Dios te bendiga

CPE: Nada de parches

CPE: Nada de parches
Mons. Roberto Flock | Columnista
| 2026-08-21 07:45:05

«Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado de este no quedará bien en el vestido viejo». (Lucas 5,36 y Mateo 9,17)

El presidente Rodrigo Paz anunció hace tiempo su intención de promover «una reforma parcial de la Constitución», creando «una comisión abierta para que todos puedan participar desde sus sectores» (https://eldia.com.bo/2026-05-09/politica/reforma-parcial-de-la-constitucion-paz-anuncia-la-creacion-de-una-comision.html). Últimamente se multiplican las voces a favor de esta reforma parcial, sobre todo por motivos económicos.

¿Por qué parcial? La actual fue diseñada para resistir estas reformas y perpetuar el modelo centralista que provocó el colapso económico del país. Prueba de ello fue el intento de realizar una reforma de nuestra súper corrupta Justicia mediante una reforma constitucional, que fracasó a pesar de casi un millón de firmas válidas para tal fin.

Temen que un intento de reforma total paralice el país. Pues ya está paralizado. Hay que aprovechar el hecho de que fracasaron los 53 días de bloqueo terrorista para hacernos volver atrás y poner nuestra marcha hacia delante de una vez. ¡Carpe diem!

Recordemos lo que dijo el profeta Isaías al rey Ajaz en Jerusalén, cuando fue invadido por Resín, rey de Aram, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel: «Mantente alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes» (Isaías 7,4). Esto es ahora Evo Morales y sus secuaces: tizones humeantes. Sería bueno responderles con el Palo Santo.

Bolivia, en sus 200 años de historia, ha tenido 19 Constituciones Políticas del Estado; mejor tirar la masista a la basura y preparar la CPE número 20.

Hay que recordar cómo fueron aprobadas las cláusulas de la anterior, con un juego de sube y baja en Sucre después de fracasar el proceso normal. Se denunció que varios asambleístas eran analfabetos. Y, aunque la actual fue aprobada en referéndum, ¿cuántos votantes realmente la habían leído y comprendido? Si necesitamos abogados constitucionalistas y una Corte Suprema para comprenderla y aplicarla, ¿cómo va a actuar responsablemente una población que no tiene la capacidad de estudiar una Carta Magna con 411 artículos y 39.583 palabras?

Recordemos el calendario de la CPE n.º 19:

20 de febrero de 2004: Ley de Reforma a la Constitución, con Asamblea Constituyente, Iniciativa Legislativa Ciudadana y Referendo.

2 de julio de 2006: Elección de los 255 constituyentes.

7 de julio de 2007: VI Marcha de los Indígenas del Oriente, reclamando el reconocimiento de la preexistencia de las naciones y pueblos indígenas originarios y su participación en todos los niveles de gobierno.

6 y 30 de agosto de 2006: Instalación de la Asamblea Constituyente y su Primera Sesión.

22 de noviembre de 2007: Traslado al Liceo Militar de La Glorieta.

23 y 25 de noviembre de 2007: Intentos de toma del Liceo Militar de La Glorieta.

10 de diciembre de 2007: Aprobación de la CPE por la Asamblea.

25 de enero de 2009: Referéndum de la población.

7 de febrero de 2009: Entrada en vigencia de la nueva CPE.

Es importante reconocer que el concepto de «pueblos indígenas originarios» nace en el Oriente, pero el proceso fue secuestrado por los del interior. Los indígenas del Oriente fueron traicionados, como lo revela el lenguaje excluyente de la CPE y, posteriormente, la represión de Chaparina.

El lenguaje excluyente está en la definición de pueblo indígena originario del artículo 30.I: «Es nación y pueblo indígena originario campesino toda la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia sea anterior a la invasión colonial española».

Esta definición excluye al pueblo chiquitano y a los demás pueblos originarios del Oriente, quienes adoptaron la religión católica, lo que cambió su identidad cultural, su cosmovisión y sus instituciones. No es un sincretismo como en el Occidente.

Irónicamente, en el artículo 4 dice: «El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión».

¿Acaso es posible garantizar la libertad de religión y ser, al mismo tiempo, independiente de ella? ¿Qué tal garantizar a cada uno el derecho a la ceguera espiritual? Pues con ella se escribió esta CPE.

Hay que reconocer que la CPE masista fue un intento de atar las manos del pueblo para siempre con un modelo socialista de gobierno centralista, sin libertad económica para la gente.

411 artículos son un absurdo. Ni los gobiernos masistas los respetaron. Una Constitución Política del Estado debe limitarse a lo esencial para asegurar la flexibilidad necesaria y poder ajustar las leyes a las realidades cambiantes de nuestro tiempo. Cien artículos serían demasiado.

Debe ser escrita por expertos constitucionalistas que conozcan la historia de Bolivia, y no por marxistas de Cuba y Venezuela, ni tampoco por la Inteligencia Artificial, aunque seamos conscientes de las repercusiones de esta herramienta moderna que transforma la realidad.

Hay que dialogar de veras con las bases, con los empresarios, con los indígenas y con la Iglesia, que acompañó a este pueblo desde el principio con inteligencia espiritual.

Queremos ser un pueblo que logre su integración, su dignidad y su prosperidad, y no uno que esté atrapado en una «cosmovisión» de resentidos motivados por mentiras.

Querido lector, Dios te bendiga.

Mons. Roberto Flock | Columnista