
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) se sumó el Decreto Supremo 5676 y advirtió que el ajuste del precio del diésel a 18 bolivianos afecta también a pequeños y medianos productores, además de mantener los incentivos para el desvío irregular del combustible subvencionado.
La organización desmintió que el nuevo precio referencial solo sea para grandes consumidores, porque también alcanza a productores que adquieren desde 120 litros mensuales, un volumen que puede corresponder al consumo de un tractor pequeño durante pocos días de trabajo.
Anapo afirmó que la medida fue presentada como dirigida a grandes consumidores, pero en los hechos alcanza a miles de pequeños y medianos productores que utilizan el diésel como uno de sus principales insumos para la producción de alimentos.
La asociación también denunció que sus productores vienen adquiriendo diésel entre 15 y 18 bolivianos por litro de operadores informales que se abastecen del combustible subvencionado a 9,80 bolivianos. Señaló que esta cadena de cisternas, puestos de venta e intermediarios opera desde hace meses y exigió que sea investigada y esclarecida.
Según Anapo, el decreto no elimina ese circuito irregular de desvío, sino que puede hacerlo más rentable al mantener una diferencia entre el combustible subvencionado y el nuevo precio. La entidad cuestionó además la falta de mecanismos de trazabilidad y fiscalización.
La organización indicó que los productores de alimentos representan el 17% del consumo nacional de diésel y sostuvo que el incremento no tendrá un impacto significativo sobre la subvención, pero sí sobre los costos de producción.
Explicó que el ajuste se produce durante la cosecha de invierno, con cultivos como sorgo, maíz, trigo y girasol, y a pocas semanas del inicio de la campaña de verano.
Anapo alertó que el aumento de costos podría reducir la superficie de siembra y trasladarse a los precios de alimentos como carne de pollo, carne de res, carne de cerdo, leche y huevo. También advirtió sobre el riesgo de cierre de unidades productivas.
Otro de los cuestionamientos está relacionado con el abastecimiento. La asociación afirmó que sus productores continúan enfrentando filas, cupos restringidos y autorizaciones discrecionales para acceder al combustible.
“Un litro más caro” no resuelve el problema, sostuvo Anapo, si el productor continúa sin poder adquirir diésel cuando lo necesita.
La organización aclaró que su posición no implica una defensa de la subvención ni una solicitud de privilegios. Afirmó que su rechazo está dirigido al diseño de la medida, porque considera que incrementa el precio para el productor, mantiene los incentivos al desvío y no garantiza el abastecimiento.