctel organizado ese día y conversó con autoridades y miembros del entorno presidencial. Para mucha gente fue inesperado verla allí, como invitada especial, mientras otras personalidades, incluso excancilleres, no recibieron una invitación.
En la primera semana de febrero de 2026, la relación entre Beller y Cerimedo ya era conocida por personas de su entorno. Una fuente dijo haber visto a ambos a principios de ese mes saliendo de un restaurante ubicado en la Manzana 40 de Santa Cruz. Ninguno de los dos parecía interesado en que su relación fuera reservada, especialmente él, que es un hombre casado.
La relación fue tormentosa casi desde el principio: Beller denunció que sufrió una primera golpiza en abril y la segunda en julio. Tras la ocurrida en el condominio La Arboleda de Auquisamaña de La Paz, la víspera de San Juan, el 23 de junio en la noche, y denunciada el 10 u 11 de julio mediante la entrega de copias de conversaciones de WhatsApp a cuentas de redes sociales vinculadas a la órbita del MAS. Al tratarse de publicaciones anónimas, esas capturas no tuvieron entonces la repercusión que adquirieron después del atentado.
Una fuente que habló con Brújula Digital confirmó la versión de Beller, en sentido de que la golpiza causó alarma entre los vecinos y que el periodista John Arandia, contactado por ella, llamó a la Policía y la Fiscalía. Cerimedo presuntamente llamó al mismo presidente y al ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, para evitar que la Policía ingresara al departamento.
Las acusaciones contra Cerimedo
Una de las fuentes consultadas afirmó que Cerimedo había adquirido un nivel de poder inusitado y acumulado vínculos con hechos de corrupción, principalmente relacionados con la venta de gasolina.
Esa fuente describió así la influencia que, según su versión, alcanzó el argentino dentro del Gobierno: “¿Te imaginas una persona de tal poder a la que el presidente le consulta para cada decisión importante? ¿Te imaginas una persona que le puede decir a un canciller que se reanuden las relaciones diplomáticas con Israel al inicio de un Gobierno? Ese es Cerimedo”.
La misma fuente sostuvo que la cercanía con la familia presidencial, su poder y sus recursos económicos habrían contribuido a un comportamiento cada vez más inestable. De la misma manera como publicaba mensajes imprudentes en su cuenta de X contra adversarios del gobierno de Paz (“zurdos de mierda”, “Evo es pedófilo”, etc.) Cerimedo enviaba mensajes de texto o audio a numerosas personas, sin preocuparse que pudieran ser luego usadas como prueba de su injerencia en el gobierno. “En un momento estaba demasiado empoderado”, dijo una de las fuentes.
Pero cuando pensó que Beller estaba dispuesta a poner en riesgo todo lo que había logrado, incluida la revelación de su relación extramarital y del embarazo, Cerimedo tomó una decisión extrema: organizar el asesinato de su pareja. El hecho de que su plan hubiera sido revelado gracias a los mensajes en su celular logró el resultado más dramático para él: terminó perdiendo todo y ahora podría pasar años en una cárcel. Afortunadamente el atentado fue fallido.
¿Quién financiaba a Cerimedo?
Otro aspecto que permanece sin esclarecer es quién pagaba los servicios de Cerimedo. Al no figurar como funcionario público, su fuente de financiamiento ha sido objeto de distintas versiones.
Cerimedo afirmó que la CAF era su empleador, pero esa institución negó esa versión. Otra hipótesis mencionada es que sus servicios fueran financiados por una organización vinculada al Partido Republicano estadounidense y al movimiento MAGA, en especial vinculado a un supuesto lobby judío. Ello explicaría la rápida (y casi única) decisión de política exterior del gobierno de retomar las relaciones diplomáticas con Israel.
En ese proceso también participó el argentino Andrés Rivas, conocido como Andy Rivas, quien asesora a gobiernos de la región y mantiene vínculos laborales con Cerimedo. Rivas es descrito como una persona con capacidad para establecer contactos con funcionarios del Departamento de Estado estadounidense.